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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 30
    Octubre
    2014

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    Con mayúsculas. El concepto

    Las publicaciones rosáceas y sus protagonistas, esta semana, dan para frase como la de Blake Edwards en La Guerra de los Mundos,  “están aquí… y tiene  hambre” o para internarte en un psiquiátrico. El cemento armado es una musa honesta y útil, y quizá en manos de un arquitecto genial sería admirable; pero cuando se desmanda y se siente atrevida, como una cocinera lanzada a cupletista, hace tales horrores, que habría que sujetarla y llevarla a la cárcel, decía Pío Baroja. Y sin haberse topado con las vicetiples Rosa Benito, Alberto Isla, Chabelita…


    En ¡Hola! hemos comprobado que Rocío Carrasco se ha convertido ya en el demonio de Tasmania. Si el dicho es ‘donde hay pelo, hay alegría’ Rociíto no se va a ir, por ahora, por bulerías. No sé qué problemas familiares tendrá exactamente, lo que sí es evidente es que tiene uno y grave con su pelo; bueno, con su imagen en general. Si echamos mano de la psicología barata Rociíto no está pasando por un buen momento y ese corte horroroso significa que quiere cambios nuevos en su vida. Frente al espejo, con la maquinilla a lo teniente O´Neill. Se ha ensañado con su melena. Pronto tendremos una señora antisistema. Semejante coiffure es  más propia de una sesión de tortura. Tal vez llegó a sus oídos lo que soltó Morrisey, “el pelo largo es un delito imperdonable que debería ser castigado con la muerte”. Si hace unos meses ya hizo amagos con media cabeza rapada, a lo mohicano –original y transgresor lo definía ¡Hola!- ,  ahora, con los disgustos, se han juntado el hambre y las ganas de comer.


    Su primogénita la trae por la calle de la amargura. Si de pequeños te preguntaban, gilipollescamente, algunas visitas, “¿a quién quieres más, a tu padre o a tu madre?” la niña se ha tomado al pie de la letra la consulta. Hay pocos lazos de amistad tan fuertes que no puedan ser cortados por un pelo de mujer, según Ramón y Cajal.  Vete tú a saber. Y es que, “los días rojos son terribles”, pronunciaba Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, y Rociíto ha decidido aliarse con el enemigo y salir embuchada con un pseudochándal rojo, bolso de cocodrilo rojo y botas a la calle. Madre mía, el estilo Terelu se impone…De atar, Rociíto está de atar. El peluquero se habrá enfrentado a esa cabeza como un artificiero desactivando bombas. Entonces, Lecturas da voz a la otra parte, al padre. Antonio David se despacha, “a los adolescentes hay que darles cariño y hay que respetarlos, ¿queda claro el mensaje?”. A ver, AntonioDa, que tampoco nos has dado un mensaje cifrado, que ya me veo a Rociiito, disfrazada de Kate Winslet, descifrando códigos en Enigma. Por cierto, ni que le hubiera puesto a su hija de nombre Bear (la Oso, como llamaban las hijas de Antonio Ordoñez a Pilar Lezcano, su segunda mujer) como hizo la actriz, eso sí da para internamiento y alejamiento de 3.000 kilómetros tras denuncia.


    Pero como no todo van a ser dramas, ¡Hola! nos sumerge en dinerolandia de la mano de Borja Thyssen y Blanca, que “¡por fin es una niña! el bebé que esperan. Como una familia de personajes de Disney.  Como Blanca dice que es pintora hace declaraciones como una paleta de colores, “no se pasa en un día, ni en dos, del negro al blanco, antes se pasa por una escala de grises”. A este paso va a tener que ir Blanca a echarle una mano a Antonio López con el cuadro de la Familia Real. Ay, que la veo más centrada que al pintor… Por cierto, con los niños apareciendo en las fotos todos de espaldas, sin rostro. Una puesta en escena más aburrida que la jartible película de Mel Gibson, El hombre sin rostro.


    Y como todo no va a ser amor del bueno, ¡Hola! nos trae un fragmento del libro de Valérie Trierweiler, exprimera dama de Francia, con motivo de su publicación en español. En ‘Gracias por este momento’ relata lo infiel que es François Hollande, oye. A ver, y vuelvo a preguntarme, ¿cómo con esa cara de señor de Murcia viene el hombre rompiendo tantos corazones y armando tanta revenge? Este hombre tiene alguna faceta o habilidad oculta. “Mi vida ha sido robada violada y deformada “, se explaya…. Y sin acritud, que “no es una venganza –sigue- es una revancha con la vida”.  La pobre no había escuchado a Marilyn Monroe, "los maridos no son nunca amantes tan maravillosos como cuando están traicionando a su mujer".   Que se enteró por la prensa, como los políticos de aquí, pero éstos de sus otras cosas, que dice Rajoy.  Sin embargo, parece que Hollande sí leyó aquello del poeta Thomas Moore: “Vamos, vamos - dijo el padre de Tom - a tu edad ya no tienes excusa para hacer el libertino. Es hora hijo de pensar en tomar esposa. —Eso digo yo, padre. ¿La esposa de quién?” Y que recibe todos los días cartas de mujeres, “que me cuentan que han vivido cosas parecidas”, amárrate los machos, que estamos ante la historia más vieja del mundo Valérie, hija mía.


    Y, en otro orden de cansinas, Vicky Martín Berrocal que sigue con la retahíla y esa imagen de “me quiero enamorar, algún día encontraré ese hombre y me casaré…”. El problema es lo que busca, “un hombre, para robar mi corazón, tiene que ser hombre con mayúsculas”. Con mayúsculas, el concepto. ¿Se puede ser más antigua con las frases y más ilusa a la vez? ¿Qué es un hombre con mayúsculas, como esa otra frase absurda ‘un hombre que se viste por los pies’? Si fuera tan pragmática como Dorothy Parker, “a un hombre sólo le pido tres cosas: que sea guapo, implacable y estúpido”, le habría ido mejor.  Es absurdo ensalzar  -pondus in altum-  lo que ya se supone que debe ser. Cuando Vicky se pone en plan atormentadísima diseñadora de volantes underground…


    Para colmo, el retablo de las prescindibles con ¡otra vez! Natalia Verbeke. Pero, ahora, desde la bocaza de su novio poniéndola de vuelta y media. Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis, apuntaba Michel de Montaigne y, añado yo, con esa voz de ultratumba con la que salió en el Deluxe. Madre mía, qué pereza de tío…Ahora Natalia cree más conveniente darse a los amigovios o como leches se llamen. Si hubiera leído  –otra que tal-  a Pío Baroja,  “el hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo”, otro orangután le habría cantado.


    Y esto es lo más reseñable del sainete semanal rosa. Como Eugene Ionesco, “si es absolutamente necesario que el arte o el teatro sirvan para algo, será para enseñar a la gente que hay actividades que no sirven para nada y que es indispensable que las haya” y que yo os aplico a la lectura de las revistas del corazón. A nadie le amarga un dulce…

     

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