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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 11
    Septiembre
    2014

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    CORROMPER(SE)

     La corrupción es como la lepra. El caldo de cultivo de la lepra es la miseria física y el de la corrupción la miseria moral. Donde existe algún tipo de miseria humana cualquier corrupción campa a sus anchas... Decía un filósofo callejero que si se corrompen los principios, también se corrompen los finales.

    Y eso mismo es lo que nos pasa. Que de tanto pudrirnos, nos hemos quedado sin principios. Ya no tenemos principios. Pero el escandaloso cinismo asusta cuando la hediondez desborda de nuestros más preclaros próceres, políticos y personas públicas que deberían velar por la transparencia y el ejemplo.

    Y el ejemplo del caso Noos, por mal ejemplo, donde la corrupción se extiende hasta anexionarse a la trama Gürtel y al propio PP, y la extremadamente sospechosa connivencia de la Casa Real, junto a la disparatada paradoja de asistir al sainete de ver a los fiscales asumir una belicosa y vergonzosa defensa de una infanta ante los jueces y la sociedad entera, resulta, muy, pero que muy descriptivo.

    No hablemos de los desvios de dinero público y de las tramas corruptas en Andalucía, donde el PSOE y sus mariachis, los sindicatos, están enmierdados hasta las cejas y huyendo todos sus prohombres y altos referentes en desbandada hacia el desvergonzado aforamiento, mientras dejan a sus jóvenes clones guardándole las espaldas, disimulando, y cubriéndoles la retirada.

    O de los molt honorable Pujoles, o Fabras, o... y sus mafiosas bandas familiares, arramblando con el seny de sus pundonorosas y sensibilizadas libertades ante la patria que les roba. Donde se ventila como negosi propi el inyectado afán de independensi, a la masa de la masía, o a la paella valensiá...

    O los cientos y cientos de casos de presidentes de comunidades, de diputaciones, de consejeros, de alcaldes... pillados con las manos en la otra masa de la pasta gansa, o en sobornos, o en tráfico de influencias, o en... El catálogo de corruptelas es muy variado, pero todo apunta a una misma diana: el propio interés camuflado en el interés del partido.

    Pero el colmo de lo corrupto es querer vender como regeneración la corrupción de normas y leyes para perpetuarse en el poder y las mangancia. Nada que ya esté corrompido puede regenerarse a sí mismo. Lo que salga de unas nuevas normas electorales manipuladas y no consensuadas, nunca estará legitimado. Jamás podrá estarlo. Lo que se juzgue con unas leyes torcidas para mermar la independencia de los jueces, jamás tendrá tampoco la legitimidad de la auténtica justicia. En estos casos, los ladrones no pueden convertirse en modelos de honradez, simplemente legalizando la deshonestidad. Muchos menos, en policías.

     

     

     

     

     

     

     

     

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