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Alfonso Ros Campos

Cartagenero, de la cosecha del 63, funcionario en la Universidad de Murcia y sindicalista.

Sobre este blog de Sociedad

La actualidad de nuestra Administración y la cruda realidad en la que desarrollamos nuestro trabajo las Empleadas y Empleados Públicos, desde un punto de vista irónico, malintencionado y totalmente subjetivo


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  • 18
    Diciembre
    2012

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    NAVIDAD LIGHT

    Se acerca la Navidad. Nos cuentan los expertos en Psicología que las fechas navideñas son propicias para los cambios de ánimo, la estabilidad emocional e incluso el aumento de las depresiones. Si reflexionamos un poco, tenemos motivos sobrados para deprimirnos:

    Las comidas o cenas de empresa, con el pelotillero de turno haciéndole la rosca al jefe (o la jefa), el graciosillo de todos los años contando sus chistes sin gracia, los bailarines y bailarinas que necesitan tomar la pista de baile e insisten en que los acompañes, los borrachos y las borrachas de siempre, el que protesta por el menú elegido, el ligón, el pasota, el guaperas, la pija y sus “trapitos de marca”…toda una estampa navideña que, año tras año, tenemos que sufrir.

    Las comidas y cenas familiares (en España, siempre hay motivos para juntarnos en familia para comer), con la mezcla de alegría por el reencuentro y la tristeza por los que ya no están, las discusiones de fútbol, de religión y de política, en las que tienes que morderte la lengua para no explicárselo a tu cuñado, a tu cuñada o al suegro de tu hermano/a… y los que trabajan en la privada, atizándole a los funcionarios y explicando por qué no debemos quejarnos los que tenemos un puesto fijo o lo mucho que producen ellos y lo bien que, pese a la crisis, funciona su empresa.

    Comer y beber hasta la saciedad, sin tiempo para recuperarte de una, cuando ya tienes la “obligación” de asistir a otra, mal cuerpo, frío en la calle, calefacciones a tope en las casas, villancicos horteras, ruidos, peleas de niños/as, besos y abrazos…

    Los regalos navideños. Te tiras tres semanas buscando el regalo de tu sobrino/a, cuando por fin lo encuentras, te cuesta un ojo de la cara y el día que se lo das, feliz y orgulloso por “haberlo conseguido”, resulta que ese modelo no era el que quería o que ya lo tiene porque se lo ha regalado su otro tío. En el mejor de los casos, cuando abre el regalo, te sonríe, lo aparta y sigue abriendo paquetes. ¿Para esto tanta historia?

    ¿Y los regalos que recibes? Con lo que te has calentado la cabeza, de tienda en tienda, buscando el regalo ideal para cada uno/a y van ellos y se despachan con lo de siempre, una corbata, una colonia, calcetines… Para deprimirse, vamos.

    Pero es que este año, precisamente este año, cuando si celebramos la Navidad es porque los mayas, tan listos ellos, han metido la pata en eso del calcular el fin del mundo y por lo tanto, tendríamos más motivos para celebrarla, resulta que van a ser unas Navidades Light, y más para los funcionarios/as.

    Este año, las cosas van a cambiar por Navidad:

    A la comida de empresa, como no me la pague la Administración, va a ir el Director General y su santa esposa, porque a mí me han bajado el sueldo y no estoy para “compromisos” económicos.

    En las comidas y cenas familiares, le voy a partir la cara al que me critique a los funcionarios/as, que ya está bien de cachondeo, y me importa tres leches que sea familia directa, familia política o un agregado/a.

    El regalo de mi sobrino/a, lo va a buscar su padre (y que lo pague él, que para eso le va tan bien en su empresa) que yo no tengo tiempo para buscarlo (porque me han aumentado la jornada), ni dinero para pagarlo (porque me han recortado el salario).

    En cuanto a los regalos del resto de la familia, una botella de colonia de imitación para ellas y corbatas “morunas” o “chinescas” para ellos, que este año estoy jodido porque también me han quitado la paga de Navidad.

    Y que se vayan acostumbrando porque, aunque dicen que el próximo año, nos van a pagar la extra (cosa que sinceramente, dudo mucho), como me han dejado sin días de asuntos propios, aunque tenga dinero (qué iluso), no tendré tiempo para salir a comprar los regalos. Igual aprovecho este año y compro “de una tacada” los regalos para varios años en algún mayorista, con lo que encima, si lo consigo convencer, incluso me marco un “sinfa” (sin factura, ni IVA) o un buen descuento.

    Besos

     

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