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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 22
    Marzo
    2016

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    Murcia

    ¡¡ LÁSTIMA.. !!

    ¡¡ LÁSTIMA.. !!

                    Pertenezco a una generación que nos soltaron al mundo tras una guerra civil, y que nos tragamos toda una dictadura durante + de cuarenta años… Que vivimos toda nuestra niñez, nuestra pubertad, nuestra juventud y parte de nuestra madurez (aunque entonces madurábamos a los 14 años) bajo la autarquía más pavorosa. Que sobrevivimos al milagro del parto de nuestras madres, que ni las cuidaron, ni las controlaron, ni las asistieron – más bien todo lo contrario – en sus embarazos.

                    Que crecimos bajo una represión moral castrante y con la omnipresente amenaza del infierno en cada instante, cosa y caso de nuestras cortas vidas, aunque las puertas de las casas bien podían quedarse abierta de noche que nada ni nadie pasaba… Que comíamos lo escaso que había y soñábamos lo mucho que debía haber sobre colchones de paja o de borra. Que vestíamos de remiendos, vueltas de forros, metidas y sacadas de ropa de segundo y tercer uso… Que transportábamos el agua justa de la fuente en damajuanas sobre carretones para beber y bañarse en bargüeño  una vez por semana… Que nos curábamos de aquella manera sin apenas medicinas, ni farmacias, ni hospitales, y casi que sin médicos…

                    Que aprendimos a leer con los tebeos de aventuras y aventureros y luego hacíamos las prácticas en la calle, en bandas entre barrios, a pedradas y con varas, arcos y flechas hechas de ramas de árboles, y cuyas heridas diarias de guerra con que volvíamos a casa no mataron a ninguno… Que si querías un juguete tenías que aprender a hacértelo tú mismo… aros, pelotas, canicas, pistolas, carros y barros…

                    Donde el párroco, el maestro o el alguacil, o el jefe local del movimiento quiénes lo sufrieran, eran las únicas voces y autoridades morales que mantenían callados, cabizbajos y susurrantes a las familias. Donde no existía defensa, ni derechos, ni cobijo alguno… Donde, a veces, intercambiábamos cromos, o gusanos de seda, o nidos de pájaros solo que confesando el sitio, a amigos tristes, vulnerables y silenciosos, cuyo padre estaba en la cárcel, o muerto, o desaparecido, o simplemente ni estaba ni se le esperaba… Donde no había mas que mujeres de luto y cruces, toda clase de cruces, toda clase de lutos...

                    …Soy de esa misma generación nacida y criada en esas condiciones, pero que logró romper la tiranía de la dictadura, conquistar la libertad para sus hijos, y llenar este jodido y puñetero país, pese a todo, de científicos, artistas, pensadores, filósofos, escritores, empresarios y estadistas… que eclosionaron de una sociedad oscura, amenazada, oprimida y doblegada en otra abierta, protectora de derechos y protegida de deshechos…

                    …Por eso, ahora, desde la lejanía de ese tiempo pasado y pesado, no comprendo a estos políticos jóvenes airados, con esa cólera en la piel, esa rabia mal contenida, ese odio por una sociedad heredada que se lo ha dado todo cuanto nosotros jamás tuvimos por herencia… Nunca entenderé porqué nuestras ansias fueron constructivas y las suyas son tan destructivas. Si a ellos les evitamos las causas que nosotros sufrimos, entonces… ¿de qué y por qué esa violencia tan mal dirigida?.. ¿contra quienes, sino contra los que le regalamos aquello que jamás tuvimos?.. Si nosotros tuvimos motivos sobrados y los superamos, ¿qué motivos los de ellos, y por qué no saben superarlos?.. ¿Tan rematadamente mal hemos sabido hacerlo..?.. ¿Tan pésimamente los hemos educado?.. ¡Qué pena..!.

    MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ /// www.escriburgo.com

     

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