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Alfonso Ros Campos

Cartagenero, de la cosecha del 63, funcionario en la Universidad de Murcia y sindicalista.

Sobre este blog de Sociedad

La actualidad de nuestra Administración y la cruda realidad en la que desarrollamos nuestro trabajo las Empleadas y Empleados Públicos, desde un punto de vista irónico, malintencionado y totalmente subjetivo


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  • 31
    Marzo
    2014

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    CONTACTOS

    Hace unos días, mientras esperaba mi turno en la peluquería y tras ojear los titulares de la prensa diaria, decidí combatir el aburrimiento leyendo los anuncios de contactos e intentando analizar su contenido. ¿Lo han intentado alguna vez? ¿Han entendido lo que realmente se oferta en todos los anuncios? Con la jerga metafórico-sexual que se utiliza en algunos de ellos, si no estás muy puesto en el tema, “no te enteras de la misa, ni la mitad”. Deberían incluir un diccionario de sinónimos específico para entenderlos.

    En mi caso y como pueden suponer, terminé alucinando y muerto de risa, al pensar en la multitud de interpretaciones a las que se prestaba lo que estaba leyendo, sobre todo, si hacíamos una lectura literal del texto, le echábamos algo de imaginación y una buena dosis de malintencionada inocencia.

    Para empezar, los llaman contactos (a secas) cuando en realidad se trata de “contactos sexuales” (primera ironía). Sin entrar en la polémica de si se trata (o no) de un mero intercambio comercial, donde se oferta un servicio y se publicita en una determinada sección del periódico, reconocerán al menos, que algo de “publicidad engañosa” sí que tienen. Si buscaban contactar con amigos y amigas para organizar excursiones y hacer senderismo, se han equivocado de sección.

    Lo primero que me llamó la atención es que prácticamente la totalidad de los anuncios, eran de mujeres (excepto un par de ofertas que incluían tanto a chicos como a chicas), por lo cual, parece claro que están dirigidos a una determinada parte de la población (los hombres), como potenciales consumidores (ellas pierden el tiempo buscando en esta sección). Había oferta de casi todas las nacionalidades (españolas, rusas, brasileñas, japonesas, paraguayas, colombianas), como si el hecho de haber nacido en un país o en otro fuese un plus de simpatía, experiencia o profesionalidad.

    Dejando aparte las descripciones físicas (casi todas se describen como atractivas, delgadas, de busto generoso, ardientes, simpáticas, alegres, jóvenes y divertidas), es curioso comprobar cómo intentan resumir sus “habilidades” de modo abreviado (imagino que para abaratar costes del anuncio) y sin caer en la ordinariez de utilizar palabras que puedan resultar soeces (al parecer, a los consumidores de contactos, les gustan inocentes y educadas).

    Muchas se vanaglorian de dominar dos idiomas, principalmente el griego y el francés (¿Se hablan estos idiomas en Brasil, Japón, Colombia o Rusia?), lo que unido al español (de alguna forma tendrán que entenderse con el contactado) y al idioma de su país de origen, hace de estas señoras unas verdaderas políglotas (ríanse de nuestros políticos chapurreando el spanglish). Parecería una buena oportunidad para ir practicando idiomas y tener largas conversaciones con nativos (en este caso, nativas, claro)

    Algunas incluso hablan “francés natural hasta el final”. Pienso que se tratará de una forma de hablar francés más campechana (de la campiña francesa) y que te hablan siempre en ese idioma (desde que llegas hasta que te marchas). Incluso hay quien habla francés “a pelo” (será para que te vayas quedando con el acento).

    Algunas “contactables” saben dar masajes (terapéuticos, sensitivos, combinados o eróticos) incluso informan en el anuncio que lo hacen “con camilla” (tampoco pretenderían dar el masaje en el suelo) y las hay que ofertan ducha (ante todo la higiene). Por último están las besuconas, que te ofertan besos de todos los colores (se ve que tienen un descuento en pintalabios), incluso de color negro (como los besos de Alaska en la época en que cantaba con los Pegamoides) o que te avisan que tienen una “boquita caliente” (para los frioleros), porque en eso del besuqueo ya sabemos que la variedad es grande y como se suele decir, “para gustos, los colores”.

    Menos mal que no somos malpensados, porque después de leer alguno de estos anuncios, no sabe uno en qué pensar. Eso nos pasa por no centrarnos en la sección de deportes, que se entiende mejor y también tiene su morbo.

    Besos

     

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