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Alfonso Ros Campos

Cartagenero, de la cosecha del 63, funcionario en la Universidad de Murcia y sindicalista.

Sobre este blog de Sociedad

La actualidad de nuestra Administración y la cruda realidad en la que desarrollamos nuestro trabajo las Empleadas y Empleados Públicos, desde un punto de vista irónico, malintencionado y totalmente subjetivo


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  • 21
    Abril
    2013

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    PIGMALIÓN

    Cuenta la mitología griega que el rey de Chipre, Pigmalión, esculpió una estatua con la figura ideal del cuerpo femenino y que tanto le gustó su obra, que deseó que se convirtiese en una mujer real. Para conseguirlo, pidió ayuda a Afrodita, la diosa de amor, que hizo realidad su sueño y la convirtió en Galatea, la mujer ideal que tanto deseaba Pigmalión.

    Esta circunstancia de anticipar un hecho e inducir a que se cumpla, se conoce en psicología social como “el efecto Pigmalión” o “la profecía que se cumple a sí misma” y explica muchas situaciones de nuestra vida cotidiana, con consecuencias muy gráficas, sobre todo cuando hablamos de economía.

    Supongamos que se corre el falso rumor de que determinada entidad bancaria está al borde de la quiebra, que es posible que sus acciones bajen y que sus clientes no podrán recuperar todos sus ahorros. La reacción sería previsible y los inversores intentarían vender sus acciones lo antes posible (con lo que éstas bajarían de precio), los clientes acudirían en masa a recuperar sus ahorros (con lo que perderían clientela y volumen de negocio) y al final, lo que empezó como un rumor falso, se convertiría en una cruda realidad y el banco, que estaba saneado, correría peligro de quiebra.

    Trasladen ahora el ejemplo a cualquier circunstancia de la economía española o europea. ¿Comprenden por qué hay tanto interés en aclarar que la situación de Chipre es distinta a la española? ¿Qué pasaría si por temor a que se reproduzca aquí esa situación, los grandes y medianos ahorradores (incluso los pequeños) se apresuraran a sacar su dinero de los bancos? ¿Cuánto duraría el sistema bancario español?

    En la situación actual, con la incertidumbre social que vivimos, generada por las continuas medidas de reajuste (recortes) impuestas por el Gobierno y las repercusiones de éstas en el paro, la precariedad en el empleo, la reducción de salarios o el aumento de impuestos, cualquier información económica (verdadera o falsa), difundida de manera más o menos intencionada, genera automáticamente, un efecto social. En la mayoría de los casos, el efecto que se buscaba al difundirla.

    Recuerden los primeros años de recesión económica, con Zapatero haciendo equilibrios dialécticos para no utilizar la palabra crisis, llamándola “desaceleración transitoria” o posteriormente, a Mariano Rajoy y su Gobierno evitando los términos rescate, recorte, quiebra, etc. ¿Mienten por interés político o por estrategia económica? ¿Intentan evitar un efecto Pigmalión negativo en la economía española?

    Está claro que la sociedad, por miedo a lo que pueda venir, y más si se lo recuerdan a diario, tiende a auto-recortarse, a gastar menos y a no invertir, con lo que se genera un efecto negativo sumatorio y aún se agrava más la situación económica. Si no hay consumo ni inversión, no se “mueve” el dinero, se pagan menos impuestos, disminuyen los ingresos del Estado y éste se ve obligado a aplicar nuevas medidas de recorte. Y vuelta a empezar, pero ahora, partiendo de una situación peor.

    De ahí que cada cierto tiempo oigamos declaraciones de algún miembro del Gobierno hablando del final de la crisis, de la luz al final del túnel o del principio de la recuperación económica, para generar confianza. ¿Dónde están los famosos brotes verdes de Zapatero? ¿Nos mintieron unos y nos siguen mintiendo los otros? ¿Intentan darle la vuelta al efecto Pigmalión y que actúe en positivo ante los inversores? ¿Son entonces mentiras veniales? Juzguen ustedes mismos.

    El caso es que los ciudadanos/as de este país, andamos desconcertados, no sabemos a qué atenernos, nos da miedo oír, ver o leer las noticias económicas y tenemos la sensación de que están jugando con nosotros cuando nos hablan de recuperación y se atreven a poner fecha al final de la crisis. ¿Quieren confianza? Pues que dejen de mentirnos y de manipularnos, que ya somos mayorcitos.

    Besos

     

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