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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 30
    Enero
    2015

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    Murcia

    HOMO/SÍNODO

    HOMO/SÍNODO

    Hace unos pocos meses, quizá espoleados por la - si esto fuera una táctica del ajedrez diría apertura franciscana - del clero (hay que ir tomando posiciones pro/papa, por si el señor de las moscas) se celebró un sínodo de obispos para elaborar una parida que demuestre al pontífice lo tremendamente avanzados que son. Así que se reunieron doscientos de ellos, y tras sesudas deliberaciones, sudaron un documento: "Relatio post Disceptationem", nada menos, para elucubrar sobre las personas homosexuales.

    Tal comunicado dice así: "Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana. ¿Estamos en grado de recibir a estas personas (...) aceptando y evaluando su orientación sexual, sin comprometer la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio?.."

    Lo cierto y verdad es que resulta un tanto alucinante el nivel mental del vetustario eclesial este. Ahora, en pleno siglo XXI, estos eminencias se dan cuenta de que los homosexuales tienen dones, capacidades y cualidades humanas, que pueden ofrecer a la comunidad social. Asombroso.

    Por favor, que nadie me diga que hablan de comunidad cristiana, porque, más adelante, en la misma parrafada, matizan claramente lo de "sin comprometer la doctrina católica"... Osea, ellos mismos se encargan de diferenciar la comunidad cristiana de la doctrina católica, cuando se "jartan" de repetir que el catolicismo y el cristianismo es lo mismo. Yo creo que ni se han dado cuenta del lapsus, y es porque, en el fondo de su subconsciente colectivo, saben perfectamente que lo segundo es una excrecencia bastarda de lo primero, aunque ellos sigan intentando sacar partido de su elaborada mixtificación, en interés del mantenimiento de su poder temporal.

    Pero Cristo basó su proyecto en una comunidad humana abierta, donde todos, todos, absolutamente todos, tuvieran cabida, compartidora, generosa y perdonadora. Esa es la genuína hermandad cristiana, la auténtica comunidad en Cristo. Si a eso se le añade la imposición dogmática de esa llamada doctrina católica, por fuerza tal comunidad dejaría de ser cristiana para ser católica. Y no es lo mismo, en modo alguno...

    Quizá sea por eso que, fechas después, el mensaje definitivo y consensuado por dicho sínodo quedó resumido en una frase corta, tibia e insustancial: "los hombres y las mujeres homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza". Bueno... algo es algo. Al menos habrá que decirle a los cernícalos como el de Alcalá que estas personas merecen, como mínimo, respeto, cosa que el no tiene, aunque lo de la delicadeza sea un concepto superior a sus naturales entendederas.

    La orientación sexual de una persona no le condiciona como ser humano. Aparentemente, se acaban de dar cuenta. Pero, aunque ellos no quieran, o no puedan, entenderlo, este Papa sí lo entiende, y también quiere hacerlo. La propia clerecía está plagada de la tendencia que, por otro lado, hipócritamente siempre han condenado. Les falta tanta humildad como soberbia les sobra. Pero si el predicar lo contrario de lo que hacen es cinismo contenido, el ir en contra de la integridad humana como un valor único e irrepetible es un monstruoso error. Que ahora nos suelten que ni que sí ni que nó sino todo lo contrario, es ya pura burricie.-

     

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