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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 08
    Febrero
    2015

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    Murcia Gente

    Sobrevivir y sin red

    Tenía que haberme dado cuenta. La presencia de dos domadores de leones para recibir a los invitados a la Gala de los Goya, a las puertas del Centro de Congresos Príncipe Felipe, en Madrid, ya auguraba lo que allí se estaba fraguando. Una caída a los infiernos y sin red. Tres horas y media de gala...ni Cinco Horas con Mario. El arranque fue esperanzador. Ana Belén espectacular, Lolita, Poveda….pensabas que, por fin, habían caído y llamaron para cantar a los cantantes para no repetir el bochorno del año pasado. Espejismo, de repente Hugo Silva y Eduardo Noriega. Se acabó. Definitivamente, las actuaciones musicales deberían suprimirse de las galas. Parecía el Telepasión Española que se saca de la manga TVE en Nochevieja. Por un momento creí que saldrían Ana Obregón y Mariló Montero a dar el cante. El culmen fue el Resistiré. Como el coro de la tragedia griega de Woody Allen en Poderosa Afrodita. Mira, llevaos ya si eso, el año que viene, a los Coros y Danzas de Murcia y ya rematamos.

    Y entonces sale Dani Rovira. Con cara de asustado los primeros cinco minutos pero al que empezó a subirle la temperatura, su cuello a enrojecerse y su discurso empezó a ser lo más parecido a tomarte unas cañas en la barra de un bar de Málaga. Expresiones como “manda cojones”, llamar Nacho a Wert, "cabrones", “te como la cara” a Banderas, salir en calzoncillos como en los tiempos de Boris Izaguirre en Crónicas Marcianas, chistes de bar a las 4 de la madrugada…y bajar la escalera aunque no tuviera nada que ver con aquellas ‘Instrucciones para subir una escalera’, de Cortázar. Sueltísimo. Yo quiero tomarme lo mismo que se tomó Rovira. Para el próximo año haré como Jodie Foster cuando iba a entrar a ver los cuerpos asesinados en El Silencio de los Corderos, un pegote de Vicks Vaporub en los agujeros de la nariz y listo. Echadme todas las galas que queráis. Inmune estoy. Sobre todo si me vais a echar a Alex O´Dogherty a la cara. ¿A O´Dogherty le debía el responsable de la Gala un favor muy grande, no? Si no, no se explica. Fue un momento oscuro, siniestro, que diría Mila Ximénez. O´Dogherty superó en vergüenza ajena y ridículo a Iker Casillas en los goles contra el At. de Madrid de esa tarde. Con eso os lo digo todo. Siguiendo el leit motiv de Moschino, “si no puedes ser elegante al menos se extravagante”.

    Fue la noche en que Almodóvar volvía a los Goya. Porque entregaba el Goya de Honor a Antonio Banderas, que si no…Pedro Almodóvar presenciaba desde su butaca el espectáculo como la Pantoja cuando va por los aeropuertos o el AVE, con las gafas de sol puestas y la mirada al frente. Luego le salió el ego, “me resulta imposible hablar de Antonio Banderas sin incluirme…”. Entonces, Antonio sacó sus gafas de Mortadelo para leer y allí amaneció y se hizo domingo. Y eso que Dani Rovira había dicho “lo corto, mola”. En los previos, los pitidos de la noche se los llevó la exministra González Sinde y no por asunto de cine. De fútbol, señores. No se le ocurre otra cosa que soltar, con la chulería de una chulapa madrileña, “Atleti, Atleti, Atleti de Madrid”. González Sinde siempre quiso ser la niña en el bautizo, la novia en la boda…Momentazo fue el de Terele Pavez haciendo un spoiler al abrir el sobre antes y sabiendo que el ganador era Dani Rovira “¿se lo decimos?”. Sí, fue Rovira. Y entonces vivimos, desgraciadamente, otro momento beso Sara Carbonero-Iker Casillas con Clara Lago asfixiando a Rovira. Un deja vù constante esta España nuestra.

    Ya recuperado, Dani presentó a Penélope Cruz que acudió sin peinar y con un vestido tres tallas mayor. En ese momento fue cuando se produjo el mejor chiste de la noche y sin pretenderlo, lo que le otorga más mérito, “no sé si eres consciente de lo que la gente te quiere”. Aún me estoy riendo. Mi reloj marcaba la 1.15 y aún quedaban cinco premios por entregar. Los planos a Pedro Sánchez se sucedían. Seguro que ya sabía los resultados de la encuesta de El País. Antes había posado en la alfombra a lo Pataky y guiñando el ojo. Toni Cantó también estuvo haciendo el moñas en la alfombra rosa junto a Rosa Díez. Rosa se dejaba llevar, arrastrar, pensaría, “si lo hace éste que se dedicaba al cine y tal…”. Cayo Lara también estaba. Yo aguantaba porque me había tomado ya tres tilas y tenía la pachorra que gastaba Tania Sánchez en La Sexta frente a Inda. Pero, entonces, llegó “el premio gordo”, que dijo Carlos del Amor. Una lotería, vamos. El discurso del productor de La isla Mínima. Un ‘conversaciones Sabadell’ entre el productor y Julianín Contreras ya. Siempre tiene que haber un tío raro (no, no hablo ahora de O´Dogherty) Está claro que este hombre no vio a la actriz Merrit Wever, en los Emmy, y su discurso que fue el más corto de la historia, “muchas gracias…muchas gracias…me tengo que ir, adiós”. Que el que salió ganador indiscutible fue el ministro Montoro ya se sabía.

    Lo mejor, la elegancia de Bárbara Lennie. Lo peor (hay tanto), Ernesto Alterio cuyo rostro va sufriendo una metamorfosis acelerada y ya es una señora mayor como Paul McCartney. En definitiva, la vida y la gala de los Goya siguen igual. La vida no cobra sentido cuando se aspira a no renunciar a nada, que sentenció Ortega y Gasset. Ahora entiendo lo del Sobreviviré del inicio. Sí, yo sobreviví a los Goya 2015.

     

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