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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 10
    Julio
    2014

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    SAN FERMÍN

     Pobre de mí, ya se acaban las fiestas de San Fermín. Riau, riau... Perdonen que no las entienda. Discúlpenme no compartir el fervor y gozo. Pero no termino de verlo... Quizá esté en eso mismo que se dice siempre y se repite hasta la saciedad, que no hay que verlo, hay que "vevirlo", pero es que yo tengo un defecto, y es que jalo por la vista, ¿sabe?, y si no me entra por los ojos...

    Y no me vá lo que veo, no. Gente amontonada, atontada, embrutecida, cegada, mamada de chacolí hasta la tonsura, saltando, corriendo, gritando sandeces... En los encierros, óigame, joer, que no sé distinguir al animal de la persona... que no... seojuropolomasagrao...

    Este año, los organizadores han pedido especialmente que no se utilice la violencia sexista. Vale, pero dígame, ¿dónde está la violencia sexista que no la veo?.. Lo que veo son chorbas que se desnudan voluntariamente y se dejan las tetas al aire para el sobo colectivo. Y eso no es violencia, eso es complacencia. Es una invitación al toca-toca clara y evidente. Así que los puritanos de la política feminista tendrán que admitir que a muchas féminas les gusta ser objeto de deseo y sombra de Grey... al menos, en ciertas ocasiones. No seamos hipócritas. A mí me ponen bajo el belfo una turgencia en bandeja de plata, y yo toco... Y usted, también.

    Pero al toro le tocan otras cosas menos amables. Sí, ya sé que me dirán que es un animal que está hecho para que otros cabestros lo maltraten y abusen de su bravura. Y, ya de paso, se justifican así otras bestialidades como el toro embolao, el toro encordao, el toro picao... todo, claro, en nombre y bajo el sahumerio sagrado de la tradición. ¡Menuda tradición..!

    O sea, a un bicho que no quiere ser ultrajado se le violenta, y a una pava que desea ser magreada se le proteje... ¿Dónde está la coherencia?.. Claro, me responderán, uno es un animal y la otra una persona. No, mire, para mí ambos son personas, y, en tales condiciones,  no sé cual más. Dígame, eso sí, que uno de ellos es humano. Vale pues. Pero el auténtico ser humano no tortura a los animales, porque entonces deja de ser humano para convertirse en una fiera... ¿lo pilla?.

    Pues eso es lo que quería decir, y dicho queda. A mí no me gusta que me pongan bolas de fuego en la cabeza, ni que me arrastren de una soga, ni que me lanceen desde un caballo... ni tampoco tener que correr entre una chusma descerebrada... Por cierto, dijo el galileo aquél que lo que no quierás pá tí tampoco lo quierás pá los demás. Aunque esos demás sean unos pobres toros. 

     

     

     

     

     

     

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