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Blog En analógico y en digital - Rubén Sánchez Antuña

Rubén Sánchez Antuña

Ingeniero de telecomunicación, diplomado en economía y postgrado de especialista en economía de las telecomunicaciones. Como escritor tiene publicados cinco libros: "Dos estrelles nel firmamentu infinitu","El murmuriu d'un mieu ensin nome","Dos visiones asturianes de le...

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Reflexiones sobre las TIC y la sociedad de la información


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  • 13
    Enero
    2011

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    EL BUSCADOR DEL PUEBLO CHINO

    A mediados de 2010, China consciente de que su imagen iba a quedar bastante dañada, tanto internamente pues tiene 420 millones de internautas, como externamente ya que obviamente quien censura no puede transmitir imagen de modernidad –lo que seguro afectaría directamente  a la inversión extranjera-, decidió renovar la licencia del buscador de Google.

    La polémica entre China y Google era una constante en la prensa en los últimos meses. El país asiático exigía -utilizando parar ello su inmenso potencial económico- a la empresa estadounidense censurar sus resultados para poder instalarse en su territorio. No era nada nuevo ni inesperado pues ya se sabía de las restricciones previas a redes sociales como Facebook o Twitter.

    Lo curioso es que Google en un principió cumplió las leyes censoras pensando en los potenciales beneficios económicos que suponía el inmenso tamaño del mercado chino, autojustificándolo en la “obvia” necesidad de cumplir las leyes de un país para operar en él. Al fin y al cabo, otras compañías tecnológicas lo habían hecho anteriormente.

     

    Pero claro, llega un punto en el que la esencia de Google y la política autoritaria del gobierno chino son incompatibles. Google crece y gana dinero con la libertad de información y publicación, mientras que el gobierno chino manda y domina mediante el control del flujo informativo. Son dos filosofías radicalmente incompatibles e irremediablemente enfrentadas.

    De sobra es conocida la filosofía china de crear una aplicación o servicio propio para impedir la posible utilización de herramientas extranjeras. Por ejemplo, en el caso de Twitter su clon chino fue Weibo. En el enfrentamiento con Google, no iban a ser menos y, ni cortos ni perezosos, han optado por crear un “hermano gemelo” de Google cuyo nombre es Goso (www.goso.cn).  De esta manera el gobierno chino ya tiene un buscador web bajo su férreo control. Por ahora solamente está disponible en el idioma chino y no han comunicado  intención alguna de traducirlo a otros idiomas  para hacerlo accesible a más países. Tampoco les hace falta, su objetivo es muy claro: captar a los usuarios de Baidu (el otro buscador chino con un 73% de cuota de mercado) y de su enemigo Google (con el 21,6% de cuota de mercado). En el discurso de presentación lo definieron como el “buscador del pueblo”, de ahí el apoyo del Comité Central del Partido Comunista de China.

    Será interesante seguir en el tiempo cuál de los dos buscadores termina por llevarse el gato al agua. Está más que demostrado con los hechos que a China, actualmente una de las mejores economías mundiales, le preocupa que Internet pueda hacer saltar por los aires su política de control de la información amparada por el poder económico y político. A ver quién puede más entre la ola imparable o la roca inamovible.

     

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