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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 15
    Abril
    2015

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    Murcia

    LAS CUENTAS Y LOS CUENTOS

    LAS CUENTAS Y LOS CUENTOS

    Yo no sé en otros países, la verdad... pero nosotros, aquí, en España, las cuentas las hacemos con cuentos, y según les convenga a los que les conviene, para que luego las cuadre el maestro armero, o que las dejen correr, pues las medias verdades, cuanto más rulan, más verdades parecen. Todo reside en que, en este país, nadie se toma la molestia de cuestionar ni comprobar nada... Tal y cuando uno vé la cantidad de agua, o de vino, o de cualquier otro producto, que se consume, y luego se percata de la capacidad real de producción. Pues eso, que no salen las cuentas de ninguna de las maneras. Que se consume más que se produce. Es como el milagro de los panes y los peces, que el portento no deja ver la lógica. Pues lo mismo.

    Así también lo de las fiestas, como otro ejemplo. Para justificarlas, no importan las que sean, y más si se les han puesto la etiqueta de "declaradas de interés... cualycual", siempre se acude a la misma jaculatoria: que son rentables por la gente que trae y atrae, y que si lo que gastan y se dejan, o que se lo pregunten a la hostelería (siempre es el mismo y único sector). Naturalmente, si solo contamos la columna del Haber, y no con la del Debe, siempre nos dará superávit. Pero lo cierto es que hay unos enormes gastos públicos en mayor prestación de servicios ídem. Mayor presencia policial, dispositivos sanitarios extras, a pié de calle, infraestructuras, más y mayores servicios urbanos, mayor gasto de luz y energía, retirada de miles de toneladas de basura extra producida, y un montonazo de etcéteras que cuestan pero que no se descuentan... Claro, de los ingresos se beneficia un sector muy concreto, y adyacentes, y los gastos los asumimos entre todos de nuestros impuestos de todos. Por supuesto, así sí que pueden salir las cuentas. Y tampoco sacamos las que se pierde en productividad de todos los sectores que participan de la misma y que gastan pero no trabajan...

    Es como lo de los profesionales de la enseñanza. Entre sus vacaciones reglamentarias talla XXL, las fiestas locales, regionales, nacionales y paracuales, que se agregan hasta las de los vecinos, los días de la nieve, los del calor, los santos patronos de la escuela laica, las de los inocentes pagan y cuantas pasan por la puerta del colegio y se las apropian... si sumamos y restamos a las horas anuales productivas, no encajan ni con calzador. Así que, cuando como el otro día declaraban sus sindicatos en este mismo periódico (La Opinión), de que se jubilan a los 60 para compensar la cantidad de cara... perdón, de horas extra, que le echan a la cosa, las cuentas se desencajan. Yo no sé como echarán ellos las suyas, pero a mí no me salen ni al revés ni al derecho...

    ... O lo del archirepetido turismo interior, o nacional. Todos esos millones de desplazamientos de aquí para allá entre nosotros mismos cada vez que viene un puente o lo que fuere, los beneficios que procura... en lo que respecta a los números globales del país. Me parece que se hacen las cuentas del tío Tadeo, que aquí me subo y aquí me apeo. Y solo se publican las sumas del receptor, pero no la resta del emisor. Y resulta que tanto el emisor como el receptor pertenecen a una misma economía. Que yo sepa, lo que mi faltriquera se deja en Judea se lo quito a mi aldea. No hay más cuentas ni más numericos. Mientras seamos una nación, un país, una administración a la que pagamos y de la que cobramos, el sacarnos el dinero de un bolsillo y metérnoslo en otro solo sirve para que se airée en el tránsito, y haga ejercicio, pero no para lo que nos cuentan en los de Calleja.

    Y es que, como digo, aquí las cuentas las hacemos cuentos. Y van de la mano juntos los dos. Y cada cual se los cuenta a su propia oreja hasta que llega a creérselos bien creídos, y a criarlos bien criados... Y luego, pues eso mismo, que mientras rula no chamba...

    Miguel Galindo Sánchez - www.elescribidor.net

     

     

     

     

     

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