Blog 
El Blog del Funcionario
RSS - Blog de Alfonso Ros Campos

El autor

Blog El Blog del Funcionario - Alfonso Ros Campos

Alfonso Ros Campos

Cartagenero, de la cosecha del 63, funcionario en la Universidad de Murcia y sindicalista.

Sobre este blog de Sociedad

La actualidad de nuestra Administración y la cruda realidad en la que desarrollamos nuestro trabajo las Empleadas y Empleados Públicos, desde un punto de vista irónico, malintencionado y totalmente subjetivo


Archivo

  • 18
    Julio
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    POBRE NIÑO RICO

    Pobre Luis, lo que ha cambiado tu vida en los últimos años.

    Tiene que ser muy duro pasar por lo que has pasado, soportar lo que estás pasando ahora y esperar lo que todavía te queda por pasar. Pero la vida es así, cuando uno apuesta fuerte, puede ganar mucho, pero también puede perder mucho. A ti en estos momentos, te ha tocado perder.

    Atrás quedaron tus éxitos como alpinista y esquiador. Se acabó eso de subir a las cimas de las Rocosas o los Alpes en helicóptero para descender esquiando o coronar el monte Elbrus, el Mont Blanc o el Everest (con cierta polémica, por cierto). Ahora toca desplazarte en furgón policial y escalar, como mucho, los tramos de escalera del Juzgado.

    En tu memoria, quedarán para siempre, los idílicos paisajes que has visto desde la habitación de los hoteles de lujo en los que te hospedabas, las grandes comilonas y las fiestas con gente guapa de la “Jet Set” o los porteros que te abrían todas las puertas (principalmente las de los bancos). Has pasado a residir, de manera permanente, en una habitación pequeña de Soto del Real, mirar el paisaje desde una ventana enrejada, comer del menú del día y alternar con gente igual de guapa, pero con menos poderío económico. Eso sí, te tendrán que seguir abriendo la puerta, ahora un funcionario de prisiones, porque si no, no podrías salir de tu celda.

    Has pasado de ser Luis el Cabrón, temido y respetado por todos y todas, a un simple cordero sin nombre al que sacrificar como ofrenda, de ser un “funcionario ejemplar del Partido Popular”, por el que todos ponían la mano en el fuego y al que se resistían a despedir, aunque fuera con una “indemnización en diferido”, a ser un innombrable del que nadie quiere saber nada.

    Ya no te llaman los empresarios para concertar citas y ofrecerte donaciones. Con el trabajo que te suponía cuadrar las cantidades para que no se notara, y el tiempo que has tenido que emplear en comidas de negocios, reuniones y viajes para convencer a compañeros del partido de que las aceptaran. Ahora todo ha cambiado y sólo te piden reuniones los abogados del PP, aunque según nos cuentas, siguen con la costumbre de ofrecerte “donaciones”.

    Ni siquiera tus amigotes y amigotas del Partido Popular quieren saber nada. Reniegan de una persona como tú, que pese a haber nacido en Huelva, saliste elegido Senador del PP por Cantabria en 2004 y 2008, llegando incluso a ser el más votado, que desde 1982 has trabajado siempre para el partido, con Fraga, con Hernández Mancha, con Aznar y con Rajoy y que has sido gerente y tesorero del partido. Así te pagan los favores prestados y tu dedicación “casi desinteresada”.

    Antes, cuando eras el encargado de las cuentas, cuando de ti dependía cobrar o no los “gastos de representación” o cuando había que pagar los “actos de campaña” en alguna Comunidad Autónoma, todo eran parabienes, sonrisas y buen rollito, pero ahora, cuando las estás pasando canutas, ni tu amigo Mariano se digna llamarte por teléfono, se despacha con un par de SMS y si te he visto, no me acuerdo. Con la cantidad de sobres cerrados que has repartido con “correspondencia privada” y mira qué rápido olvidan.

    Pobre Luis, con lo guapetón, elegante y chulito que aparecías en las fotos y mira dónde te ves ahora. Ese traje que tan bien te quedaba, se ha transformado en un “pijama de rayas” simplemente por añadirle un complemento que no correspondía (me refiero a la “Correa”, ya me entiendes). Con lo que tú sabes de modas, no entiendo cómo pudiste equivocarte en esto.

    También se te acabaron las peinetas a los fotógrafos, la chulería o las malas maneras, que en el talego, esas gracias no son bienvenidas, ni recomendables. Toca ser humilde, dar regalos a los compañeros para tenerlos contentos, generar buen ambiente y ganarse amigos, que la cosa puede ir para largo.

    Y ya, puestos a dar consejos, ¿sabes qué te recomiendo? Pues que cantes colega, que sepan de una vez por todas que Luis el Cabrón, sigue siendo el gallito de ese gallinero “popular”. Que tiemblen las gallinas, porque no se merecen que por protegerlas, te lleves tú todos los palos y termines sólo en el puchero, haciendo el caldo.

    Besos

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook