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ETERNAMENTE INCONFORMISTA
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Blog ETERNAMENTE INCONFORMISTA - Pedro José Ruiz Soriano

Pedro José Ruiz Soriano

Pedro José Ruiz. (Mula, Murcia) Maestro especialista en Música y Licenciado en Pedagogía. Músico percusionista. Impaciente. Inmerso en el constante empeño por aprender. Eternamente inconformista. Iniciándome en el mundo activo de la política. Twitter: @pedrojoseruiz

Sobre este blog de Sociedad

En este blog quiero dejar plasmadas mis reflexiones sobre la actualidad política y las experiencias personales que están directamente relacionadas con este mundo. De vez en cuando plasmaré reflexiones sobre otros temas a modo de refrigeración.


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  • 31
    Diciembre
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    Sobre derechos históricos

    En cada rincón de nuestro país es aclamado e invocado ese amigo invisible o concepto casi metafísico del derecho histórico.

    El derecho histórico de los territorios no existe, son los padres. Esos padres son los que se inventaron que un determinado territorio, por el mero hecho de tener una historia en ocasiones épica, tiene unas aspiraciones y exigencias distintas al resto. Aunque a veces no es más que el resultado de un maquillaje aplicado para embellecer y situar por encima de los demás algo que, en realidad, es común al resto de territorios.

    Recordemos que los derechos históricos han sido reclamados por, prácticamente, todas las ideologías, pero, sobre todo, por aquellos personajes que, en un determinado momento, quisieron situarse como los adalides de movimientos que lo único que pretendían era llamar la atención con el fin de conseguir beneficios propios, rompiendo así la solidaridad de proyectos comunes que la propia evolución de la sociedad nos pone sobre la mesa como pasos a seguir en nuestro crecimiento como seres sociales.

    Por lo tanto, la pregunta queda redactada de una forma más nítida: ¿Existen los derechos históricos de los territorios?
    Las respuestas se presentan como una disección en preguntas de los argumentos disponibles para poder llevar a cabo la argumentación de las mismas. ¿A qué territorios históricos nos referimos con ello? ¿Nos referimos a la Corona de Aragón? ¿Nos referimos a Castilla? ¿Nos referimos a los territorios ocupados por los musulmanes y que se fueron fragmentando en diferentes Taifas? ¿Nos referimos a los territorios de los Visigodos, Íberos, etc?

    Reflexionemos en si es necesario mirar los límites de los privilegios, las líneas que se trazaron en nuestra historia tan cambiantes y variadas a lo largo de la misma, con el fin de conseguir unas ventajas que no son más que alentadas por aquellos que obtienen beneficios de la confrontación social, de los hechos diferenciales, de las cada vez más putrefactas ideas de la diferenciación de territorios convertidos en cotos privados al servicio de unos pocos que se hacen con el poder educativo, cultural y económico, tres de los pilares más importantes sobre los que siempre se han sustentado los nacionalismos.
    Meditemos sobre si es más importante esto que he comentado o sobre si preferimos continuar con la evolución de la sociedad hacia una unión cada vez más grande, que nos ayude a solventar y superar los problemas que cada vez son más numerosos y, al mismo tiempo, cambian en su forma con una rapidez imperceptible pero letal. Una unión de la sociedad que, respetando la igualdad de derechos de todas las personas, tenga en cuenta las peculiaridades de cada grupo, de las características que nos hacen ser nosotros mismos y que, siendo satisfechas y sintiendo que lo son, nos hacen aportar al resto todo aquello por lo que necesitamos trabajar, todo aquello que nos mueve a derribar esos muros que nunca estuvieron ahí de forma natural y que, nosotros, en nuestros errores históricos, nos fuimos poniendo para aprender en el presente de todo ello y mirar al futuro con la visión siempre hacia delante y no hacia el pasado de la forma metódica con la que aquellos que reclaman esos derechos históricos miran como única fuente de alimentación para fragmentar lo que es inherente al ser humano, como es la sociedad.

     

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