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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 05
    Octubre
    2010

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    El Low Cost y los versos satánicos

    El Low Cost y los versos satánicos

    Benidorm Low Cost Festival. Parque de L’Aigüera, 23 y 24 de julio. Más de 23.000 personas se reúnen durante dos días en el centro de la ciudad para escuchar rock y pop de primera, rock y pop a la última, un pedazo de la vanguardia que inunda los espacios radiofónicos del moderneo y los programas de descarga. Editors, Love of Lesbian, Iván Ferreiro, Los Planetas, Placebo, The Raveonettes,… Entre lo más llamativo figura la ausencia total de incidentes. Todo ha parecido salir sobre ruedas. Pero no. En un hogar cercano a los tres escenarios donde se celebra el festival, el rock y Satán han vuelto a hacer comunión nuevamente.

    No me lo invento. Oficinas de la Policía Local de Benidorm el mismo día en que se pone fin al evento. Hora, 04.35 de la madrugada. El parte policial lo firma un agente del cuerpo y viene a recoger lo siguiente: “Comparece en el retén de la Policía Local quien manifiesta ser doña …… (…), nacida en 1960, y manifiesta que acude a estas dependencias  para exponer sus quejas y estado de nerviosismo y ansiedad debido a la música satánica que procede de la Plaza de Toros. Que le ha provocado dolor de estómago, mareos y ganas de vomitar, y que le está provocando mentalmente violencia debido a la música satánica, ya que soy una persona siempre apacible, pero debido a este tipo de música y su volumen, me encuentro en un estado emocional agresivo. Que no entiende cómo por parte  del Ayuntamiento se permiten este tipo de conciertos satánicos y a las horas que finalizan los mismos, ya que son las 04.45 horas y todavía está sonando la música”.

    Ya decía yo que el olor que desprendían algunos rincones del parque no podía emanar solamente del cúmulo de orines consecuencia de las micciones de 23.000 transeúntes. También era azufre aquello, el hedor llegado del infierno que a cada poco exporta Lucifer entre los hijos del rock and roll. La denunciante intuyó a Satanás y enseguida le provocó “mentalmente violencia”. Menos mal que el Low Cost conforma eso que ahora llaman indie; si llegan a tocar Ozzy Osbourne o Alice Cooper ahora Benidorm estaría ardiendo entre las llamas del infierno para desgracia del PIB nacional.

    Estoy convencido de que la denunciante no ha oído hablar nunca de Marilyn Manson o de Black Sabbath, pero ojo: no adujo ante la policía la imposibilidad de dormir por esa música de mierda o por el ruido infernal vomitado por los amplificadores. No. Dijo bien: música satánica, cánticos llegados directamente de las calderas de Pedro Botero, de las cuevas de Belcebú, de las entrañas del macho cabrío. Y no finge ni el dolor de estómago, ni los mareos, ni las ganas de vomitar. Y su carácter de común apacible deriva en un estado emocional agresivo. Ya no me cabe duda de que entre el glamour kitsch de Benidorm se coló el inevitable poderío del mismo demonio.

    Al rock and roll se le ha vinculado desde sus orígenes con la música del diablo. Los Stones se autoproclamaron sus satánicas majestades y en los años 60 se recomendaba escuchar el Sgt. Pepper’s de los Beatles al revés, porque era allí, entre los surcos del histórico vinilo de los fab four, donde Luzbel nos enviaba mensajes mucho antes de que Charles Manson y su banda de tarados siguieran las órdenes de Lennon a través de la letra de Helter Skelter. Recientemente, una emisora de EE UU, país que cree a partes iguales en los ángeles del cielo y en el ángel caído, publicó su lista de prohibidos: bajo el signo de Satanás, la nómina de bandas de imposible emisión se nutría de nombres tan ilustres como AC/DC, Elvis Presley, Guns N’ Roses, Iron Maiden, Jerry Lee Lewis, Judas Priest, Kiss, Led Zeppelin, Motley Crüe, Marilyn Manson, Metallica, Ozzy Osbourne, Pink Floyd,  Rolling Stones, Slayer, Slipknot, The Beatles, The Eagles, Twisted Sister o Rammstein.

    El año que viene, cuando el Low Cost celebre su segunda edición en Benidorm, ya nada será igual. Que tiemble María Jesús. Y que prepare agua bendita para contener a sus diabólicos pajaritos.

     

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