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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 30
    Marzo
    2015

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    Murcia

    LA APLICACIÓN

    LA APLICACIÓN

    Texto de un anuncio (se omiten los nombres propios) lo más fiel posible a la realidad: Equis Transformer Book... un tres en uno in search of incredible y jódete lorito... portátil ultraligero, ultrarápido y ultradetó... con windows que te cagas... una tableta que pá qué de qué... procesador atómico-astronómico-autonómico, y ya que estamos en autos, con una autonomía de más horas que la tía María, disco duro de la hostitú y teclado ergonómico con botijo incorporado versión tocamelosgüé... Transforma tu modo de moverte por la vida.

    Esa es la cosa. Que la gente - cuanto más jóven más expuesta a este tenebroso virus - no va a saber moverse por la vida. Al menos, si no es con una tableta colgada de las meninges. Hay zagaluengos y zagaluengas que llevan pegado al cuerpo y al seso un parásito cada día más grande y crecido. Los móviles primitivos menguaron para luego crecer, y crecer, y crecer... cuanto más crecen ellos más decrece el desarrollo mental de los portadores. Se parasitan de ellos y chupan de ellos. Se cree que los mochileros jóvenes no han mutado chepa por mochila para llevar sus personales complementos, si no para que su cada vez más enorme parásito viaje lo más cómodo posible, y no agarrado al pellejo como una vulgar garrapata común.

    Investigadores del fenómeno creen que, en un futuro que está a las puertas, esas tabletas serán tan grandes como un catre. Los usuarios, o sea, los usados, se acostarán sobre ellas con la oreja planchada contra el inmóvil móvil yacente, y podrán gilipollear hasta dormirse de hastío o de asco. Vaya lo incómodo del transporte por lo cómodo de usarla como piltra de comunicaciones. Los de espíritu deportivo podrán comprarse la versión tabla de surf, llegado el caso.

    En los países más avanzados se prevé que, tras una sencilla investigación genético/quirúrgica, los niños ya puedan nacer, aprovechando el cordón umbilical, con un implante natural idóneo para llevar incorporada una aplicación para móviles. Así, nada más salir del vientre materno, se les enchufa a una puñe-teta tableta, y que sea alimentado, educado y formado por ella. Serán bebés cibernéticos idóneamente aptos para poder comunicarse con sus semejantes telefonatontados.

    Se valora tal adelanto como un gran paso, toda vez que los jóvenes actuales son humanos mixtos en plena evolución o asimilación tebletoide, con un elemento artificial e incómodo externo a ellos mismos. Cuando lo lleven orgánicamente incorporado, la abducción será total y absoluta, se hará de forma gradual y manera natural, y el mundo feliz huxleyano estará más cerca de la realidad posible gracias a esta aplicada aplicación.

    Por otro lado, como los progenitores de tales bebés ya están en fase de semiabducción por el uso y abuso de la chinche mecánica, se cree que, genéticamente, los receptores serán lo suficientemente aptos como para que no exista ningún tipo de rechazo por parte de su organismo. Y todos serán felices y comerán perdices y codornices, y serán dignos hijos de tan dignos padres, y formarán una sociedad perfecta de perfectos hiperconectados conducidos y agilipollados, devotos píos y adoradores del I´diosphone.

    Y el fín del mundo no  vendrá ya por ningún castigo divino que valga, si no porque algún malasombra vaya y apague la luz... O algún mono con tirachinas apunte al satélite, y acierte. Lo bueno será que, en ese caso, no nos daremos cuenta de nada, ya que entonces estaremos absolutamente alelados.-

    MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ - www.elescribidor.net

     

     

     

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