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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 01
    Julio
    2015

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    Murcia

    AMOR=CANDADO

    AMOR=CANDADO

    No hace mucho ví la foto en la prensa de unos operarios afanados en aliviar el puente de las Artes, en París, de 45 toneladas de candados del amor aferrados a sus fierros, y que amenazaban con hundir el puente, incluso con el riesgo de haber matado alguna de las parejas que suelen refugiarse bajo el mismo para sellar in corpus lo que momentos antes, posiblemente, habían encadenado in ferro. Digo yo, claro... Es que el amor puede aplastar, llegado el caso, y 45 toneladas de tontería es mucha tontería...

    La moda creo que nació con una novela, "Tengo ganas de tí", de Federico Moccia, en la que los protagonistas de la misma prendían la jodía ocurrencia del puente Milvio, como señal de amor y fidelidad a tí, que es lo que se dice y repite a la hora del auténtico encadene. Como ya es conocido el mimetismo de los jóvenes (yo diría de la gente, pero es de jóven cuando la enfermedad toma copero), pues comenzaron a imitar el gesto, y luego a imitar a los imitadores, y a imitar la moda de los que se imitan unos a otros, que es lo que siempre pasa en estos casos de infestación general, y tanto el Milvio, como el de las Arts, como en todos los puentes del mundo, empezaron a nacerles excrecencias que amenazan con derrumbarlos.

    Alguien dijo que la incultura se curaba viajando, no sé bien si fué Baroja o quién, pero eso quizá fuera entonces. Hoy la incultura se propaga viajando. A la vista está. Salvo a las ferreterías y a los fabricantes de candados, no sé a quiénes puede beneficiar esta gilipollez supina. Pero, de momento, está incrementando el gasto de mantenimiento público de las ciudados con rio. Antes se manifestaba el romanticismo regalando rosas, con una tierna flor, pero hoy se hace con un cándido candado. Cuanto mejor sea la marca del candado, supongo, mayor el amor profesado - pongo el ripio a disposición del respetable - porque no existe el mal de amores con los candados encantadores... joer, me ha salido otro...

    Bueno... bromas aparte, no me digan que no es una interesante alegoría moderna, digna de estudio, el relacionar el amor con el candado. Piénsenlo bien. El candado es símbolo de atadura, encadenamiento, posesión, fijación a... Todo lo contrario a aquel amor libre de los sesenta. Aparte los extremos,no sé qué es lo peor, si la libertad o la esclavitud. Porque no nos engañemos, a veces los símbolos son consecuencia de los hechos, y no al revés. Y hoy los jóvenes son, con diferencia, más posesivos, dominantes y autoritarios con sus parejas, que antes.

    Así que lo del te amarro porque te adoro y como prueba de ello hete aquí un buen candado con el que simbólicamente te ato, tiene su porqué subliminal, sus motivos subconscientes. Cuando una moda agarra como la pólvora es porque existe algún substrato que alimenta su propagación. Nadie sabe porqué unas cosas prenden y otras no, pero ocurre. Mi teoría es la que he expuesto, y conste que me gustaría equivocarme. Pero, de momento, la violencia machista y el candadismo son directamente proporcionales y aparecen en el mismo tiempo. Aparte de que yo no cruzo un puente cargado de candados ni harto de vino. No quiero morir aplastado por el enorme peso de tan enorme tontería.

    www.elescribidor.net MIGUEL GALINDO SANCHEZ www.escriburgo.com

     

     

     

     

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