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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 30
    Abril
    2015

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    Murcia

    EUROPATERAS

    EUROPATERAS

    En el de hoy no encajan las bromas, así que no esperen ironía ni desenfado alguno en mis comentarios. Hoy no. Hoy toca seriedad, amargura y mala leche. Porque los miles y miles de víctimas por el tráfico de inmigrantes en el Mediterráneo me pone la angustia en la boca y el asco en las tripas. Y no da la cosa para bromas. Nos guste o no, a Europa la pone de cara al espejo, y a todos y cada uno de los europeos también. Yo, al menos, me miro a él y no me gusto nada.

    Porque el busilis de la cuestión está en que la Europa rica no quiere echar una mano a la Europa menos rica, que es la que está en contacto directo con el problema, y la Europa menos rica no tiene redaños suficientes para soltarlos por arriba conforme le llegan por abjo. Eso es todo. La cosa del caso es que apenas soportamos la hipocresía de nuestra impostada humanidad civilizada, cuando hemos sido, y aún somos, tremendamente insolidarios, injustos y depredadores con África. Y ahora nos espanta el monstruo que hemos creado. Pero no podemos ni maldisimularlo. Aquí se nos mueren algunos de los nuestros en accidente o atentado, y las solemnidades de duelo, el tratamiento informativo y deformativo, los funerales, manifestaciones grandielocuentes y parafernalias públicas con que los rodeamos resultan incomprensibles e incomparables a cuando son diez, o veinte, o treinta o cien veces más de vidas perdidas por lo mismo en el fondo del mar o en sus desgraciados hábitats. No son los mismos muertos los suyos que los nuestros. Valen bastante menos. Y lo demostramos.

    Yo sé, y reconozco, y comprendo, que no es fácil. Nada fácil. La solución aportada por España de que se hundan los barcos-patera destinados al efecto en Libia o allí donde estuvieran, me parece un poco como sacado de la guerra de Gila. Vamos a un país extranjero a hundirles sus miserables barcos en su propia tierra. Pá chulos, nosotros. Y ellos van a dejarse hacer, claro... O como los que dicen de mandar agentes europeos a perseguir a sus mafias allí. Como si fuésemos los putos amos del Monopoly. Si ellos no lo hacen, dudo que nos permitan enviarles a nuestros 007 a matar desgraciados. Es su casa, su país, su tierra, su miseria y su pobreza...

    No obstante, existe algo que ha funcionado bien en el problema de la piratería, no dejándolos salir de las aguas jurisdiccionales de sus respectivos paises. El modelo puede ser el mismo, si bien que adaptado al tema que nos ocupa. Si Europa patrulla el límite de aguas jurisdiccionales del sur mediterráneo, se les tapona la gatera de salida, y serían los países emisores los que recibirían de vuelta el impacto de su dejación o de su permisivo abandono, cuando no complicidad... Y se les enfrentaría a sus responsabilidades. Y se les daría la oportunidad de recibir ayuda y colaboración, si así la solicitaran.

    Sin embargo, sigo diciendo y repitiendo que esa medida solo serviría para quitar la vergüenza de delante de nuestros ojos, y esconder la mierda bajo las alfombras. Ya saben aquello de ojos que no ven... cinismo que miente. La causa del problema es profundo, y viene de muy atrás, de una responsabilidad histórica que aún no hemos asumido como europeos. Son las consecuencias del abuso y explotación de un continente sobre otro. Y esta es la factura. Ahora toca pagarla. Con solidaridad o con justicia, no lo sé, per algo hay que hacer... Y pronto.

    www.elescribidor.net - Miguel Galindo Sánchez - www.escriburgo.com

     

     

     

     

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