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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Miembro de la Asociación Hispanoamericana de las Letras (Hispadel). Promotor de talleres de escritura creativa. Corrector ortográfico y de estilo. Columnista de La Opinión desde hace 30 años, tiene publicados tres libros temáticos: Desde El Mirador, Opinan(dos) y Crónicas del Vivir, siendo coautor d...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web personal www.elescribidor.net


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  • 12
    Febrero
    2016

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    Murcia

    AGUA DEL PASICO

    AGUA DEL PASICO

    El Pasico creo que es suficientemente conocido de cuantos me siguen y me leen. Una ermita recoleta a las afueras de Torre-Pacheco, donde se venera una imagen de la Virgen que se tiene ganada merecida fama de milagrera, o milagrosa, o como se dijera… Aunque por el mismo Jesús se sepa que el milagro lo hace la fe de quién lo pide y no a quién se le pide… y no diré más si no es en presencia de mi abogado angélico, que no quiero enfrentarme a las iras de mis devotos paisanos. Además, El Pasico es punto de inflexión de mis diarias andaduras terapéuticas, y jamás, nunca, sabré a ciencia cierta si el mantener a raya mi azúcar o mi colesterol será por los pasicos que doy hasta El Pasico, o por Nuestra Señora del mismo. Así pues, corramos un, si no tupido, sí que prudente velo…

                    Pero sí que voy a comentar algo sumamente curioso. Hay allí una fuente pública a la puerta de la Ermita, que no es que dé agua de ningún manantial, ni vivero, ni manadero natural alguno, no, que la coge de la red de distribución, y es agua de Taibilla a granel, vamos, si bien el personal  creyente le aplica toda clase de virtudes curativas… como debe ser en estos casos y con estas cosas… Y es el tal caso que vengo observando en mis andadurías, largo tiempo ha, que suelen llegar coches, e incluso furgonetas, conducidas por árabes de turbante y chilaba, cargadas con docenas de garrafas de plástico de 5 y 10 lts. para llenarlas de la fuente y llevárselas. Demasiado trabajo y molestia desplazar envases y transporte hasta allí si fuese para uso común y doméstico. Esa explicación no encaja en un razonamiento lógico. Tiene más bien toda la pinta que se utiliza para ser repartida y/o vendida.

                    Y si así fuera, entonces se plantea toda una serie de preguntas, a cual de ellas más curiosa, a saber:

    • ¿Fieles islámicos distribuyendo agua milagrosa de infieles cristianos?.. ¿Cómo se come eso..?
    • ¿Su clientela son infieles católicos, o fieles islamistas?.
    • Si es lo primero, ¿cómo se las apañan para resultar creíble su tráfico?, y si es lo segundo, ¿creen ellos en la milagrería católica?..
    • ¿Cómo “venderán” su denominación de origen sin etiquetar..?
    • ¿..O es que la venden como agua de La Meca?..

    Misterios sin resolver. Lo cierto es que para el comercio no existen barreras culturales ni religiosas. Y los árabes, como sus primos-hermanos los judíos, son maestros en separar conceptos si hay algo que ganar. Pero, verdaderamente, no deja de llamar la atención. Yo he visto personas, familias, con sus botellas o garrafitas, llenarlas en la fuente de El Pasico. Normal. Sin embargo, no lo había visto en plan industrial. Hasta ahora. Y mucho menos que el agente de explotación no fuese la autorizada sucursal de Vaticanosa en la plaza, si no, por el contrario, humildes autónomos magrebíes…

    Tampoco es que me parezca mal, ni mucho menos. Tan solo extraño, así como raro… Bueno, al fin y al cabo, algo les debemos a estos ismaelitas, o agarenos, después de que nuestro común patriarca Abraham les pegara una patada en el culo a su hijo Ismael y su “concu” Agar y los echara del roal. Si ahora no compartimos con ellos unos miserables beneficios, minúscula parte devenida de aquel montaje, pues… qué menos.

    MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ ** www.escriburgo.com

     

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