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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 02
    Marzo
    2015

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    Murcia

    SEAMOS SINCEROS

    SEAMOS SINCEROS

    Dicen mis enemigos más amigos de mí... ¿o acaso son mis amigos más enemigos?.. Bueno, pues que dicen que soy muy raro, que no soy de fiar... Bien, es posible que así sea. De hecho, yo creo precisamente que de quienes no hay que fiarse del todo es de los que pasan por normales (y digo pasan, se disfrazan de, porque en realidad nadie es normal del todo), y que los raros, al ser los que más solos andan siempre, los más ladeados, los orilleados, suelen ser los más fiables. Pero quizá esto mismo es lo que hace que parezca que yo no soy de fiar.

    Puede entonces que lleven razón. Los más afilados dicen que no soy un tipo fácil, y que resulto un tanto incómodo. Veamos... Me importa muy poco el no pensar, el no sentir, el no actuar, como la inmensísima mayoría de la gente. Eso es verdad. Al menos en muchas de las cosas más comunes. Pero eso me lleva a que la incomodidad, si acaso, es solo para mí, no para los demás. Yo soy el que debiera pasarlo fatal, no el resto, puesto que si me dejo llevar me encuentro mal y si me aislo no me encuentro bien...

    Y como voto por la coherencia para conmigo mismo, dentro de lo posible al menos, pues prefiero sentarme en mi soledad y sentirme en mi piel mejor que erróneamente acompañado... a veces, claro, a veces, no siempre... Lo que pasa es que uno acaba por acostumbrarse a ello, y para estar chapoteando contínuamente en una encharcada cháchara vacía y circunstancial es mejor bucear en el propio silencio, y dejarse llevar por las propias aguas que nadar contra corriente en aguas ajenas... no sé si me explico, Perico.

    Lo peor de todo es la sinceridad, miren ustedes... La sinceridad trae todo lo que se me achaca: desconfianza, incomodidad, rareza, dificultad, anormalidad... Si no eres sincero, malo, y si eres sincero siendo raro, pues peor, mucho peor. Los etiquetados como extraños no podemos, no debemos, ser sinceros. Porque si te gusta serlo y no puedes en la medida que te gustaría, entonces eres un jodido desgraciado.

    Ese, si acaso, es mi pequeño drama. Odio aquello del si no estás conmigo es que estás ontra mí, que tanto se practica hoy, sobretodo en política. Prefiero no estar, ni con, ni en, ni contra. Simplemente, no estar con tal personal. Sin embargo, los que así son y sienten, me cuelgan el "wanted", sujeto peligroso a batir. Mucho peor eso, que duda cabe, que lo de tipo raro por babor, no hacer mucho caso y fíese lo justo, ya que puede causar picores y molestas sensaciones, entendiendo por justo solo para lograr aquello que necesite de él.

    Lo admito y lo reconozco. Me he pasado más de la mitad de mi vida haciendo cosas por la colectividad: Cáritas, Coec, Juzgado de Paz, sin hablar de incontables gilipolleces menores más. Mientras he sido ordeñado he sido tolerado, y una vez apartado mejor olvidado. La sinceridad no vende nada. No es agradecida, si no comprometida. Sin embargo, tiene algo tan innegable como impagable, y es que, después de todo, uno puede practicarla a pesar de todos. E incluso por encima de todo y de todos...

    Así que sí, lo repito y lo admito. Esos son mis efectos y mis defectos, mis faltas y mis pecados. Y cada cual ha de vivir y enfrentarse con lo que es y su experiencia, y no con lo que los demás quieren que seas. Lo común y general suele estar en aprovecharse de lo que luego se puede tanto asumir como vomitar. Pero, eso sí, joer... al menos, seamos sinceros.

    Miguel Galindo Sánchez -- www.elescribidor.net

     

     

     

     

     

     

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