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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 28
    Enero
    2014

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    Ea, pues ya estamos todos juntos otra vez

     

    Anoche fue una velada de acontecimientos sin parar. Si escribiera de todo lo que apareció por la pequeña pantalla formaba aquí un buen tomo a lo Madame Bovary.  El regreso de Mira Quién Baila,  en La1; Chicote y su Pesadilla en la Cocina, en La Sexta; Antena 3 con El corazón del Océano y los premios Feroz en Paramount Channel. Mira Quién Baila alcanzó un 15,3% con casi 3 millones de espectadores (2.941.000) y la primera entrega de Chicote sumó un 12,8%.  Antena 3 rebasó el 17%. Cuánto tiene que agradecer Hugo Silva a sus fans. Cuánto.  Los resultados de audiencia de TVE son para que Cantizano, Norma Duval y el director del Ente comiencen a aplaudir con las orejas, dado cómo está la televisión y la cantidad de estrenos que coincidieron. Lo peor de la noche: la presencia continua de Hugo Silva en todos los canales. Lo vimos en directo y grabado: En Antena 3, con El Corazón del Océano, en El Hormiguero y en los premios Feroz. ¿Lo mejor?: me es difícil resaltar algo así que elijo la ausencia de publicidad en La1, la tortura de MQB es así más breve.
    Al lío. Nunca pensé que diría esto: eché de menos a Anne Igartiburu. Jaime Cantizano ha regresado tan ególatra (pero solvente) como siempre, con sus cejas más afinadas y más blanqueada su dentadura. Claro que, todo no va a ser malo, hemos ganado con la no presencia de Pilar Rubio. Por lo demás, creo que a Televisión Española se le está yendo la economía en pajaritas. La de tela que hay en liadas en esos cuellos. Ahí hay alguien que está echando el resto en el complemento masculino tras ver el pajaretón que llevaba Pepe Rodríguez, el cocinero de MasterChef en la Campanadas de TVE junto a la que lució anoche Jaime Cantizano. A poco que te descuides, si estás cerca, recibes un pajaretazo  con ese tamaño. Sobre las vestimentas de los concursantes  mejor no hablamos. Porque, entonces, debería también hablar de la orquesta del programa que, más bien, era la orquesta del pueblo más cercano que tenga cada uno en su corazón. La verbena de un verano en una plaza cualquiera. Y entonces ya es cuando me lío.
    El jurado tiene a Norma Duval como cabeza y pómulos sobresalientes. Norma cree que aquello es el Folies Bergére y, a poco que se despista Cantizano, le pide a un bailarín o a Miguel Abellán (pobre) que la coja por los aires. En cuanto a los concursantes, lo esperado. Low cost. Marina Danko parecía sacada de la foto de su boda con Palomo Linares. Pero la bomba llegó con Colate (Nicolás Vallejo-Nágera). Colate está ya agotado antes de bailar. Además, se presenta con la misma ropa que lleva cuando pasea por Mami: pantalón vaquero y polo con los cuellos subidos.  Como dicen en Cádiz, un lacio, quillo. Viéndole arrojar a la bailarina al abismo sólo me acordaba de esa frase que decía Janice, en Friends,  “Oh, - Dios – mío”. Encima, ponte a soportar a El Sevilla con una gran empanada mental atropellando mil palabras por segundo y confundiendo procedencias geográficas. A Marina Danko le dijo que era Argentina y a Miguel Abellán le soltó que como salmantino debía saber mucho de embutidos. Pero si hablamos de lenguaje parecía que el guión del programa lo había escrito la vicesecretaria del PSOE, Elena Valenciano, con tanto “vosotros- vosotras”, “psicólogos- psicólogas”….  Tampoco sé si es bueno, para nuestra paciencia, que Poty tenga tanto protagonismo tanto en los ensayos, que ahí es lógico, como en el plató. Mucho Poty veo yo ahí.  En cuanto al escenario sigue parecido a anteriores etapas. Un primor cuando la cámara hace plano por detrás y divisas el trabajazo que se pegan los de peluquería con los pelos de las participantes. Qué locura de pelos planchados, alisados japoneses y ondas con tenacillas en esos tintes tan rubios. Que natural todo.  En definitiva, hay que agradecer que las versiones musicales fueran en versión corta para que la tortura fuera más liviana.  
    Para tortura la que sufrió Alberto Chicote en la primera entrega de la nueva etapa de Pesadilla en la Cocina con Antonio, del restaurante la Concha del Rocío, en Huelva. Un encanto de hombre con todas sus entrañas alteradas. Glorioso  ese momento de Antonio destrozando el local al grito de “¡Virgen del Carmeeen!” Un relaxing cup of café con leche para Antonio ya. Aunque para relajarse, y quitarse de en medio, se largaba del restaurante diciendo “me voy, que la Virgen me está llamando”. Milagro de la Virgen fue que no se le rompieran las gafas con tanto golpe y las bandejas del horno volando por la cocina. Lástima que Almodóvar estuviera en los premios Feroz, se estaba perdiendo al protagonista  ideal para el remake de Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios. Antonio tenía respuestas para todo. Si una cucaracha “como un Harrier” paseaba por la pared como Pedro por su casa decía que, “claro, estamos en el Rocío y todo esto es una zona de arena y cañas…”. Si una clienta se atragantaba al encontrar un pelo en la comida, “anda que no hay clientes que colocan una mosca o un pelo cuando ya se han terminado la comida y te lo dicen para que se lo repongas y comer otra vez”. Menudos eggs.  Está claro que La Sexta lo que intenta es provocar el espectáculo además de hablar de cocina. Los tacos y las malas formas siguen por encima de la comida. Y eso que no hablamos de la suciedad. Aún me pregunto, después de tanto programa emitido, si Sanidad se pasa a dar una vueltecita por los establecimientos de hostelería de este país. Al final, aunque parezca increíble, las aguas llegaron a su cauce y mansas. Todos contentos. Lo mejor es que sigue siendo rápido y breve. Se deja ver y no terminas agobiada de tanto desvarío. Pues nada, que ya estamos todos juntos otra vez.

     

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