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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 29
    Julio
    2015

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    Murcia

    LUCIRSE

    LUCIRSE

    En la ya tristemente famosa Ley de Seguridad Ciudadana, justamente conocida como Ley Mordaza, existe un tipo de sanción que es POR DESLUCIR MOBILIARIO URBANO, y le pueden encasquetar hasta 600 euros de multa. No pone destruir, ni romper, ni siquiera estropear, no, reza DESLUCIR. Es una sutileza muy a tener en cuenta, dado el cuartelerismo de los políticos que legislan en este país. Pero ahí queda eso...

    Alega la organización Cáritas, que con este eufemismo, el policía de turno, al que se le otorga el poder de ejercer también como agente estético, bien puede multar a un indigente que, por su pobreza extrema, "desluzca" el banco donde se sienta. O una familia deshalojada, con sus miserables trastos amontonados en un lugar de la vía publica, añado yo, también serían reos de infracción, o cualquier elemento humano que, a juicio de la autoridad competente, afee o "desluzca" cualquier instalación urbana... Porque todo puede ajustarse al concepto de la norma... ¿o acaso no?.

    A mí se me ocurre, puestos ya a debatir de una estética que no debe ser ajena a la ética, que si el que ha parido esta reglamentación se sienta en un banco público, también lo desluce, dado que determinadas presencias deslucen por su esencia... O los políticos de dudosa - o fehaciente - mala catadura moral, que, sin duda alguna "deslucirían" el entorno donde estuvieran, salvo en su lugar natural, que es la cárcel... O incluso existen en nuestras calles cierto mobiliario público que se deslucen a sí mismos por sí mismos, dada la fealdad de su diseño, o el poco gusto con que encajan en  el entorno donde han sido colocados. En tal caso, digo yo que habrá que multar al edil responsable de la parida, si no al propio fabricante dle engendro...

    Es que, convendrán conmigo que existen leyes, normas y reglamentos, que están hechos, o bien con mucha ignorancia, o bien con mucha mala leche. O con una gran parte de ambas cosas. Un buen amigo, comentando esta barbaridad, me dice, por su benevolencia y queriendo quitar hierro al asunto, que esos casos son tan solo de una enorme mediocridad. Pues, si así fuere, que no digo yo que no sea, entonces es que tenemos unos políticos enormemente mediocres. Porque la consecuencia de un tonto siempre es una tontuna, ¿verdad?..

    Enfín, sea como sea, el caso es que, si alguien no corrige semejante cagada, habrá que formar a los policías convenientemente, y darles un lucido y lúcido curso de lo que se puede considerar deslucimiento o no del mobiliario urbano, eludiendo la obviedad del marraneo por parte de los incívicos, naturalmente, que eso es lo único claro de esta soberana estupidez...

    Y yo que pensaba dejarme barba de designy cutre, comprarme unos vaqueros rotos y guarros, dejarme raftas mugrientas, e ir de cochino-art, que es lo que se lleva hoy... ya no podré sentarme en la plaza de mi pueblo, pues el banco va a quedar deslucido con mi apostura... ¡Joer qué palo!.. Pero ellos sí que se han lucido...

    MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ - www.escriburgo.com

     

     

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