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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 06
    Marzo
    2014

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    Riborizante y sonrojante ¡A bailar!

    Definitivamente, nos toman el pelo. El invento que se ha sacado de la manga Antena 3, ¡A bailar!, es la tomadura de pelo más grotesca, televisivamente hablando, en tiempos. Un plató lleno de parejas famosas con un decorado entre Furor y el carnaval de...eso ya os lo dejo a vosotros, el que más rabia os dé. Como conejos, oiga, como conejos o Gremlins, que se reproducen ya los formatos musicales en televisión. Que va a parecer que estuviéramos pidiendo a gritos un programa de baile. Pero el colmo llega cuando intentas hacer un sucedáneo y te queda peor. Definitivamente, Antena 3 no sirve para hacer entretenimiento ni realitys. Para empezar, es un despropósito que el programa esté grabado. Pierde la gracia. Y con gracia me refiero a ver en directo que el tipo o tipa de turno se equivoque, se caiga o envíe, en uno de esos voltios por el aire, a la bailarina a Candanchú.  Casi me tengo que tomar un primperan viendo tanta vuelta.

     Pastora Vega y Juan Ribó

    Para seguir, está horriblemente montado. Eso de estar hablando y  cortar para plantarse en publicidad sin avisar… Al estilo Neox, canal en el que, por otra parte,  en unas semanas acabará  ¡A bailar! Tras el primer visionado, y último, está claro que ninguno de sus participantes ha sido poseído por los espíritus de Ginger Rogers ni Fred Astaire. Ya avisó Mónica Naranjo, “sean clementes conmigo, que es el primer programa y queda mucho por pulir”. Cómo vería el plan la cantante. Mónica impone  presentando. Es inacabable y lenta. Se mueve por el plato encorvada pero, con un altísimo concepto de sí misma, eso sí. “¡Qué rabia me da ver gente tan guapa!”, le soltó a la pareja Laura Sánchez y David Ascanio. Momento en el que crees que se ha convertido en la señora Danvers, el ama de llaves de Rebeca, y se va a poner a meterle fuego al plató como si fuera un Manderley cualquiera. Qué coraje le da todo. En cuanto a las parejas, han cubierto el cupo. Hay quien tiene un novio que la lleva a la bahía, que le dice vida mía y hay otros que las llevan a la televisión. Hay un torero. No, no es Óscar Higares. Es El Cordobés. A lo John Travolta. Con un tupé a los Kirk Douglas en Los Vikingos. Ya si eso te pones laca, Manolo. El Cordobés es de labia fácil. Es el Antonio Garisa de todo tinglao que se arma en televisión. Allí está él. También está Juan José Ballesta y pareja. La cuota poligonera está salvada con ellos. Ellos serían los perfectos protagonistas del remake de Jamón Jamón si lo hubiera o hubiese. Les dice la coreógrafa: “Vais a bailar una de Mc Hammer”, y la pareja de El Bola le contesta, “ni idea. Luego lo bujco (como Bono)  en el gogle”. Ni que le hubiera dicho una de Victoria de los Ángeles. La misma finura que si estuvieran tomando el té con la Reina Isabel en el castillo de Windsor. Pero la cumbre del feísmo llegó con Juan Ribó. Y su inenarrable camisa sin mangas. Que hay que tener un espejo muy deteriorado para salir así a la calle. Junto a Pastora Vega convirtió la versión en tango de Roxanne en un pasaje de La Casa de Bernarda Alba. Qué caras de sufrimiento. Riborizante y sonrojante este Ribó. Casi que me celebro y me canto a mí mismo, como Walt Whitman, le faltó. Y atentos al novio de Soraya. Se supone que la artista es ella..ya, ya, déjenlo un poco a él. También está Santiago Cañizares, con una cara de pasmo considerable. “Me da miedo y vergüenza hacer el ridículo”. Y lo dice un tío que lleva la cabeza tintada de rubio platino y cuando era portero de fútbol llevaba las uñas pintadas de negro.

    Las coreografías son de parvulario pero eso no es inconveniente para que Sara Baras, en el jurado, los alabe como si todos fueran sus hijos. Y Carlos Baute. Ay, Carlos Bauté. Toda la santa noche dándole patadas al diccionario. Los que llevan la cuenta de Fundeu estarían con retortijones: “Te veo avasallante”… y como el otro de la cadena vecina,  “tengo los vellos de punta”,  que se medía con otro palabro “el Pelómetro”. Otro primperan, por favor. Porque, ¿qué hace Carlos Baute de jurado de baile? ¿Por lo único que hace en el escenario, mover la cintura? Nivel birria. Por no hablar del papelón de Charlie Hussey, uno de los bailarines de aquellas coreografías tan exageradas que marcaba Giorgio Aresu en ‘Aplauso’. Le gusta todo y luego les da un cuatro. Yo creo que ni los mira, por salud y vergüenza ajena.  Sólo digo que Telecinco está preparando otra cosa igual. Ay que me da.

     

     

     

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