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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 02
    Enero
    2015

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    De capa y astracanada

     

    “Mi trabajo es como otro cualquiera: duermo poco, ando mucho, y lo que veo no me gusta…”, esto decía Alfredo Landa en su papel en El Crack, de Garci, pero podría decirlo yo después de sufrir el espectáculo que dieron las televisiones la pasada noche de fin de año. Ojalá conocer algún día a todos los cabezas pensantes que idean cada Nochevieja televisiva. Bueno, y al tipo que estuvo a los mandos de Canal Sur también. Descacharrantes los videos de las familias que no se tomaron las uvas en Andalucía. ¿Pero de verdad tanta gente se graba en ese momento? Esta era la Nochevieja en la que volvían Ramón García y su capa (todo un recrujir de almidón, sólo le faltaba el jazmín en la solapa que no tiene)  y José Mota tras su fracaso en Telecinco. Y, al final, todo ha quedado en que este es el año de las no-campanadas en Canal Sur y las transparencias de Cristina Pedroche. El marronazo que le ha caído a la Pedroche es de órdago, pero supongo que ella estará encantada. De todas formas, enseñar las bragas a la hora de despedir el año no es nada nuevo, Igartiburu ya lo hizo en sus inicios con aquel vestido de Valentino. Por una vez, TVE adelantándose. Para mí lo chirriante era cada vez que abría la boca y decía cosas como “mama, mama” con acento en la primera ‘a’. Como dijo Sara Montiel sobre la teoría de Einstein “todo es relativo”. En realidad, a mí con lo que me dieron ganas de arrancarme los ojos fue con el jersey del madridista Isco en el cameo con Mota.  Un allanamiento a la sensibilidad estética. El regreso de Mota fue lo esperado. Es Mota, no tiene misterio ni sorpresa. Pero, te ríes. Tuvo sus momentos como la imitación a Jorge Javier Vázquez, el anuncio de la Lotería y, sobre todo por la novedad del personaje, la interpretación de Pablo Iglesias. Está claro, no nos libramos ni un día de ver a Pablo en la tele. Para más INRI, aparecían una y otra vez, los del Sorteo de tu Vida, ese sacaperras de TVE que aparece cada 15 minutos con la que fuera compañera de Mariló Montero, en La Mañana de la 1, que soltaba perlas como “son la 1 de la madrugada”.  Telecinco sigue abonada al chonismo con la noche de Paz Padilla y el muermo Joaquín Prat Jr. Qué Telecinco más amojamado con esos teatrillos de Matrimoniadas, ese cachas serbiorusoalemánoloquesea junto al cuajo de las otras plantándonos a Los del Río cantando Macarena, a Andy Y Lucas, a Paulina Rubio (¿todavía canta?)… ese retorno al pasado en que se está convirtiendo la tele. Por no faltar, no faltó ni el momento Sabrina de los ‘80 reinterpretado por la Pedroche. Nochevieja y mujeres en bolas es más viejo que el hilo negro.  Todo está inventado, amigos. Cuatro (2,3%), por su parte, con Florentino Fernández y Patricia Conde era un asco continuo si estabas cenando con esas bromas a base de reptiles y demás fauna en Killer Karaoke. La Sexta (9,6%) la que más salvó el tipo. Tuvo sus momentos hilarantes con El Intermedio y el repaso al año con Wyoming y Sabatés. Aún estoy recuperándome del Coro de Hombres Gays de Madrid dirigidos por Zapatero ¡Zapatero! cuando su fuerte en la época de ‘le president’  nunca fue cómo colocar las manos, esos brazos, esos hombros. Y llegó el traspaso de poderes hacia las campanadas. Creo que sobran minutos previos al momento carrillón, o sobran guiones, o televisiones, o presentadores… mira, no sé. Eterno y agonizante. Los mejores, un año más, La 1 (38,7% audiencia). Igartiburu repetía rojo con un vestido con escote cubierto de gasa transparente que recordaba, salvando las distancias, al epatante que lució Letizia en la boda de Dinamarca. Pero horroroso que dejara el reloj de pulsera y cubierto por la manga. Y helada, como mandan los cánones. Ramón García supongo que estaría sudando con traje, camisa, chaleco, capa…Telecinco (14,3%) fue lo más parecido a celebrar un cotillón en un garaje. De la serie El Chiringuito de Pepe dicen que salieron los que dieron las uvas, no tengo el gusto. Ni por asomo se me ha pasado por la mente pararme a ver esa serie. En Antena3, Anna Simon y Sobera (8,9%). Anna Simon no ha recibido ni una sola crítica ni comentario, lo cual dice mucho a su favor aunque ambos brindaran con cerveza (la pela es la pela). Perfecta, como el año que las dio con Paula Vázquez. Sin embargo, fue de las peor peinadas. Cantizano (la gracieta era Campuzano una y otra vez) que se empeñó en calzarse otra pajarita y torcida y una desastrosa chaqueta azul rabicorta desde cualquier ángulo que la miraras. La manía de todos por utilizar tres tallas menos, a pique de saltarnos un ojo con un botón que estamos los espectadores. Con Cantizano y su risa impostada sólo me entran ganas de lanzarle tartas de merengue a lo Laurel & Hardy. Cansino. Abrieron con Auryn lo cual no auguraba nada bueno. Los guionistas, de nuevo, luciéndose. Cada presentación era “un artista interesantísimo” o “uno de los más interesantes” o “uno de nuestros artistas más importantes…” y así, apareciera quien apareciera Lo gordo fue oír eso y “uno de los artistas más deseados y más importantes del momento” sobre Abraham Mateo. Definitivamente, nos merecemos todo lo que nos pase. No hay criterio. Si la tontería generase dinero hoy mismo salíamos de la crisis.  Eva González en su línea de afonía y gritando como si todos fuéramos sordos dio paso a las campanadas canarias. Nuestro amigo de las cejas depiladas estaba acompañado de una abrigadísima Jose Toledo que sufrió un ataque de tos y casi fallece de asfixia al beber un sorbo de champan. Desapercibida gracias a Canal Sur y el camisón pedrochiano. Supongo que ya se lo habrá agradecido. Y, sí, en La 2 Cachitos, pero como todo lo que alcanza el éxito ha terminado degenerando. Una noche que podría resumir ese título de Fangoria, ‘El paso trascendental del vodevil a la astracanada…”.

     

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