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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 10
    Junio
    2014

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    Mariló de España

     

    Uno de los riesgos que conlleva poner un pie, cada día, en la calle, incluso vivir, es hacer el ridículo. Ya, si sales en televisión la cosa se agrava. Que se lo digan a Mariló Montero.  Un no parar desde que pisó TVE. Mariló saltó anoche al plató de El Pueblo Más Divertido de España sintiéndose Raphael, entonando en su interior “puede ser mi gran noche”. Nada de eso, un 8% de audiencia. Se confirma que el ser humano es masoquista y le encanta tropezar y caer de narices hasta quedar con el perfil como el de Javier Bardem.  Ante el estreno de El Pueblo Más Divertido, sentada frente al televisor, sentías como si hubieras viajado cincuenta años al pasado. Ya llegó el verano y ya llegaron las verbenas de la plaza del pueblo. Pero no, Mariló, el costumbrismo no era esto. Qué astracanada, qué embrollo de famosos y pueblos, qué dolor de cabeza me levantaron, que tengo todavía los cacharritos de la feria dándome vueltas. El nivel de vergüenza ajena alcanzado es difícilmente superable. A Mariló le acompaña en las tareas de ¿presentación? el ex Martes y 13, Millán Salcedo. Me gustaría saber la verdadera opinión, tras el estreno, de Millán. Está claro que, cuando se lo propusieron, no atendió a las palabras de Bukowski cuando decía que, a no ser que salga espontáneamente de tu corazón y de tus tripas, no lo hagas.  El arranque fue como un especial de Nochevieja de los que hacía con Josema. Millán disfrazado de Mariló y con sus juegos de palabras, “soy Mariló Montero y no Mentero, jaté”, con ese guiño en el ojo histriónico-compulsivo. Alrededor,  una caterva de famosos, como recuperados de cualquiera de los nueve círculos del Infierno de Dante,  que amenazan con representar, a lo largo de 13 programas, a 22 pueblos de España. Por allí pasaron Manolito Royo, Flipy, el señor Barragán (exclusiva de Mariló, Barragán es padre de Flipy, ¿comorrr?), Felisuco, la Terremoto de Alcorcón…no sigo.  Algo debió pasar en el universo televisivo de la noche del lunes porque el panorama tampoco mejoraba en los otros canales: Antena 3 con Fuga de Cerebros, Telecinco y el estreno de El Chiringuito de Pepe…Así no arreglamos el tema de la llegada del turismo a España. Mucha campaña cultural y, visto lo visto anoche, hay más cultura en una lata de pepinillos en vinagre que en el muestrario del Pueblo Más Divertido. Mariló repetía incesantemente, “aquí estamos valorando el pueblo más divertido” como si se estuviera imaginando que los espectadores estaban ojipláticos en sus casas, sin dar crédito a lo que estaban viendo. Como recordando aquello de Céline, oleadas incesantes de seres inútiles vienen desde el fondo de los tiempos a morir ante nosotros y, sin embargo, seguimos ahí, esperando lo que sea… y lo que sea era Mario Vaquerizo destrozando nuestros oídos cantando Mi carro me lo robaron. Esto no fue lo peor, Millán se arrancó con “Un pueblo es, un pueblo es…”, de María Ostiz. Pero Mariló, madre mía Mariló. Ahora comprendo que le soltara a Anne Igartiburu aquello de “¿crees que estás oxidada?” porque ella pasó todo el programa en forma, saltando como una quinceañera, brincando con los brazos arriba en modo ‘me voy a bailar una jota’ y mandando a tomar viento los tacones. Descalza. Como si estuviera entre bancales. Y entre esas contorsiones discursivas tan suyas que mantienen en vilo al personal esperando a ver cuándo va a soltar la parida. Ya lo decía Hesíodo, la vergüenza viene en ayuda de los hombres o los envilece del todo. A ver en qué punto acaba Mariló. De verdad, cómo ha ido degenerando esto de la austeridad de la tele pública. En televisión y en la vida hay una máxima “lo que funciona no se toca”. Si ya soportamos en su día El Gran Prix y su vaquilla, ¿por qué hundir ese recuerdo con una cutre copia? ¿Lo mejor del programa? que no tiene publicidad, el dolor de estómago se te pasa más rápido. Pido, desde ya, la beatificación de todo el equipo que ha tenido que llevar a cabo las horas y horas de grabación y edición del estreno de Mariló y Millán.  El general Weyler contaba que, al final, lo que se necesita para dormir es tener sueño…porque no conocía El Pueblo Más Divertido. Claro que, yo me pregunto, como Coetzee escribió a Paul Auster, si el mundo llevara tantos años yéndose al infierno, ¿no debería haber llegado ya?

    @NievesJemezB

     

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