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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 23
    Julio
    2014

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    EN NOMBRE DE LA LEY

     Conste en acta que a mí no me cae nada bien el socio de Urdangarín, Diego Torres. Ni mucho menos. Son un par de sinvergüenzas y nada más. Pero en lo que respecta a su mujer, Ana Mª Tejeiro, en comparación con la Infanta Cristina, joer, es que el hombre lleva más razón que un santo...

    No es lo mismo el papel secundario de su esposa, con el relevante de la infanta en Noos. Y, sin embargo, a la primera se le empapela como responsable subsidiaria, y a la segunda hasta el propio fiscal aboga porque se marche de rositas. Encima, es que la cosa tiene el hedor del recochineo: a la una le sirve de agravante el vínculo matrimonial, mientras que a la otra ese mismo vínculo le sirve de exhimente. Todo lo hizo por amor, alega el caradura de su abogado. Doña Ana Mª no ama a su esposo... Pues por eso mismo, lo de Bonni & Clyde tampoco tenía que haberse juzgado, no te jode...

    Pero lo cierto, es que la señora Torres no era socia de Noos, pero la señora Urdangarín sí que lo era. La señora Torres no votaba en las asambleas generales, la señora Urdangarín sí lo hacía. La primera jamás fué empleada ni empleadora, la segunda sí que empleaba en nombre de Noos. La una no tenía secretario general, la otra sí que lo tenía, no se para qué ni de qué le servia, pero lo tenía. La una no tenía mayoría en la junta de Noos, no así la otra. La primera se quedaba en casita como buena ama de ídem, la segunda participaba e influía con su presencia de infanta en las negociaciones de su esposo... Y así, un etcétera más largo que un mercancías.

    La verdad es que si la ley es igual para todos, que lo es, no todos somos iguales ante la ley, que también lo es. Este es un caso claro, meridiano y palpable de ello. Y por mucho que quieran disimularlo es poco menos que imposible no darnos cuenta a poco que uno se fije.

    Además de todo esto que se ha dicho, yo no sé la formación que tendrá la esposa del Torres este, porque lo ignoro, pero lo que sí sé es que a doña Cristina se le ha dado la mejor formación posible, incluso con fondos del erario público, y, por lo tanto, está altamente cualificada para saber, conocer y entender perfectamente el alcance, la razón, la naturaleza y el contenido de sus actos.

    Es ridículo que se nos quiera hacer ver que la infanta es poco menos que una palurda ignorante que no sabía nada de nada y que era utilizada de la manera más burda y absurda por el mangante de su marido. No cuela. Si es tan analfabeta e iletrada, ¿porqué ocupa entonces un alto cargo de La Caixa?.. ¡Ah!, que dice usted que por ser quién es... Pues eso mismo es lo que digo yo: que por ser quien es, ocurre lo que ocurre. Por eso la ley tiene nombre.

     

     

     

     

     

     

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