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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 23
    Septiembre
    2016

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    Murcia

    TERCERA Y...

    TERCERA Y...

    … ¿Última?. Pido perdón. Hace semanas, en respuesta a mi artículo La Clave, que, a su vez, seguía al de Cosas y Causas, algunos me insistieron, mejor me retaron, a que… sí, muy interesante lo de S.Juan, oye… pero de la Trinidad, nada de nada, monada… Luego, la verdad, sinceramente, lo olvidé por completo. Disculpadme. Y gracias por volvérmelo a recordar… Bueno, pues nada, que aquí vá:

                    La cosa es muy fácil y sencilla, queridos… Lo de la Santísima Trinidad es como la homologación por parte de la Iglesia del texto hermético sobre el principio de la creación, de San Juan – que comentamos en mi anterior – que era, como ya os dije, más sabio que santo. Así que la explicación es elemental: al principio fue el Verbo, el Logos, o sea el Padre de la Trinity… que se hizo carne, materia, o sea, el Hijo, y habitó “entre” nosotros, o “con” nosotros, esto es, el Espíritu Santo, o mejor dicho, habitó “en” espíritu, entre, o con, nosotros. No lo puedo explicar con menos rollo.

                    Y ya está. Si le buscamos más patas al gato, podemos encontrar la pata filosófica: el Padre es el conocimiento (yo soy EL que soy), el Hijo es el conocedor (yo soy QUIEN soy) y el Espíritu es lo conocido (yo soy LO que soy)… Si le buscamos la pata científica, el Padre es la energía primaria, el Hijo es esa misma energía materializada, y el Espíritu es la propia energía que habita y transforma la materia creada, la fuerza. Luego podremos buscarle la pata teológica, o mejor teosófica, muy interesante también, pero… esa sería otra historia, y aquí nos disponemos – por cierto – ni de tiempo ni de espacio.

                    Tampoco es tan difícil, ¿verdad?.. Otra cosa muy distinta es el lado dogmático del conocimiento arcano que a la Iglesia le ha interesado imponer en propio beneficio. Sin embargo, mal que le pese a la santa y sagrada institución, el principio de Dios es universal, y no pertenece en exclusividad a ningún credo ni religión, por muy teístas que sean o se muestren a sí mismas. Esa noción de Dios la copió el Catecismo Ripalda de la primera ley de la física, o descripción de le energía. Y es, también, tan pura física quántica como cualquier otro concepto de cualquier otra fuente o disciplina científica. Y tan respetable… Si no más respetable.

                    Espero que con esta tercera (y no sé si ya última) minicolumna, todo quedará más o menos claro y en su sitio. Y baste con ello. Es que, de seguir insistiendo en ampliar el concepto, ya no sería cosa de un corto artículo, sino de toda una larga charla, toda una conferencia sobre tal “materia”… y lo de materia lo digo con segundas, claro, que de eso se trata y ha venido al caso. Por pura causalidad, que no casualidad.

                    Y no es que tampoco lo quiera hacer, llegado el momento, si no que ese momento tendrían que propiciarlo los propios interesados que me escriben, y me instan, y me impelen, y eso... No es por nada, camarada… es que no puedo invitar y ser invitado a la vez… ¿Me comprendéis..?. Pues eso mismo.

                   

    MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / www.escriburgo.com / suscríbase gratis a estas news, facilitando su e-mail en miguel@galindofi.com

     

     

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