Blog 
El Blog de Enrique Nieto
RSS - Blog de Enrique Nieto

El autor

Blog El Blog de Enrique Nieto - Enrique Nieto

Enrique Nieto


Archivo

  • 20
    Febrero
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Pintando al fresco: El tiempo

      El martes, en la Galería ‘Detrás del Rollo’, se inauguraba una exposición de retratos firmada por el excelente fotógrafo Ángel Fernández Saura. En el año 1996, Ángel Meca, director del establecimiento,  nos convocó a un montón de pintores para que aportáramos obras a un ‘supermercado del Arte’ que quería montar, una buena idea para acercar cuadros de pequeño formato y de precio asequible a una gran mayoría de ciudadanos. Todos los pintores posamos para Fernández Saura, y, dieciséis años después, se ha hecho la exposición a la que acudimos un buen grupo. Algunos, como Aurelio, Párraga, Pedro Pardo, Manuel Avellaneda, Muñoz Barberán y Molina Sánchez ya no están entre nosotros, y sus rostros en las fotografías despertaron los recuerdos de todos los que agradecíamos la suerte de haberlos tratado, de haber sido sus amigos. El tiempo, con sus idas y venidas de unos y otros, con su paso lento pero seguro, se nos reflejaba allí en estos retratos magistrales y te hacía reflexionar, aunque no quisieras.

     

    Ver una foto tuya dieciséis años después de que fuera tomada tiene su aquel. Estás aquí todavía, pero ¿eres el mismo? Físicamente recuerdas algo a esa persona en blanco y negro, pero has cambiado tanto que lo mismo podrías ser tú que otro humano que se te pareciera ligeramente. El pelo ha pasado de ser abundante y castaño a ralo y gris, los ojos son ahora más pequeños, la expresión menos vivaz y hay un aire de fuerza expresiva corporal en todo el retrato que ahora no se refleja. Es el tiempo, amigos, los años que han ido pasando llenos de luces y de sombras, cargados de emociones, unas veces felicísimas, otras tristes y melancólicas. Según se suceden los días, te vas acostumbrando poco a poco a los cambios que el espejo te devuelve en tu rostro cada mañana, pero cuando llega un momento como este y te enfrentas a tu cara de entonces, te das cuenta de que la realidad es tremenda: eres materialmente otra persona. Aquel de la foto ya no está por ninguna parte.

     

    Lo cierto es que, en ese momento estabas en ‘el segundo tercio de la vida’, según las estadísticas, y ahora estás en el tercero y último. En general, los maduros no queremos reconocer este hecho y solemos apartar de nuestra mente las ideas al respecto siguiendo el consejo de Ernest Hemingwey cuando decía que nunca perdería unos minutos de su vida pensando en la muerte. Pero el hecho está ahí: nos ha llegado el momento de ‘pararnos y quedarnos mirando despacio después de una vida llena de cuestiones de las que preocuparse’ (Eliot) y, fundamentalmente, de ver si estás contento de lo que has hecho. Si solo tenemos una vida, es fundamental que, llegados a este estadio, lo único que te anime sea que realmente piensas que le has sacado a tu tiempo, a tu infancia, adolescencia y juventud lo que deseabas sacarle, que has hecho lo que querías hacer dentro de lo que las circunstancias te han permitido. Sinceramente, debe ser aún más terrible que hacerte mayor, el creer, delante de tu viejo retrato, que has desperdiciado tu tiempo.

     

    Y en el futuro, la certeza de que te vas a ir y un único deseo: que te vayas en tu orden cronológico. Se fueron tus abuelos, se fueron tus padres y te irás tú, pero, por favor, que no se salte el orden. No veo nada peor en este mundo que asistir vivo a la pérdida de un hijo, de un nieto. Ah, y, si puede ser, que la partida sea durmiendo. 

     

    El tiempo, amigos, el tiempo.

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook