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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 13
    Marzo
    2015

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    Murcia

    CARRIL-BICI

    CARRIL-BICI

    ¡¡Caguenlosmengües!!.. como maldeciría un gitano... En cualquier ciudad, los carril-bici suelen situarse en las vías de circulación rodada. En el firme. Una franja para los coches y otra más estrecha para las bicicletas, no pudiendo invadir tales espacios mutuamente. Eso es lo normal y aconsejable.

    Posbueno, en mi pueblo no es así. El carril-bici ha sido situado en las calles salón y sobre las aceras. No sé si será o no práctico, pero original lo es un rato... En algunos tramos, la escasa parte que le queda al peatón es para elegir cómo se suicida, si dejándose atropellar por las bicis o por los coches. Hay donde la parte reservada al viandante está invadida por las famosas terrazas, por lo que, eso sí, se les facilita tomarse un "asiático" por el camino. Hay que apoyar la hostelería. Yo propongo, en estos casos, instalar también burladeros para protegerse de las embestidas, como en las plazas de toros.

    Un colega se cruza conmigo en mi paseo anticolester diario, y me hace una pregunta capciosa: ¿tú sabes si alguien del ayuntamiento ha puesto una tienda de bicicletas?.. No, que yo sepa, le contesto. ¿Entónces..?, insiste. Bueno, yo creo que van a por mí, que me han tomado ojeriza y en pintado una diana en mi culo... Es que dá la casualidad que han copado casi todo mi trayecto habitual. Tendré que salir a andar con el casco puesto.

    Miren, un servidor quema su azúcar cada día en un ya acostumbrado circuíto, un par de largas calles, bordeando un parque hasta llegar a una rotonda con avión incorporado, y luego, por el camino verde, camino verde, que vá a la ermita, aquel donde lloran de pena las margaritas, hasta volver de regreso acompañado por una carretera. Pues bien, ahora habré de replantearme la cosa. O lo hago así, jugándome un fémur en la primera parte y luego hacerlo más relejado en la segunda, o hacerlo al contrario de mi costumbre, y, al llegar seguro a la rotonda citada, coger el avión y hacer el resto volando. Otra opción es comprarme una bicicleta y sumarme al pelotón de cazandantes, u otra hacer decatlón y correr más que los de las bicicletas. Ya veremos...

    Voy analizando el circuíto, y me encuentro de todo un poco. El carril-bici cruza de lado a lado de la calzada, o pasa directamente por encima de un paso cebra... Hay un giro de 90º del carril justo a medio metro de la puerta de un bar, de modo que, o te metes con bici incluída a decirle a Steve Wander que se joda, o los parroquianos al salir se pueden ver montados directamente sobre un cuadro. Por otro lado, al no estar el trazado sobre un firme liso, si no por losas y adoquines, los ciclosteros pueden acabar con los perifollos hechos un clavicordio...

    Nada... me lo tendré que pensar. Otro correcaminos jubilata como yo me hace una acertada observación en la que no había caído: ¿no te das cuenta, hombre..?, es que nuestros políticos se preocupan de mantenernos en la mejor forma posible. Colocando el carril bici por donde pasamos, es como soltar las vaquillas en las fiestas. Como en los sanfermines. Diversión, ocio y ejercicio. Solo que, en vez de montar un encierro con mozos y cuernos, es con viejos y manillares. Hasta se puede aliviar la caja de las pensiones de paso...

    Pos yo - creo que le digo - pá salir a andar me voy a mercar una faja y un pañuelo coloraíco.

    ¡Toma... y yo..!

    Miguel Galindo Sánchez - www.elescribidor.net

     

     

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