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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 13
    Enero
    2014

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    La alfombra roja de los Globos de Oro

    Los ganadores, por decirlo de alguna manera, han sido 'La Gran Estafa Americana' y '12 Años de Esclavitud'. Y digo esto porque los premios, en sí, fueron un poco sainete. Parecía un querer contentar a todos más que un reconocimiento merecido. No es normal que '12 años de esclavitud' se alzara con el premio a la mejor película cuando no obtuvo ningún otro honor en otras distintas categorías. Un lío. Lo mejor de toda esta algarabía de premiados es que nos presentaremos en los Oscar sin un claro favorito. Más emoción.

    Vamos a los estilismos. A destacar las gafas negras de Meryl Streep. El complemento de la noche que desbancó a zapatos y clutchs.

    Para emoción la que vivió Jacqueline Bisset. De esos momentos que te hacen creer, aún, en lo inesperado de los premios. La actriz se mostró sorprendida, tanto que no había quién la cortara en el discurso. Sólo le faltaba el Martini que llevaba en su mano Emma Thompson. La inolvidable protagonista de Ricas y Famosas no se esmeró ni en peinado ni en vestido. Nos da igual. Es Jacqueline Bisset... y, ya le tocaba. Además, para eso están las mesas en los Globos de Oro, para comer y beber, ¿no?

    Diane Keaton subió al escenario para homenajear a Woody Allen, que prefirió quedarse en su apartamento de Nueva York, por cierto. Traje de chaqueta (smoking)  y corbata. Yo de mayor quiero ser Diane Keaton. Inigualable. Personalidad pura. Frescura. Humor. Y arrancándose a cantar. Nadie luce el look masculino y esa melena corta como ella.

    Julia Roberts eligió un Dolce & Gabbana. Muchos despotrican de este look. A mí me convenció. Ha tenido días mejores pero la Roberts se puede permitir un ligero desliz. Siempre luce elegante, se ponga lo que se ponga. La elegancia, ya sabemos, no te la da un traje.

    Olivia Wilde, de Gucci. Atiendan: Cómo ir perfecta, si estás embarazada, a una fiesta. No hay excusas. No hay que renunciar a moda aunque tu cuerpo sea , en estos momentos, un exceso. Habrán comprobado que se puede lucir embarazo sin necesidad de ponerte telas y telas como si fueras una mesa camilla.

    Sin embargo, Drew Barrymore es el ejemplo perfecto de 'cómo NO ir vestida si estás embarazada'. Acaparó todas las gasas y flores bordadas que encontró en el taller del diseñador. La salva de la hoguera esa cara de niña que te lleva de nuevo a los tiempos de E.T. La dulzura puede con esa guirigay envolvente de gasas.

    Otra que tal fue Berenice Bejo, de Giambatista Valli. Rematadamente mal. No se puede poner una todos los floreros que se vaya encontrando a su paso. Hay un límite. Esas solapas camiseras y esas guirnaldas a ambos lados de las caderas...bufff, ¿dónde está la silueta?. Ha logrado dejar en los altares cualquier diseño de Vicky Martín Berrocal.

    Vamos con un hombre. O lo que sea ésto. Alex Ebert decidió emular a algunos de sus compañeros españoles en los Goya (tipo Fernando León) y se fue a la gala sin peinar. Ni lavar el pelo, que es peor. Desde aquí lo pido a futuros premiados, se agradece que acudan lavados y peinados. Perfumados, ya ni te digo. Es un detalle. Descalificado, también, por ese lazo en lugar de pajarita o corbata.

    La cara, el gran Michael Douglas. Tras sufrir, estos últimos años, las más variadas vicisitudes sigue conservando esa personalidad que sólo los grandes de Hollywood lucen sin necesidad de mover un dedo. Como ese pelo plateado, santo y seña Douglas, que le da hasta un aire de pertenecer a la nobleza. Genio y figura. Ojalá los Oscar le premien también.

    Jennifer Lawrence. Insólito que sigan dándole espacio a esta muchacha. ¿No tuvo bastante Dior con la peineta que se gastó el año pasado? Un despropósito. Haciendo muecas, corriendo por la alfombra como si hubiera visto una mesa llena de cupcakes...darle tanto protagonismo a la Lawrence debe ser un lenguaje que sólo entienden unos pocos. El vestido, un caos. Prueben en casa a liarse una sábana blanca y pónganse dos cinturones alrededor, como hizo mucha gente en Twitter. Ya tienen su pseudoDior. Que alguien la reprima.

    Sofía Vergara y las cortinas del Palacio de la Duquesa de Alba. Un bellezón, eso sí. Y tan voluptuosa que muchos ni siquiera se han fijado en los bajos de su vestido de Zac Posen. Algunos permanecen, todavía, con los ojos pegados a la parte de arriba de su anatomía. Así que, de qué me vale criticar el vestido si nadie, llegados a esta foto, me atiende.

    Sandra Bullock lleva un tiempo arriesgando con sus looks. Y, para bien. El de anoche es un diseño difícil de ver pero por lo arriesgado merece, si estableciéramos un ranking de puntuaciones, una de las puntuaciones más altas. Obviaremos las marcadas ballenas en el escote que nos traen a la memoria desagradables momentos a lo Anne Hathaway. Además, cada día está más espectacular. En definitiva, SÍ a todo lo que haga Sandra Bullock.

    Esto no sé lo que es. Dicen que es Lena Dunham. Dicen. Prefiero obviarlo y abstenerme de comentarios. Lo mantendré en cuarentena, a la espera de otras ceremonias. Tal vez se deba a algo que desconocemos.

    La estrella de la noche, Cate Blanchett. Sólo podía ser Armani. Encajes y transparencias en su justo lugar, sin estridencias. El look vintage que, además, acapara su rostro la sitúa, en estos momentos, como una de las figuras a seguir. Su experiencia y el buen hacer es un plus de personalidad. Estaremos atentos en la ceremonia de los Oscar.

    Emma Watson. Como SÍ llevar un Dior, atenta Jennifer Lawrence. Acertadísima por lo original del diseño. Precisamente, ser una de las actrices en alza y todavía muy joven le permite lucir un vestido como éste, que no le eche veinte años encima. La originalidad, como digo, vino por la parte de atrás que, abierta, dejaba ver unos pantalones.  

    Podría seguir hasta el infinito y más allá. Pero esta muestra es más que suficiente. Atentos, los próximos son nuestros Premios Feroz. Además, se estrenan. Seguro que nos regalan grandes momentos.

     

     

     

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