Blog 
El Candelabro
RSS - Blog de Nieves Jiménez

El autor

Blog El Candelabro - Nieves Jiménez

Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


Archivo

  • 08
    Febrero
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Dientes, dientes

     

    La Infanta Cristina tuvo el detalle de contentar a todos. Detallazo. No descendió  por la rampa andando pero se bajó del coche con el espacio suficiente para, en 13 pasos, llegar a las puertas del juzgado y que todos viéramos su cara.  La cara del primer miembro de una Casa Real (español, al menos) que declara en un juzgado.  En las inmediaciones, todo lo cerca que permitía el cerco policial, el pueblo se manifestaba. Nadie olvida aquello que dijo una Nochebuena el Rey  –y reiteró efusivamente el abogado de la Infanta, Miquel Roca,  a la salida-  “la justicia es igual para todos” y quería comprobarlo in situ. Aunque Ambrose Bierce, en su Diccionario del Diablo, nos definiera Justiciacomo Artículo más o menos adulterado que el Estado vende al ciudadano a cambio de su lealtad, sus impuestos y sus servicios personales. Banderas republicanas, “con Urdangarín ya tienen bastante, es el mayor republicano que se ha echado la Casa Real encima”, decían algunos; una Nancy con tiara y mensaje, en un balcón: “Ay, Papá, la que he liado” y hasta los de Ibiza, que llevan toda la semana protestando contra las prospecciones petrolíferas y había que ir al sitio donde hoy estuvieran las cámaras. Todo ensayado. Todo medido. Su actitud fue la de siempre cuando la vemos bajar de un coche: sonrisa, saludo, estrechar la mano y más saludos. Sólo que su cara y su mandíbula iban más tensas que el elástico que utilizábamos de pequeñas para saltar en el recreo del colegio. El “dientes, dientes” pantojil ha creado escuela y, como bien señaló la cantante, las similitudes entre ambas se están convirtiendo en un clásico.
    Inevitable recordar el paseíllo de Urdangarín. Él sí aparecía demacrado y con el miedo en el cuerpo. Ella ha demostrado la cuna. Un miembro de una monarquía debe saber comportarse en cualquier situación y esta mañana la experiencia ha sido un grado. De ahí lo del tratamiento de Serenísima Alteza en algunos Principados como Mónaco. Por cierto, por mucho menos Estefanía le dio puerta a Ducruet. Sólo hay que observar a la Reina Sofía, nunca le notarás en la cara el berrinche que se ha llevado en más de una ocasión. Cristina, sin maquillar, camisa blanca y chaqueta azul noche. Como el prólogo a una alfombra roja de premios casi faltó que le preguntaran también que de quién iba vestida. Ah, no, que eso toca mañana, en los Goya.  Pero esa risa, al bajar del coche, y saludar a los periodistas con un “Hola” y un “bien, bien” a la pregunta de cómo se encontraba te confundía. Parecía que iba a salir alguien del juzgado a entregarle un ramo y ella se dispusiera a inaugurar o descubrir una placa conmemorativa “Rampa de los Duque de Palma”, por ejemplo. Es la falta de costumbre. Cómo le vas a decir a la infanta  de España que pase por el arco del control de accesos y que saque todo lo que lleve en los bolsillos. Pues eso, que no se lo dijeron. Ya dentro, lo esperado. La máxima de Sócrates: “Sólo sé que no sé nada”. Sus “no me consta”, “yo confiaba en mi marido” las tenía grabadas en su mente a sangre y fuego. Casi las llevaba grabadas en piedra como las leyes de Dios. En el mismo diccionario, Ambrose Bierce deja este refrán que la Infanta parece  no haber escuchado nunca  ‘Querer es poder decir “No quiero”. Con su abogado y sus frases lapidarias ya tiene bastante: “Matrimonio y desconfianza son absolutamente incompatibles'', dijo Silva una vez. Evidentemente, con esta declaración ha dejado a Urdangarín tocado y hundido. ¿Pues no estaba tan enamorada? Lo que me fastidia es que definan esto como un circo. A ver, que yo con el circo de los payasos de la tele era feliz y me lo pasaba bomba, un respeto para ese circo. Como no se refieran al Circo de los Horrores…

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook