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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 04
    Mayo
    2013

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    España, de festivales. SOS 4.8 (I)

    España, de festivales. SOS 4.8 (I)

    The XX, maximalismo minimalista

    Temporada de patos. Temporada de conejos. Temporada de festivales.

    Con la puesta de largo del SOS 4.8 de Murcia, ha arrancado oficialmente mi particular temporada de festivales. Si quieres ver las últimas (y algunas de las antiguas) tendencias del pop y del rock de aquí y de fuera a un precio módico lo mejor es coger la mochila y dedicarte a ver conciertos con una pulsera en la mano. Me gusta arrancar con el SOS porque está cerca de casa, el cartel suele ser bastante contundente, el recinto es ideal y la organización, muy profesional. El público es el habitual de estos eventos cuando el precio es tan competitivo (37 euros el abono de dos días con bandas de primera fila). Puedes estar escuchando a The XX y tirarte toda la actuación con gente entrando y saliendo, escuchar conversaciones sobre la receta del pollo al ajillo o formar parte (porque estás aprisionado en un grupo de desconocidos) de una conversación en la que tres adolescentes deciden si un chochito siempre es un chochito. Textual, viernes noche, al filo de las dos de la madrugada.

    El caso es que de las 30.000 personas que aseguran los organizadores había en el recinto del SOS el viernes por la noche, calculo que apenas 10.000 fueron con la primera intención de escuchar buena música.

    Aún con el sol reflejándose en el escenario me encontré con Dorian, una banda de Barcelona que no suele faltar en cualquier alineación indie. Dorian construye su repertorio sobre la base de unas letras algo pretenciosas y una especie de electro pop a camino entre Tam Tam Go y OBK, sólo que vestidos de negro y alguna pose guitarrera. Son simplemente correctos. Tocan bien, interpretan bien, pero no pueden desprenderse del tufo teen de muchas de sus composiciones. Es una de esas bandas con las que el público corea sus canciones mirando a los ojos al de al lado y haciendo aspavientos y gestos a lo José Luis Perales. A mí no me emocionaron en ningún momento, no les hierve la sangre. Sin guardar ninguna relación, su actuación llevó mis pensamientos a ese concepto del hervor sanguíneo que debe acompañar a cualquier grupo que se atreva a subirse a un escenario ante tanta gente. Me acordé de Sangre hirviendo, una canción de HDS cuya composición atribuyó Enrique Bunbury a que parte de sus críticos les cuestionaban porque no les hervía la sangre. Los maños sobrepasaron claramente el punto de ebullición, y vaya si les hirvió a partir de entonces. Y me acordé de su despedida bis en Cheste mientras contemplaba a Dorian. Desde Los Planetas, a la camada indie española no le hierve la sangre. Ochenta, noventa grados, quizá. Acaso Lori Meyers, pero grupos como Dorian deberán apasionarse algo más para alcanzar un puesto en el podio patrio y poner el agua a punto para echar los macarrones.

    Luego pensé que a lo mejor bastaría con encontrar un buen ingeniero de sonido. Mi amigo Conrado, que ha visto a más bandas que un ojeador de la EMI, apuntó una clave en este sentido. La diferencia radica en quién se siente detrás de la mesa de sonido. Toca un grupo español y el sonido es plano, sin pasión (hay instrumentos, como el bajo, amenazados de extinción); llega un ingeniero británico, aprieta dos teclas aquí, tres potenciómetros por allá y… rocanrol.

    Después de Dorian y de tres o cuatro dramas por ruptura sentimental entre la concurrencia (vas a un festival a ver a Bloc Party y sales de allí llorando porque tu chico te ha dejado) llegó el turno de Kakkmaddafakka. Son de Bergen (Noruega), el lugar más frío del mundo, apuntó su guitarra solista, pero podrían haberse criado perfectamente en Jamaica. Iban de secundarios y salieron del SOS como triunfadores. Les vi el año pasado en el Arenal Sound de Burriana y, o yo no tuve el día o me dispersé demasiado intentando quitarme de encima a los zombis del festival castellonense. El caso es que los noruegos dieron el concierto de la noche. Su repertorio va desde canciones que podrían acompañar los créditos de una serie norteamericana de familia feliz hasta piezas que cabría interpretar Supertramp, versión Roger Hogdson. Son los Madness del norte, tan buenos músicos, tan divertidos, que la receta del pollo al ajillo se paralizó de repente; el chico que estaba a punto de dejar a la chica se puso a bailar; y los mismos que luego disertarían sobre los pros y los contras de chochito repararon en los verdaderos motivos que les habían traído allí. Grandes los noruegos, un espectáculo de voces y coreografía los dos tipos de los coros; enorme Jonas Nielsen, un púber que toca los teclados entre piruetas que parece salido del Circo del Sol; y sólidamente convincente el resto de la banda. Magníficos Kakkmaddafakka.

    El plato fuerte eran The XX. Espoleados por el éxito de Coexist, su segundo álbum, los británicos dieron una actuación redonda, pero, ay, para un teatro con el público sentado en sus butacas, no para un recinto de 30.000 personas. The XX es un trío maravilloso a caballo entre la electrónica y el limbo de lo etéreo. Los Tangerine Dream de los 2010, la exquisitez y la elegancia, pero ante un aforo tan dispar y numeroso, o te centras en ellos y los disfrutas de pleno, o hasta el muerto se aburre. Y eso les pasó. El de la receta del pollo al ajillo terminó de contarla, el chico rompió con la chica y ésta lloró, y los del chochito pudieron continuar con el análisis de otras partes de la anatomía femenina. No obstante, este tipo de bandas son las que apuntalan un festival y le dan prestigio. Volveremos a ver algo parecido con Portishead en el Low Cost de Benidorm el próximo julio.

    La primera jornada del SOS 4.8 la cerraron Bloc Party. Su primer concierto en cuatro meses. Tienen todo el oficio del mundo, grandes canciones, un sonido potente, les hierve la sangre, pero les falta emoción.

    ¿La mala noticia del SOS? Que se nota que es el primer festival en las vidas de muchos adolescentes y los medios sanitarios se tienen que emplear a saco. En la primera jornada, los bomberos hallaron el cadáver de un joven ahogado en el río Segura.

    PS. La camiseta más vista en la primera jornada del SOS 4.8 continúa siendo la de cuatro tipos de NY. Ah, sí, The Ramones. Originalidad, muchach@s. 

     

     

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