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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 25
    Agosto
    2014

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    TURISMO, SÍ PERO...

     El motor económico de España no es ningún - alto ni bajo - secreto: turismo. El impacto en nuestra economía es del 11% del Pib, y el 12% del empleo, aunque éste sea estacional y mal pagado. Menos dá una piedra. El año pasado, superamos los 60 millones de visitantes.

    Gracias a Dios. Pero yo me pregunto qué haría este país sin esos 45.000 millones de ingresos por turismo. Qué haríamos sin tener esas playas atestadas, sin que se vea la arena, solo carne tostada y sombrillas. De qué sobreviviríamos sin ser los camareros y cocineros de Europa. El turismo de sol y playa acapara el 85% de esa avalancha humana, de ese alud foráneo. Estamos basando la recuperación del país en un sector sobreexplotado, con el riesgo que eso mismo supone.

    Es como apoyar toda una mesa, y lo que ella contiene, sobre una sola de sus patas. Que como se rompa o falle, se vá todo al carajo, y nosotros con ello.

    El turismo interno nacional también fortalece este fenómeno. Más del 50% de las pernoctaciones son de autóctonos, y ha vuelto a crecer un 15% este año tras un brutal retroceso por efectos de la crisis, si bien que a un menor costo y con mucho menor gasto. El gobierno saca pecho con todos estos datos. Semos cojonudos, tite... Pero es imperioso buscar otras alternativas, porque estamos basando la estabilidad (falsa) en un equilibrio demasiado frágil, que puede quebrarse en cualquier momento por cualquier motivo: clima, competencia, inseguridad, economía, salud, agotamiento del medio...

    La precariedad de este modelo apunta a la calidad de ese turismo. Municipios existen que ya necesitan, por mal ejemplo, del decadente turismo jóven de alcohol y burrimierda para poder mantenerse. Que se juegan su vecindario y habitantes naturales por los ingresos obtenidos en esa bajísima estofa turística. Es una apuesta suicida. Es el tipo de economía apoyada en un solo y único sector, cuya exclusividad le fuerza a degradarse y prostituirse para poder subsistir como tal.

    Hemos desmontado todo el atrezzo del teatro y solo hemos dejado el escenario con un único decorado para un solo acto: clima, servicio, bebida y comida, y una ancha permisividad para emborracharse y mear las esquinas. El equipamiento industrial y productivo lo hemos desmantelado, vendido y desaparecido. Ya solo producimos lo que el campo produce por nosotros, y lo único que hacemos es comercializarlo. Y poco más.

    No digo nada en investigación, en desarrollo... "Que inventen los otros", como le decían a Unamuno. Pues así seguimos, y en eso mismo estamos. Cobrando el paro y rascándonos la guitarra y los... mientras esperamos a las hormigas que nos den de comer con lo que a ellas les sobre.-

     

     

     

     

     

     

     

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