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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 02
    Febrero
    2017

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    SOCIEDAD Murcia

    LEER O NO LEER

    LEER O NO LEER

    Hace varios días se me ocurrió escribir sobre el taquistoscopio y sobre las técnicas de dirección del pensamiento y eso… Y lo hice abriendo el tema con una especie de apuesta inicial de que nadie (o casi) conocía la existencia de semejante cacharro. Lo que no esperaba es la cantidad de “e-milios” diciéndome que me lo he inventado, y que hay que ver que imaginación tan privilegiada tengo, y qué cosas se me ocurren… Todo, menos tener que reconocer la posibilidad de que, en mayor o menor grado, estemos siendo mentalmente manipulados.

                    Pero, amigos míos, el taquistoscopio existe – o existió – y en 1.956 se comenzaron a hacer pruebas en salas de cine norteamericanas. Se trataba de un proyector normal con una alta velocidad de obturación, que podía lanzar un mensaje una docena de veces por minuto a 1/3000 de segundo. La imagen estaba en pantalla por un tiempo demasiado corto como para ser percibido por la parte consciente de la mente, pero sin embargo óptimo para ser captado por la parte subconsciente. Durante sus primeros ensayos, durante seis semanas, el taquistoscopio lanzó a 55.000 espectadores los mensajes de “beba Coca-Cola” y “coma palomitas de maíz”. El resultado del experimento fue un aumento del 70% en la venta de tales productos durante el descanso entre las proyecciones. Cinco años después, el taquistoscopio era patentado por la Precons Process Equipment Corporation, de New Orleans… Ahora, que cada cual crea lo que quiera.

                    Pero, ya metidos en harina, unos apuntes elementales de ciencia básica cerebral, no estarían de más tampoco. La mente está dividida en dos sectores. El consciente, que es como si no viera más que lo que tiene ante sus narices, y es lo que cree, y el subconsciente, que goza de una visión periférica del conjunto, que el consciente no tiene, pero que lo capta de una forma más vaga, más subliminal, si bien el segundo es el que luego influye sobre el primero.  El ejemplo de mente igual a ordenador, puede ser válido: el consciente sería la base de datos, y el subconsciente el programador.

                    Vale. Pues la cuestión que yo exponía y proponía en ese artículo de referencia, no era otra que, ¿quién programa al programador?.. Esa es la cosa. Por supuesto, podemos programarnos nosotros mismos, mejor o peor, en base a nuestras vivencias, por y para nuestra propia experiencia, o nos pueden programar otros, corporativamente o no, mejor o peor, con sus propios medios, por y para sus propios intereses…

                    Y eso mismo es lo que yo decía. Pero, sí, el taquistoscopio no es un cuento, ni fruto de mi febril imaginación. No tengo tanta. Eso estuvo presente, y aún (¿?) lo puede estar, desde hace 60 años. Renovado y perfeccionado, y hasta puede que con otro nombre. Y su mejor camuflaje es que nadie cree en su existencia… Yo proponía leer, cuanto más, mejor, como el mejor antídoto. Y aquí me asalta una duda razonable. ¿Cómo alguien que no lee puede negar al que lee lo que sabe por haberlo leído..?. Pos eso mesmo.

                     

    MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / www.escriburgo.com / suscríbase gratis a estas news, facilitando su e-mail en miguel@galindofi.com Siga sus programas en www.radiotorrepacheco.es directo, Youtube o Facebook

     

     

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