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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 05
    Enero
    2014

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    La vena de Remedios

     

    Remedios Torres era la invitada estelar del primer Sálvame Deluxe de 2014. Llegó con una falda “muy fea”, según Matamoros, hecha jirones, como desgarrada, a tiras. Conforme se fue desarrollando la noche, la falda se convirtió en la metáfora perfecta de lo que allí se produjo, a Remedios Torres la iban a dejar que ni para trapos.
    Primero, charla en el íntimo, sillones enfrentados, que así la cosa es más cercana. Pero la tranquilidad iba a durar poco. María Patiño and Company rebatían sus respuestas presas de la indignación y le espetaban, a gritos, desde sus asientos. Estaba claro que le tenían ganas. Que el circo de los leones empiece pronto, al lío, que Terelu va de intensa y nos duerme a la paisana, pensarían. El eje de la noche, como no podía ser de otra forma, era Belén Esteban. La cosa era repetir y repetir hasta que la madre de Campanario explotara. Que echen mano, continuamente, de la madre de Andreíta para que la Torres explote, y suelte todo lo que lleva dentro, es un recurso que cansa y agota cuando no les funciona. “Y dale, que no voy a decir nada de esa señora”, decía. A la vez, un rótulo pasaba incesante. Primero: ¿estará Belén Esteban esta noche? Minutos después: “Belén no estará, pero dependiendo de cómo vaya la noche lo mismo salta por teléfono”. Y, por último, el rótulo que anunciaba que Belén había grabado un mensaje a Remedios Torres. Al final ná de ná. El mensaje sólo fue un recordatorio de todo lo que le habían achacado antes, durante y después, además de desearle un feliz año. Y Remedios, por supuesto, sin contestar. Dicen que aleccionada por su hija: “mamá, mamá” y  “no entres a lo que te pongan de Belén”. Aunque, a mí, me daría más respeto el aviso previo de Belén: “¡cuidadito, Reme, cuidadito!”. Como sería la cosa que, ante tal nido de pirañas atacándola, la suegra de Jesulín, en un arranque de “esto lo corto yo”, avisó a Terelu: “Raquel Bollo está una hora pidiendo hablar con la mano levantada”. Ay, Terelu, no somos nadie. Resulta que la Bollo sí habla con Campanario, se supone que es la portavoz. Entre grito y grito, Terelu aprovechaba para dejar la bandeja del jamón ibérico a dos velas con la excusa de que la noche estaba fuerte y necesitaba mucha energía. Terelu y sus inútiles desvelos por adelgazar.
     
    La táctica era simple. Como Remedios, por sí sola, no merece ni una tertulia en el café de la esquina, para no preguntarle directamente, le introducían con aquello de “como madre, qué opinas…”, “y como abuela…”. Les faltó, “como señora de su casa, que va a la compra, qué le parece el precio de los kiwis?”
     
    Por supuesto, no se olvidaron del tema del juicio por el fraude a la Seguridad Social y El Turronero.
    -“Yo no he defraudado a la Seguridad Social. Tengo las espaldas muy limpias”.
     –“No llegó a hacerlo porque la pillaron, pero lo intentó”, respuesta.
    Hasta que suelta, “otros también lo hacen y tiene la suerte de que no les pillan”. Amárrate los machos. Ojipláticos, todos.  Y en el lío se me viene a la cabeza eso que decía Oscar Wilde, la moderación es una cosa fatal. Nada da más éxito que el exceso  cuando, observando el cuello de Remedios, noto cómo su yugular va en progresiva enfurecida palpitación. Los nervios tenían que salir por algún sitio. Si me juran que tiene un Alien dentro, en esos momentos, me lo creo. De un minuto a otro la vena iba a poner perdida a Terelu y a su mareante chaqueta de cristalitos, igualita a las bolas que colgaban girando en las discotecas de antes.  Pero Remedios aguantó el tirón. Sólo dejó aflorar un amago de lagrimillas cuando le repetían que a su hija la llamaban, con cariño, en Ambiciones ‘cochino chato’ y ‘enana’. Pero lo sorprendente vendría cuando, tras dos horas de dimes y diretes y con el pescado más que vendido,  Remedios Torres saca la suegra que lleva dentro y ahí sí, se arranca como un Miura y haciendo un sprint desde su sillón se abalanza sobre Kiko Matamoros porque osó decir que Jesulín no ha sido buen torero en su vida, “¡ha sido un pegapases!”. -“No te lo permito! ¡Jesulín ha sido un gran torero!”. Afortunadamente, Terelu se había estado hinchando a jamón y tuvo energía para pararla. “Ha sido un tío con un par de cojones”, concluyó  Remedios Torres, critica taurina.  
     
    La parte más delirante del programa, por si esto fuera poco, se vivió con la entrevista a Olfo Bosé, sobrino de Miguel. La alucinante y alucinógena entrevista a Olfo. Se supone que iba a poner a parir a su tío porque no le hablaba desde que un día, tras un concierto, tuvo el cuajo de comentarle que había estado sufriendo ya que había soltado unos gallitos. Miguel montó en cólera y hasta hoy. Un ‘calci in culo’, como dicen los italianos,  dijo Olfo.  Pero, de repente, se desvía el tema y empieza a soltar frases como elefante en cristalería: “Me parece una atrocidad que mi tío haya recurrido al vientre de alquiler”; “yo soy muy hombre”; “me casé porque tenía una exclusiva con el ¡Hola!”; “me separé a los ocho meses porque le pusieron un cóctel molotov al coche de la familia de mi mujer. El coche saltó 25 metros”. Siguió con que le había pedido una pensión a su ex de 2000 euros. Y, para rematar, a colación de lo que siempre ha contado Lucía Bosé acerca del trato que le daba ‘el torero’, como ella lo llama,  “mi abuelo trataba bien a mi abuela para aquel tiempo, quizá para ahora no”.  Entremedio,  soltó una frase de Alejandro Magno que Terelu no entendió, “es que aquí, en el Deluxe, somos más simples”. Todo esto, en media hora. Las caras de los presentes eran un cuadro. Sólo faltaba, tras cada exabrupto, que pasara la bola de paja esa que sale rodando en las películas del oeste. Lo largaron con viento fresco. Yo aún sigo sin dar crédito.
    Las televisiones prefieren no arriesgar y echar mano de los cachorros de  las dinastías  de nuestros famosos. Desgraciadamente, éstos vienen con tara: Olfo, José Fernando, Isabel II embarazada, Chayo…recuerdo cuando alucinábamos con los enredos familiares y amorosos de Falcon Crest o Dallas. Nuestras dinastías de famosos se merendarían cualquier brillante idea de un guionista de Hollywood. Si, después de ver todo esto, aún criticáis eso que llaman la telebasura os recuerdo aquello que, creo recordar, leí a Mark Twain sobre que hay escritores que publicaban vino y otros agua y que él escribía agua porque todo el mundo la bebe.
    Ayer, Spottorno dijo que estaba siendo un martirio la instrucción del caso Nóos para la Casa Real. Está claro que
    el espectáculo de las sagas familiares no sucede siempre en Sálvame.

     

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