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Enrique Nieto


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  • 05
    Mayo
    2014

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    Crónica de un instante: Herramientas

        En esta fotografía pueden ustedes ver a un hombre que, como todos, trata de ganarse la vida, de conseguir cada día algo de dinero para vivir él y para tratar, quizás, de sacar una familia adelante. Con el fin de llevar a cabo esta labor cada uno contamos con unas herramientas. Hay quien tiene un ordenador, o una carrera universitaria que lleva en la cabeza, o conocimientos adquiridos mediante el aprendizaje, o una máquina enorme que maneja. Este hombre cuenta con una bicicleta y un carrito de la compra, dos elementos que ha conseguido ensamblar para crear este vehículo de transporte con capacidad ilimitada para superponer carga sobre él.


        En la legislación del franquismo, a la hora de clasificar los tipos de transporte, había uno que se llamaba ‘Tracción Sangre de Mercancías’. Se refería a los carros y otros inventos que eran movidos por animales: burros, caballos, mulas, bueyes, etc., que ya desaparecieron porque fueron sustituidos por vehículos de transporte con motor. Quizás el hombre de la foto eche de menos uno de aquellos carros con un burro para transportar los desechos de los que vive, o, al menos, un carrito con ruedas de bicicleta de los que hace no mucho abundaban por nuestras calles, por no hablar de una motocarro, que sería ya un lujo asiático.


        Cuando uno ve estas cosas, uno se pregunta dónde están los servicios sociales públicos, no la caridad, ni siquiera la solidaridad, sino los ayuntamientos, las direcciones generales que se ocupan de lo social. Sería tan fácil, y tan barato, cambiar la vida de este hombre proporcionándole una herramienta que le hiciera ganarse la vida de un modo menos penoso. Hay grandes planes, ostentosas campañas de esto o de lo otro, pero se ha perdido – no hace mucho los concejales de servicios sociales se dedicaban mayormente a esto – el conocimiento de los problemas de este o aquel ciudadano en concreto, y su solución, cuando, como en este caso, costaría cuatro perras.
       

     

     

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