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Blog Exploralmas - Susana R. Sousa

Susana R. Sousa

Mitad persona mitad animal, quizás un pez (por lo de piscis) pero no sirena (muy aburrido). Experta en perder el tiempo. Lo que más me pone: los atlas de geografía. Lo que menos: las injusticias. Me fastidian las gotitas líquidas de colores que chorrean cuando comes fruta, pero me encantan las fresa...

Sobre este blog de Sociedad

"Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres. Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días...


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  • 25
    Enero
    2014

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    Oda al contenedor

    Será que la fiebre no me deja pensar como la persona de orden que un día pude llegar a ser y por eso pienso que Gamonal se parece más a la bravura que despierta corazones y salvaguarda derechos que a un comando terrorista itinerante.
     
    Desde la huelga de hambre que inició Jorge Arzuaga y continuaron otras personas por todo el país, no había asistido a un gesto de coraje tan esperanzador. Cierto es que a Jorge los medios de masas le dejaron solo, le fallaron, y creo que pudo ser, corríjanme si me equivoco, porque no hubo contenedores quemados que inflamaran su protesta. Su reivindicación fue tan silenciosa como ninguneados somos los ciudadanos cada día, mientras regalamos nuestro tiempo a empresarios sin alma,  y aunque las redes sociales difundieron su gesto épico, ningún contenedor quemado puso en tela de juicio la capacidad de gestión de un alcalde o de un gobierno. El apoyo a las huelgas de hambre fue amplio entre un grupo de ciudadanos despiertos, pero no se hizo el ruido suficiente. Gamonal fue un grito. Pero volvamos a los contenedores.
     
    Recordemos que en Madrid tenemos una alcaldesa que merecería que se quemasen unos cuantos en su nombre y creo que ya ocurrió en la huelga de operarios de limpieza. Una huelga que hizo efecto y permitió al colectivo conservar sus puestos de trabajo. Su medio de vida. Eso que parece que no ven muchos peinados desde sus sillones de cuero. Se me ocurre que cuando hay unión real hay efectos colaterales o, por usar una expresión quincemera, el miedo cambia de bando. Se me ocurre que la presión social sí sirve para algo y se me ocurre que quien no lo ve es, sencillamente, porque no quiere que las cosas cambien, aunque les vaya de puta pena. Virgencita, virgencita.
     
    Las declaraciones de la peinada María Dolores sobre Gamonal son igual de mal intencionadas que las de Ana, pero, por alguna razón que no llega a mi entendimiento febril, tienen más cuota de pantalla. ¿Será que María Dolores está por encima en la escala de Richter o es que la mucosidad acumulada en mi oído interno me impide ver la realidad? Será eso y será también, querida señorita bien peinada (a lo mejor es esto, Ana siempre lleva pelos de rata, a pesar de ¿usar coche público para ir a la peluquería?), que los de Gamonal no solo salieron a la calle por las obras del bulevar. Usted misma ha dado en el clavo, aún no sé si conscientemente, porque quizás conocía las carencias del barrio y las gestas de su peinado alcalde mucho antes de la quema del primer contenedor (oda al contenedor, oda al anarquista). Gamonal, querida señora peinada, es solo la gota que ha colmado el vaso de un barrio colmado de mierda, por eso sigue habiendo protestas a pesar de que el edil paró las obras del bulevar (de boquilla y de momento, porque a día de hoy la calle sigue levantada), porque van a seguir exigiendo sus derechos como ciudadanos despiertos que son. Y se me ocurre que usted no va a apoyarlos, ni la rata peinada tampoco, ni, por supuesto, los afines a sus ideas y privilegios, pero confío en que aquellos que se quejan de esta España enferma y/o dormida y/o resignada sí lo hagan. Quizás espero demasiado, también es cierto, pero la alternativa (sillón, tv, cospedales, botellas, fútbol, sálvames, privatizaciones, blesas, precariedad, cazadores de elefantes…) no termina de convencerme. Vamos que prefiero la utopía del grito a la alternativa dominante del silencio.
     
    Yo no creo eso de que la revolución comienza en Gamonal, porque la revolución ya comenzó a desperezarse a nivel masivo en 2011 (incluso antes), pero sí creo que Gamonal es una pieza clave más para seguir activamente indignados. Lo mismo que lo fue la huelga de operarios de limpieza de Madrid, la huelga de hambre de Arzuaga, las manifestaciones del colectivo minero, cada marea blanca, verde o amarilla, cada indignado imprimiendo carteles para una nueva asamblea y cada acción de la PAH. La revolución es todo eso y más porque además podemos ser todos. También aquellos burgaleses que le envíen ideas al alcalde para usar el dinero que se iba a invertir en el bulevar, pues parece que al pobre no se le ocurre nada. Tiene huevos.

     

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