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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 06
    Mayo
    2014

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    Ir a la alfombra roja a tu bola. Que no.

    Echábamos de menos una alfombra roja. Desde esos Óscar y esos Goya. Y luego para esto. Para seguir comprobando que los invitados no llegan a entender el sentido del acto.

    Lo que dice el tarjetón que llega a sus buzones o simplemente se pasan el dress code por el forro de esas telas. En esta gala (Gala MET 2014) se suponía que el homenajeado era Charles James, el One and Only de los couturier.

    El primero, el mejor, la inspiración, según Balenciaga.

    El más elegante, según muchos. Y ellas se nos presentan así. 

    La exposición dedicada al modisto, por cierto, estará abierta hasta el 10 de agosto en el Metropolitan de Nueva York, por si tenéis la suerte de pasar por allí.


    -Karolina Kurkova, de Marchesa. Una de las que mejor entendió el mensaje cuando la invitaron. Vestido clásico, voluminoso, escote asimétrico. A algunos les parecerá exagerado pero, señores, es una alfombra roja y un desfile homenaje a un diseñador espectacular así que lo que está pidiendo a gritos es mostrar todo el poderío.
     

     

    -Rihanna, entonces, es el polo opuesto. No entendió nada. Una tela única, vendada como una momia y enseñando todo el estómago. El estómago que hay que tener para presentarte así cuando te han avisado de lo contrario. Y para completar, hombreras. Hasta luego.
     

    -Lupita Nyong’o.  Que no la termino de entender como vosotros que estáis encantados con ella. Yo lo único que veo es una zagala que elige los vestidos (o las redes) con los colores más llamativos  y que mejor destaquen sobre su color de piel. Así siempre nos encontramos con la escala Pantone. Anoche tocó verde. De Prada. Y esa cinta en el cabeza que creí desterrada desde que Jane Fonda agotara al personal haciendo aerobic en los 80.
     

    -Katie Holmes.  No encontró otro vestido más infame. Y de amarillo. Y, encima, copiando a la Bella (La Bella y La Bestia. Si al menos se hubiera peinado…
     

    -Cara Delevigne. Atroz. ¿Qué leyó cuando le llegó la tarjeta de invitación? Un misterio.  ¿Qué significan esos pantalones y ese top a tiras enseñando carne? Acaso James Charles malvistió a alguna de sus clientas así. Desde luego, Stella McCartney se ha lucido con los diseños. O ellas al elegirla, mira no sé.
     

    -Karlie Kloss. De mis favoritos.  Clásico largo, brocado,  en negro y dorado. A pesar de parecer un poco tela de sofá del Palacio de Liria. Esos guantes negros de piel me descolocan para bien. Ese es el detalle que da calidad, como dicen por ahí.

     

    -Blake Lively. Sí entendió el tarjetón. Espectacular años ‘50. Tanto vestido, caída de tela y peinado. Gucci. L. A.  Confidential, salvando las distancias, claro. Pero es que después de los desastres anteriores me he emocionado. Para convencernos del todo va acompañada de Ryan Reynolds, así que no podemos pedir más. Se agradece el esfuerzo.

     

     

    -Gisele Bundchen. Espectacular porque ella es espectacular. Un cañón de mujer. Con las transparencias y todo en su sitio. El único ‘pero’ es que no atiende al dress code tampoco, incluso llevando un Balenciaga. Ay, Gisele, que casi acertamos. Simplemente es un vestido negro largo. Y ese pelo suelto desmerece.

     

     

    -Taylor Swift.  De las más acertadas. Vestido años ’50, de Óscar de la Renta y peinado con ondas. Además, con gran lazada detrás. Realce absoluto.  Recuerda tanto a esos Óscars de antaño… por cierto, ¿quién es Taylor Swift y a qué se dedica?

     

     

    -Jessica Lange. Madre mía, Jessica Lange.  Vamos a obviar el vestido que no es tampoco el ideal  para la gala. Pero, ¿quién se va a fijar en el vestido con esa cara que se ha puesto? Me prometen que es Jessica Lange. Habrá que creerlo. Va acompañada de Marc Jacobs que la mira arrobado, preguntándose, ¿será la Lange?, ¿la de American Horror Story? ¿Horror? Pues eso…

     

     

    -Michelle Williams. No sabe leer. O su estilista bebe mucho. Hay que leer cuando te llegan las cartas a casa. No puedes vestirte de cóctel y con esos zapatos negros para irte de comunión “es que me pegan con todo”. Que no. Además, ¿esa cabeza? pelín desproporcionada, no?  Pero, claro, la cabeza no se la puede cambiar.
     

     

    -Sarah Jessica Parker. Una de las que se salvan porque atendió un poco, un poco, a esos volúmenes, esas telas y esos peinados de los cincuenta. De Óscar de la Renta. Pero no termina de convencerme. Y mira que, repito, cumplió con el estilo. Está claro, el hábito no hace al monje. No somos ese algo que pretendemos. Y ese moño que recordaba, mucho, al Drácula de Gary Oldman. Miedo.

     

    -David Beckham y señora. Él de smoking Ralph  Lauren. Aunque la etiqueta pedía pajarita blanca, David está por encima del bien y del mal. A un modelo de Armani, que posa en calzoncillos y sin  ellos como nadie, le vas a tú a pedir que se ponga una pajarita blanca.  La señora Vicky, a lo suyo, con un vestido en dos capas de su propia colección y diseño. Vamos que ha salido de su cabeza. Ya sabemos que no debemos acudir a su firma. Vaya estampa.
     

     

     

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