Blog 
El Blog de Enrique Nieto
RSS - Blog de Enrique Nieto

El autor

Blog El Blog de Enrique Nieto - Enrique Nieto

Enrique Nieto


Archivo

  • 25
    Julio
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Crónica de un instante: Iguales

       Los jóvenes están de vacaciones. Niños, niñas, adolescentes, zangones y zangonas, universitarios y demás tienen sus meses de descanso, y, dependiendo del destino, que es algo que yo nunca he llegado a comprender, (la cosa de los designios, digo) y que los situó, al nacer, aquí o allá, en esta familia o en aquella, en la más populosa y rica ciudad o en el pueblo más pobre y olvidado, pasan estos meses de relax de un modo o de otro. Unos en Marbella, navegando en el yate de papá y bañándose en la piscina de casa, y otros en Matalaperra de Encima, asándose a fuego lento en el canallesco pueblajo donde viven en una familia más pobre que una rata, en un barrio que los concejales nunca visitan, porque dicen que lo sienten, pero que les da mucho asco.


        En uno de estos lugares con pocas posibilidades o ninguna, dos chavales se han sentado en el suelo, en la puerta de su casa, y charlan entre ellos. El de la derecha le está diciendo al otro: ‘tienes que entrarle a la María Luisa; si te gusta tanto, tienes que entrarle; fíjate yo con la Marichu, que ya hacemos de to’’. ‘Pero es que a mí ni me mira; siempre está con el Pencho’, dice el muchacho, al que no se le ve la cara, pero en su postura se nota que está algo deprimido. ‘Además, tú con lo del gimnasio estás bastante cuadrado y con la camiseta blanca se te marcan los músculos y eso les gusta mucho a las tías’, insiste el moreno, con desesperación.


        Y esta charla que acabo de escribir es una charla superponible, porque si el fotógrafo Fran Alburquerque hoy me hubiese enviado una foto tomada en las playas de Marbella, en la que aparecían dos chavales puestos de bañadores pijos, con sus  tablas de surf reposando sobre la arena, sentados en dos tumbonas de lona con rayas azules, yo hubiera supuesto que tenían la misma conversación. Porque el destino (luchar o dejarse llevar, he ahí la cosa) coloca a los jóvenes donde sea, pero sus temas, a estas edades, son siempre los mismos. En esto, al menos, todos son iguales.
     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook