Blog 
EL MIRADOR
RSS - Blog de MIGUEL GALINDO SANCHEZ

El autor

Blog EL MIRADOR - MIGUEL GALINDO SANCHEZ

MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


Archivo

  • 25
    Agosto
    2017

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    SOCIEDAD Murcia

    GESTACIÓN PAGADA

                  GESTACIÓN PAGADA 

    ¿Gestación subrogada, sí?.. ¿gestación subrogada, no?.. El debate está servido. Como siempre, lo legal y lo moral llegan a las manos. Todo puede ser legal e inmoral al mismo tiempo. Como, en según qué casos, igual puede ser enormemente moral. Por eso es difícil, muy difícil, hacer una ley que diseccione campos que solo atañen a la conciencia. Yo no voy a manifestarme ni a favor ni en contra. Legalmente solo sé que una mujer que es dueña de su cuerpo, si lo prostituye, si aborta, igual puede subrogar su útero, ¿no?.. Lo que chirría en esto es que nadie es dueño de su cuerpo mientras, por ejemplo, no se legalice también el suicidio. Que esa es otra.

                    Margaret Atwood, dentro de la mejor tradición de Huxley y de la de Orwell, escribe un relato: El Cuento de la Criada, se llama. Donde, encastradas en esa sociedad dictatorial perfecta y feliz, esas servidoras domésticas también valen para dar hijos a sus señoras que no pueden tenerlos por sí mismas. Ella se tumba con la cabeza entre las piernas de su ama, también con las piernas abiertas, donde el señor la penetra a ella, pero sin apartar la vista y las palabras de la cara de su esposa. A la esposa van todas la atenciones, y la criada es solo el receptáculo.

                    A la hora del parto, el ama se sienta espalda con espalda a la de su criada, ambas con sus piernas en posición de parirs. Las dos respiran rítmicamente, jadean, gritan, se retuercen de dolor… Cuando nace la criatura, ambas dos lloran de alivio y alegría. Pero solo una recibe el hijo de la otra. A partir de ese momento, la criada desaparece del círculo doméstico más íntimo y pasa a otras labores externas, o hasta puede ser despedida, eso sí, debidamente cumplimentada económicamente al efecto… Que lo cortés no quita lo valiente.

                    Pero esta ficción novelada no varía un ápice el dilema moral de la moderna gestación subrogada. O muy poco, si acaso. Quitando, naturalmente, las escenificaciones melodramáticas y rituales del apareamiento y el parto, en el fondo es exactamente lo mismo. En ninguno de ambos casos se emplea la coacción o la fuerza para ser fecundada mediante jeringuilla o acción directa del varón, sufrir todo un proceso de embarazo y pasar por un parto. Todo se basa en un principio de simple acuerdo comercial. Nada más…

                    …Salvo, claro, que ese inmaculado acuerdo de servicios remunerados sea motivado por la pobreza, el hambre, la necesidad… Y entonces el supuesto de coacciones vuelve a tomar consistencia, y, por lo tanto, el aspecto legal puede teñirse de delito. Y esto atañe solo a los entresijos personales de las mujeres que se presten a ello, o sea, estricta cuestión de conciencia. Aquí, es difícil legislar, ¿verdad?..

                    Porque nunca sabremos los motivos reales de una mujer para alquilar su cuerpo como factoría humana, si le guía la pura necesidad o el simple afán de lucro. El vivir mejor de lo que se vive es un derecho, mas depende de cómo se vive, que es relativo y subjetivo. Pero eso solo será cuando la mujer sea sincera y se ajuste a la absoluta verdad, y no lo utilice como subterfugio y disimulo de conciencia. Si es lo primero, existe una clara violación de derechos humanos de por medio, y si es lo segundo, hasta se podrían llegar a invocar esos mismos derechos humanos para hacerlo voluntariamente.

                    Por eso creo que en este it ist the question, ni las mismísimas feministas sabrían dilucidar dónde está el derecho ni dónde reside la obligación. Y lo digo con todos los respetos y pidiendo todos los perdones por adelantado, faltaría más. Por si acaso. Que con la libertad de la mujer siempre se topa uno con el santo oficio, y nunca se llevan las de ganar... Nunca.

                   

    MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / www.escriburgo.com / suscríbase gratis a estas news, facilitando su e-mail en miguel@galindofi.com Siga sus programas en www.radiotorrepacheco.es directo, Youtube o Facebook

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook