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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 30
    Mayo
    2016

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    Murcia

    NULA RESPONSABILIDAD

    NULA RESPONSABILIDAD

    El otro día, aquí, en Murcia, la policía tuvo que desalojar a cuarenta menores de una fiesta privada organizada en un local con alto riesgo, sin las mínimas condiciones, en estado “deplorable”, según el calificativo dado en el informe. Los adolescentes lo habían alquilado a un anciano, centenario ya, para montarse su botelloncete. Yo me pregunto si se pueden calificar como tales menores de edad, que les exime de responsabilidad penal, o son más bien menores mentales que les otorga cualquier irresponsabilidad.

                    Es que este triste fenómeno se está dando en todas partes en todo momento. En ciudades de toda España. Las cretinas “fiestas ilegales” florecen como hierba nauseabunda en nuestro solar, y las leyes, la policía, el sistema, siempre apunta a cualquier blanco relacionado menos al fenómeno que directamente lo provoca: los propios jóvenes, tan dados, entregados y proclives al “amogollonamiento” masivo.

                    Y no digo yo que los que se aprovechan de tal estupidez no tengan culpa y su parte de responsabilidad, que sí, que claro que la tienen… lo que digo es que son los propios demandantes de juerga, alcohol y lo que caiga, los primeros que violan cualquier norma, se saltan a la torera cualquier consejo, se pasan por el arco del triunfo cualquier derecho ajeno, y le dan igual incluso las precauciones mínimas por su propia seguridad, si eso frena su instinto básico y animal a adocenarse y mamarse. Y pienso que alguna responsabilidad tendrán, ¿no?..

                    Precisamente, acaba de fallarse el juicio más mediático del país sobre este tema: el del caso Madrid-Arena. No diré yo que las condenas no hayan sido sobradamente merecidas. Y que se debe ejemplarizar cuanto se pueda, naturalmente que sí. Pero también he notado un tufillo de victimismo por parte del colectivo joven arropado por sus padres en el que se elude cualquier responsabilidad en el tema, y se busca la propia justificación y una huida hacia delante  en la culpabilidad ajena. Y eso no es del todo así. O, al menos, no debería serlo.

                    En ese desgraciado hecho, hubo un botellón callejero pegado al local, cuyos energúmenos entraron al mismo casi que por la fuerza. Luego se hicieron parte de las víctimas. Por ejemplo. O, curiosamente, a las pocas semanas de la tragedia, en Valencia, uno de estos amontonaderos llamados discotecas, sobrepasó su aforo, y, escarmentada la organización en cabeza ajena, cerró de inmediato el acceso al local. Pues bien, cientos de jóvenes indignados tomaron al asalto el local con tal violencia que tuvo que intervenir la fuerza pública. Y este mismo caso se ha venido repitiendo en muchos sitios de nuestra geografía…

                    …Así que vuelvo a preguntar: ¿los que provocan, producen y demandan tales actividades, los propios usuarios que saben dónde van, lo que hacen, y lo que suele pasar en ellos, no tienen ninguna responsabilidad en nada?.. ¿son solo víctimas?, ¿siempre..?. Me cuesta mucho creerlo. El que va a un botellón, callejero o cubierto, me dá igual, sabe perfectamente dónde se mete y porqué se mete. Sabe lo que busca, en definitiva. Y debiera asumir su propia responsabilidad personal al tomar esa decisión. Sean menores o mayores de edad, la minoría de edad no supone descerebramiento. Y si son menores, sus papás son directamente responsables también, o, al menos, deberían serlo.

                    Y si aquí nadie se hace responsable de lo que le corresponde y solo busca descargar su propia incapacidad en la responsabilidad ajena, entonces es que en este país tenemos un problema gordo: que el propio país es irresponsable total.

    MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / www.escriburgo.com

     

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