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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 27
    Julio
    2015

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    Murcia

    TAMPOCO ES ESO...

    TAMPOCO ES ESO...

    No, no es eso, no lo es... Desde luego, los partidos emergentes sirven para mejorar las actitudes iniciales de los viejos. Es muy cierto. Y algo ganaremos en claridad y buenas maneras con respecto al oscurantismo y maniqueísmo anterior. También me vale lo de que Roma no se conquistó en un día, y todo eso... Pero yo creo que si hay que hacer las cosas bien, hay que hacerlo todo bien desde el mismo principio. Y, desde luego, no quitar una trapacería para poner otra en su lugar.

    Y es lo que pasa con el tan cacareado cambio de la ley electoral en Murcia. Andan a la greña los aliados de ocasión. El uno, que si tu sabías de esa condición sine quanon, el otro que sí, vale, pero no la forma y el cuándo... Que si hagamos un referéndum regional... ¡válgame el cielo!.. Un PP enemigo visceral de las consultas - fíjense como han puesto a Tsipras - y aquí se muestran más papistas que el papa. No resulta creíble. Primero, porque solo quieren ganar tiempo,  segundo, porque poner palos en las ruedas bien vale una consulta, y tercero, como la gente no tiene ni zorra idea de lo que se ventila, pues siempre se podrá manipular la opinión pública...

    Porque esa es la verdad, y no otra. Que aquí, ninguno de los dos bandos tienen razón. Ninguno. Que lo único que se disputa son las interesadas posiciones de los partidos. Sus exclusivas estrategias partidistas. Y que el pueblo, que es al que le están escamoteando las auténticas razones, ni se le educa en el objeto de la disputa, ni se le forma ni se le informa, ni nada de nada. Tan solo que se le usa, se le utiliza demagógicamente. Pero nada más. Todo se hace en nombre del pueblo, pero nada es para el pueblo, si no en función de los partidos en cuestión.

    Y lo de las circunscripciones no es, ni más ni menos, que un posicionamiento estratégico a la hora de repartirse el pastel de los votos. Solo eso. Lo de las cinco circunscripciones en la región de Murcia, fué ideado por el bipartidismo para cerrar puertas a otras opciones emergentes, eso es cierto, pero, al menos, existía la posibilidad proporcional de que las pequeñas concentraciones de votantes (circunscripciones) tuvieran las mismas opciones que las grandes a la hora de colocar en puestos decisorios a sus propios ciudadanos.

    Ahora, con lo de la circunscripción única, se dinamitan esas posibiliddes. Con la excusa no menos demagógica de un ciudadata un voto, se instaura el que el pez grande siempre se coma al chico. Así, las grandes ciudades fagocitarán a los pequeños pueblos, que no tendrán opción de obtener representación en las instituciones, pues, al existir una sola división legislativa, las grandes concentraciones de votantes engullirán a las pequeñas, que jamás podrán obtener, con este sistema, el mínimo peso específico en las administraciones.

    O sea, es tan injusto para la ciudadanía de los pueblos y las comarcas como el otro sistema lo era para los partidos minoritarios... Sin embargo, nadie se atreve a abrir el melón de las listas abiertas, que es lo que en verdad sería el sistema más justo y cabal... ¿Y, porqué?.. Pues, sencillamente, porque es una fórmula que no interesa a los partidos, puesto que es dejar que el candidato se comprometa y responsabilice directamente con el pueblo que le elige, al márgen de ese mismo partido. Y, claro, ninguno de esos partidos quiere perder su cuota de poder y mangoneo. Ni siquiera para favorecer a la democracia... En esto, dejan de ser partidos demócratas. Aunque, eso sí, presuman mucho de serlo.

    MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / www.escriburgo.com

     

     

     

     

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