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En Mi Inmodesta Opinión
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Blog En Mi Inmodesta Opinión - Francisco GMARIN

Francisco GMARIN

Un observador de la Realidad, que pretende aguantarle la mirada. Por que tú no observes la realidad no va a dejar ella de observarte a ti; así que mírala, siempre con ánimo crítico e independiente, sin más deudas ni trabas que las que a uno le impongan la educación y la propia conciencia

Sobre este blog de Sociedad

Un Blog de opiniones audaces, mordaces, sagaces, fugaces o tenaces, pero nunca mendaces ni demasiado locuaces, con la única intención de ser perspicaces. (Abstenerse suspicaces)


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  • 14
    Noviembre
    2016

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    vuelo
    PROYECTO
    URBANISMO

    VOLANDO CON EL PROMOTOR

     

    VOLANDO CON EL PROMOTOR

     

    VOLANDO CON EL PROMOTOR

     

    Cuentan que nuestro ex alcalde, en cierta ocasión voló, y parece que bien alto, con un promotor inmobiliario. En su avión privado. ¿Y qué? 

     

    En primer lugar se supone  que si te haces promotor inmobiliario de éxito no es para volar precisamente en una triste ala delta. Y en segundo, si quieres  hacerte una idea de como son, para qué valen y como están ubicadas las fincas, nada mejor que una vista de pájaro. Sin embargo, anda el fiscal, en un puro clamor, que le va a dar algo. Preguntando al  ex edil si pagó o no el billete. Y los gastos anexos al viaje, como son estancia y demás. Y si ello fue por cuenta propia, en efectivo o  cuenta corriente, que todo cuenta, hasta lo menos corriente.

     

    Resulta que no mucho después del placentero vuelo sobrevino la aprobación de un plan parcial. Y sospecha el fiscal que, efectivamente, pudo haber  beneficio de parte en esa parcial adjudicación. Hay que ver, estos fiscales....No entienden que la vida se nutre de casualidades. Vamos, que, básicamente, va a su bola. Así es como funciona el azar para determinadas cosas. Aparece un promotor con legítimos intereses de negocio, sociales y benefactores, por supuesto y como siempre, e  ipsofacto,  aparece también un plan parcial. Así, por las buenas,  sin que nada esté preparado de antemano. Hay que tener arte para llegar a pensar que una cosa lleva a la otra.

     

    Las casualidades suceden porque si y no las carga ni Dios, ni el diablo. Quizá, si acaso, un poco Dios, puestos al caso. Volar alto es lo que físicamente más nos acerca a lo divino, así que habrá que pensar que sólo Dios omnisciente sabe lo que hubo en aquel vuelo. Yo tiendo a pensar que nada más que una buena amistad entre personas que se llevan bien y deciden pasear por encima de las nubes para hablar de lo que, sin duda, acabaría siendo un proyecto de altos vuelos.

     

     

     

     

     

     

     

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