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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 04
    Diciembre
    2013

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    Reencuentros y prebanquetes al rojo vivo

     

    En el couché, de esta semana, pocas novedades y algún que otro eufemismo. Lo cierto es que ninguna revista invita al regodeo. Tras leer ¡Hola! es imposible no empezar a destilar ‘almíbar-linguae’ a causa de los reportajes navideños que, por otra parte, los hacen como nadie. Por lo pronto, la portada es una soberana tomadura de pelo: ‘El Conde Lequio y su hijo Clemente, sorprendente reconciliación tras veinte años separados’. De sorprendente, nada, que ya la mamma Antonia había comentado algo hace meses. Ahora, para los enamorados de Italia y las fotos tipo postal con Vespa y Gelateria, es un reportaje preciosisisimo (el superlativo se estila mucho en el habla de los protagonistas ¡Hola!) realizado en Sicilia. Gana money hasta el apuntador, María Palacios mujer de ¡Vergogna, Caro Dado, sei un sinvergüenza! -como llamaba Antonia a Lequio-, es la encargada del estilismo. Esto es incubar la noticia hasta que esté madura y mostrarte ‘abierto en canal’, como dice Belén Esteban Zaratustra, en esa pseudointimidad llamada cling cling de las cajas registradoras.
    Sorprendentemente, la revista que lleva la noticia más novedosa no por su autenticidad (que está por ver) pero sí por su singularidad es Love. Duquesa de Alba:“Cayetano y Genoveva están juntos. Se van a volver casar”. No quiero ni pensar la cara de espanto que habrá puesto Cayetano cuando se haya enterado. Le soltará cuando la vea aquello que espeta la Pantoja a los reporteros por la calle “¡¿es que tú no tienes vida?!” . La verdad es que predomina mucho asunto familiar. Espeluznante alguna, pero familiar. Ya lo decía Tolstói, todas las familias dichosas se parecen pero las infelices lo son a su manera. Y eso que el escritor no conocía el ¡Hola! aún…
    Lecturas nos muestra a un desarraigado. El sobrino desconocido de Lina Morgan. Desconocido para nosotros y para la propia Lina que no lo ve desde hace casi treinta años. El muy pillo quiere verla ahora y dice que no le dejan entrar al hospital. Que extraño, con lo hipercomunicados que han estado siempre, “le envié un mensaje de texto en 2012”. Óle.
    Por otra parte, Junior, el viudo de Rocío Dúrcal, aparece con cara de estupefacción viendo las fotos de su esquelética hija Shaila, o lo que queda de ella: “En persona no parece tan flaca” dice, que es la versión couché de “me enteré de todos los robos en el partido por la prensa” de los políticos. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y sigue, “siempre ha sido de mucho comer, por eso estaba tan hermosa”, aquí se nota un evidente homenaje a la lengua murciana con un dicho tan nuestro como “hermosa” eufemismo de “gorda” como todas las mujeres, en la Región de Murcia, sabemos.
    Siguiendo con la descripción de familia, según Lecturas, Charo Reina reinaugura el género de biografías. Cuarenta años de carrera en dos páginas. Un suspiro. La revista nos dice que Charo “se ha cortado el pelo para demostrar al mundo que no tiene miedo a empezar otra vez”. Qué arrojo y valentía, si. Con Charo, la Sicilia del Hola con Lequio no es la real, olvídenla; Sicilia era la casa de Charo Reina cuando estaba casada: “Mi marido me encañonó con una pistola”. Reitero, la intimidad para algunos es el sonido del cling cling de la caja registradora del editor de la revista. De ahí que esta semana no hay quien se regodee en las publicaciones del corazón. Si os vais a juntar con las amigas y una tarta de manzana para comentarlas aviso que, a cada página, correréis el peligro de atragantaros. Un sinvivir.
    Semana nos sorprende con un titular desconcertante: La Reina y Letizia, curiosa regañina. Y nos muestra a la Reina con aspavientos hacia Letizia. Pregunto. ¿En qué se basan para saber que estaba regañando a Letizia? ¿Oyeron la conversación? ¿Y si Sofía, únicamente, le estaba contando a la Princesa lo mucho que le habían cobrado en el Rastrillo? Las pruebas, ya.
    Suerte que se nos cruza el ¡Hola! por nuestras narices para convertirnos en un auténtico arroz con leche dulce, dulce. Que haríamos sin los reportajes prenavideños de la mano de Naty Abascal. Hoy nos trae a la familia Goyanes-Lapique. Todo un derroche de rojos (colores, no comunistas), chimeneas encendidas, papas noeles, porcelanas, cretonas, terciopelos y la mesa del banquete de Navidad que parece el paso La Santa Cena, de Salzillo (con todos los respetos) con unos majestuosos faisanes. Para Cari Lapique componerse como si fuera a cenar a Buckingham Palace es un acto tan cotidiano como para nosotros ir a lavarnos los dientes.
    Lo más impactante: las imágenes de la luna de miel de Víctor Janeiro y Beatriz Trapote que siguen haciendo el ridículo allá por donde van. Como si no nos hubieran castigado lo suficiente con las fotos del baile a lo Dirty Dancing que se marcaron en su boda ahora Nueva York tiene que soportar a la pareja saltando por sus calles. E inquietante el torero Sebastián Castella. Prometo que, en un primer vistazo, creí que era Camilo Sesto o Farrah Fawcet-Majors, no se pierdan el look setentero del diestro francés.
    Menos mal que ya queda menos para el parto de Carlota de los Mónaco, el exclusivón del nieto de la Pantoja y, por supuesto, las felicitaciones de la Casa Real, todo un clásico. A ver con qué nos sorprenden, este año, los exiliados suizos.

     

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