Blog 
El Candelabro
RSS - Blog de Nieves Jiménez

El autor

Blog El Candelabro - Nieves Jiménez

Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


Archivo

  • 10
    Febrero
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Wert-sión casposa española

     

    Aún estoy intentando buscarle la gracia al comentario ingenioso de Javier Bardem, anoche, para poder aplaudir, como una loca, en mi butaca como los del cine. Ah!...”ministro de anticultura…”. Qué gracia, el jodío. Ejem. Buff. Pues así fue toda la noche. Chistes, chistes, chistes. Chistes malos. Chistes manidos. Chistes requeteoídos como lo de definir a Mario Casas sin camiseta. Espero que el rímel de Manel Fuentes fuera waterproof para que le ayude a leer las críticas en condiciones. Sin dramas. En la calle, el temporal que, como un invitado más se añade cada año a la noche cinematográfica, dejaba lluvia y más lluvia. Aunque para los Goya no existen las estaciones. Ya puede soplar el viento más huracanado que, para nuestras actrices, en Febrero es verano. Las mujeres siempre pasando frío y luciendo, las pobres, empitonadas.  Dentro, ya llueve sobre mojado. Tres horas de gala que parecieron quince. El fin de semana estuvo copado de paseíllos y actuaciones lamentables. Porque, vamos a dejarnos de photocalls, la alfombra roja (o una rampa) en España es un paseíllo en toda regla.
    Creo que el problema de esta gala estriba en que aquí nadie tiene el sentido del espectáculo  ni sentido del humor… y así les va. Tanto a unos como a otros. Ni del espectáculo ni de la medida.  Sin medida como en los discursos eternos de agradecimientos. Sin medida cuando critican que no se cuida a la industria española y ellas y ellos acuden vestidos, la mayoría, de diseñadores internacionales. Sin medida cuando la política aparece en el 99% de los parlamentos por encima de lo que allí se va a celebrar: Cine. Sin medida cuando las actrices llevan dejándote pistas del maravilloso vestido que lucirán, durante semanas, y luego se presentan en bragas, tanga o culotte. Que sólo faltó que apareciera Jesé,  la estrella blanca del momento, para completar el ‘glamul’ ese del que habla todo el mundo. Sin medida cuando les da por hacer un musical que te perfora los tímpanos. Que, juro, he visto representaciones de fin de curso en jardines de infancia más afinadas. Sin medida en la realización de televisión: mala iluminación; rotulación diminuta; planos a destiempo como con Muchachada Nui (de los que , por cierto, esperábamos más); planos de actores falsos, virtuales, colocados con ordenador (en la vida había contemplado tanta desfachatez); el sonido del musical, atroz… Sin medida Javier Bardem que cuando aún no se ha acomodado en el atril ya está echando la bronca política antes que hablar de cine. Javier es de los que sacan pecho, se rompen la camisa como Camarón o como Bill Bixby El increíble Hulk. Javier sufre mucho por España.  ¿Y Penélope Cruz? Porque mucho despotricar contra todo lo que se menea pero la primera que deja colgados a los del cine es su mujer, una de las actrices más internacionales y que debería ser la primera que apoyara esta Industria. Y no puede excusarse con que estaba rodando ‘Ma ma’ porque Julio Medem estaba allí sentado. Pero ya estaba la matriarca, Pilar Bardem, cargada de kilos de bisutería de plata. Al final, yo no sé quién es más masoquista. O ellos, porque todo les parece mal, hasta nosotros, que nos cae la bronca porque dicen que no vamos a ver cine español. O los espectadores por llegar hasta el final de la soporífera velada. El mismo recibimiento, en la puerta del Centro de Congresos Príncipe Felipe, del presidente de la Academia, González Macho,  a los actores ya rezumaba paripé y pedantería. A ellas les dirigía el discurso y recurso  viejuno, “qué guapísima” “cómo vienes de guapa” y a ellos, “¡pero es que no tienes un esmoquin en condiciones, jodío!” como soltó a Eduard Fernández.
    Me quedo (no va a ser todo malo) con los sketches de los anteriores presentadores  -Buenafuente, Eva Hache, Corbacho…- tuvieron su gracia, sobre todo porque fue la catarsis perfecta. Es bueno reconocer que tu trabajo ha sido un sindiós y te va a caer la del pulpo.  Por supuesto, con el Goya como Mejor Actriz Secundaria (por fin) a Terele Pávez, dando una lección del sentido de la emoción, del espectáculo, de la medida (ella no se excedió en parlamentos) y de sentir de verdad lo que es ser actriz y lo que es vivir  -en ocasiones, amargamente- en el mundo del cine en España. Los Goya a Javier Cámara y David Trueba. Y los comentarios de Carlos del Amor. Y hubo momentos felices de regreso al pasado con la presencia del Fernando Chinarro (el Sr. Chinarro de los Payasos de la Tele) o Manolo Zarzo.  La gala fue la Wert-sión más casposa del español más profundo: “mejor me pongo a criticar antes que ensalzar y proponer”.  Flaco favor se hacen con tanto desvarío político (no viene mal, pero con medida) porque no sé a quién echaran la culpa si como decían en La Escopeta Nacional: “Y ni fueron felices, ni comieron perdices porque allí donde haya ministros un final feliz es imposible”, si el ministro de Cultura no estuvo allí. Si les sirve de consuelo, a Iker Casillas le encantó la gala. En Instagram dejó escrito: “Disfrutando del cine español”, con el logo de la edición de ese año. Así le va a Casillas también…

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook