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Blog Exploralmas - Susana R. Sousa

Susana R. Sousa

Mitad persona mitad animal, quizás un pez (por lo de piscis) pero no sirena (muy aburrido). Experta en perder el tiempo. Lo que más me pone: los atlas de geografía. Lo que menos: las injusticias. Me fastidian las gotitas líquidas de colores que chorrean cuando comes fruta, pero me encantan las fresa...

Sobre este blog de Sociedad

"Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres. Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días...


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  • 01
    Febrero
    2014

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    Como sí se puede, seguimos

    Ignacio González,  más conocido como 'el Aguirre', ha retirado el plan de privatización de la sanidad madrileña. Ha llegado a mis oídos que esta retirada tiene mucho que ver con la presión social ejercida por ciudadanos y profesionales de la Sanidad Pública. Es decir que una marea al mes, los días de huelga, los recursos presentados, las acciones y concentraciones y demás perroflautadas han podido mediar de manera decisiva en esta resolución.

    Y no solamente, porque Lasquetty, ese galán con ínfulas de Tea Party que no se iba ni con agua caliente, ha dimitido con esta frase: 'no lo he conseguido'. En realidad no da pena, así que a quién le importa, sin embargo a algunos les huele mal su dimisión, por eso de que no se fían de que un mandatario público dimita por no haber podido privatizar un servicio público (valga la redundancia). A mi me huele a gloria bendita, pero entiendo que en España eso de la dimisión apeste.  Más que nada porque no se estila y cuando se estila obedece a intenciones sombrías que es difícil vislumbrar desde cierta distancia. Nuestros dirigentes antes que dimitir prefieren que les pillen mamándosela a un canguro en el zoo, eso lo tenemos claro, sin embargo, vamos a ser un poquito positivos esta vez y celebremos este triunfo de la ciudadanía.

    Todo ello sin olvidar que esta retirada solo afecta a la “externalización” de 6 hospitales públicos y 26 centros de salud, pero no cambia la privatización y los recortes de servicios esenciales de la sanidad pública de Madrid, así como la privatización de todos los servicios de mantenimiento, cocina, lavandería, etc. Esta retirada tampoco frena la política de recortes sanitarios y la potenciación de las empresas privadas sanitarias concertadas y no concertadas, recordemos las palabras de Jaime Lissavetzky en ABC el pasado 26 de enero: “externalizar no es malo, pero con control público” (¿pero no se quiere privatizar porque no hay control en lo público?)

    Por todo esto sería muy ingenuo pensar que hemos ganado la batalla por la Sanidad Pública, ingenuo incluso para el ala más ingenua del 15M. Hay mucho que hacer y mucha ciudadanía que concienciar, ¿o acaso no nos cruzamos cada día con personas que están convencidas de que lo privado se controla mejor y que lo público es un desastre y un derroche? Personas que no podrán pagar una operación de anginas en cuanto esto se desboque, pero que ahora solo son capaces de ver que son atendidas más rápidamente si las derivan a un centro privado.  La estrategia para desmantelar la Sanidad Pública pasa tanto por informar de listas de espera falsas como por cerrar quirófanos y centros de radiodiagnóstico para engordar listas de espera. Para ello surgió la campaña “Yo elijo 100% Pública” que informa a los usuarios y trabajadores de la Sanidad Pública de su derecho a exigir ser atendidos en hospitales públicos en un plazo razonable. Y se ha comprobado que se puede.

    Defender una sanidad para todos exige un compromiso de todos. Las mareas han sido una forma de presión que ha reunido a muchos ciudadanos en una reivindicación común, pero no podemos esperar que las manifestaciones lo cubran todo. Hay muchos aspectos que dependen de cada uno de nosotros. Ya tenemos sobre la mesa suficiente información para saber que a los actuales gestores de lo público no les interesa lo más mínimo mantener una cobertura sanitaria universal. Es simple: una sanidad universal no da beneficios económicos. Si queremos una sanidad para todos tenemos que desmarcarnos de las discusiones de bar en las que se defenestra lo público, que si bien puede gestionarse mejor, no debe convertirse en un negocio para que unos pocos naden en la opulencia. Sin entrar en cuestiones éticas y apelando al de sentido común: no vamos a poder acceder siempre a una cobertura privada. Ahora tienes un buen trabajo y un buen coche, pero ¿acaso no has visto mermado tu salario y tus condiciones laborales en estos años? ¿Crees que la reforma laboral no te afecta? ¿Que no afectará a tus hijos? ¿Te has informado de lo que supone una sanidad privada? ¿Crees que ellos podrán pagarla?

     

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