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Nacho Azparren

Álvaro Faes y Nacho Azparren son los encargados de escribir sobre todo lo que rodea a la gran cita futbolística del verano.

Sobre este blog de Murcia

Arnold Johannes Hyacinthus Mühren (Volendam, Holanda, 1951) es posiblemente el héroe anónimo más importante de la historia de la Eurocopa. De sus pies nació el centro que Van Basten convirtió en la imagen más reconocible del torneo continental: aquella volea imposible que dio a Holanda su único gran...


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  • 03
    Junio
    2012

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    Los "outsiders"

    Nadie contaba con ellos, quizás ahí radicaba su secreto. ¿Quién no recuerda a Totò Schillachi? El menudo delantero nunca hubiera pasado a las páginas más brillantes de la historia del fútbol si no fuera por su contribución en el Mundial del 90. Italia siempre ha sido especialista en hacer y deshacer ídolos de la nada. El goleador se convirtió en el héroe nacional de una forma casual: fue Ruud Gullit el que recomendó su inclusión en la azzurra. La Italia del Norte, aquella que llamaba "terroni" despectivamente a los del sur, tuvo que entregarse al chico de Palermo, a un siciliano de pro, para soñar con el milagro. No lo logró, pero dejó su sello en el torneo más preciado. Tras la cita, el delantero marcaría 9 goles en dos años para retirarse años después con un austero palmarés de una Coppa Italia y una UEFA. También con una frase célebre: "Ser delantero se ha convertido en un oficio difícil. Pero siempre es mejor que trabajar”.

    Paolo Rossi le había abierto el camino 8 años antes. Como ocurrió con Totò, tampoco nadie contaba con el delantero de la Juve. Pero lo de Paolo tenía más miga; estaba en entredicho por un partido tres años antes. El 30 de diciembre de 19878 Perugia y Avellino empataron a dos con Rossi al frente del ataque de los locales. Un año después, Paolo fue sancionado a tres años de sanción -después reducidos a dos- por amaño del resultado. "Biscotto" lo llaman en Italia. ¿Les suena? No importó en el Mundial de España. Con Rossi en estado de gracia, los azzurri fueron eliminando rivales de forma mecánica, como quien fríe un huevo. Rossi, ni demasiado rápido, ni demasiado fuerte, ni poseedor de una disparo magnífico, logró la virtud más valorada en los torneos cortos: estar en el lugar adecuado en el momento oportuno.

    Pero los "outsiders" no se limitan a territorio transalpino. Van Basten también forma parte de ellos. Aunque la memoria tienda a ensalzarle como la gran figura en el Europeo de 1988, los inicios no fueron tan sencillos. Rinus Michels no contaba con el espigado delantero como referencia al comienzo del campeonato. John Bosman ocupó la delantera oranje en el primer partido del europeo. La URSS venció entonces y uno de los padres del fútbol moderno tuvo que revisar sus apuntes: entonces sí encontró hueco para el goleador de Utrech. No se arrepintió. 

    La Eurocopa siempre ha sido un terreno propicio para ensalzar nuevos ídolos. ¿Quién le diría a Charisteas que guiaría a Grecia a su único título continental? ¿Soñaba Milan Baros en algún momento en convertirse en el máximo artillero de una Eurocopa como hizo en 2004? ¿Qué hubiera pensado Peter Schmeichel si le hubieran comentado que se proclamaría mejor jugador de la Euro de 1992 cuando no estaba ni clasificado -Dinamarca entró a última hora gracias a la exclusión de Yugoslavia por la guerra de los Balcanes-? Polonia y Ucrania amenaza con hacer incrementar la lista de outsiders. Se admiten apuestas. 

    Nacho Azparren.

     

     

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