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Enrique Nieto


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  • 05
    Mayo
    2014

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    Apuntes del Natural: Una decisión

    Una decisión. Estaba yo en mi casa el lunes. La Semana Santa había pasado y había resultado intensa: familia, amigos llegados de fuera de la Región con los que habíamos salido y entrado, alguna procesión, charlas en casa hasta la madrugada, y así sucesivamente. Ante mí, se iniciaba la semana de las fiestas de primavera en Murcia: el Bando, el Entierro de la Sardina, más amigos, más salidas, comidas o cenas a base de morcillas y trozos de cerdo muerto. Tras un rato corto de meditación y una breve conversación con mi mujer, preparamos una bolsa de equipaje y nos vamos a la playa. Y aquí estoy. Esto es el paraíso.

    Mejor, imposible. Cada mañana me levanto y miro el mar. Unos días sopla Lebeche, otros Mistral o Norte, otros Jaloque, y el espectáculo resulta sensacional siempre. Este Mar Menor nuestro es una joya. Los de La Manga o Cabo de Palos ven las puestas de sol y dicen que son impresionantes. Los que estamos enfrente, en Los Urrutias, Los Alcázares, Los Nietos, etc., vemos los amanecesres por detrás de la isla del Barón y no hay nada que se le pueda comparar. A mediodía, ya hay gente bañándose en el mar. Por la tarde, paseos, bicicleta, música, lectura y alguna partida al dominó. Las noches, algo de tele, terminar de leer de los periódicos. Y, luego, la cama con el ruido de las olas al fondo. ¿Hay quién dé más?

    Entre pescados. Voy a comprar pescado. Hay denton y mero, y dudo qué llevarme. La chica que me atiende me dice: ‘llévese usted el denton, es más fresco’. Lo miro y no es verdad, ambos son iguales de buenos, pero cortar una rodaja de mero es un trabajo mucho más duro que cortarla de denton, debido a la durísima piel y a los huesos del primero, difíciles de manejar. Acepto el denton, y lo hago ‘al ajo pescador’. Está de cine.

    ¿Poco más? En Cartagena, hay una tienda de recuerdos y regalos. Tiene un cartel en el escaparate que dice ‘Todo a 2 euros’, y debajo, en letras mucho más pequeñas, ‘and a little bit more’ (y un poco más). Supongo que ese ‘little bit more’ puede significar cualquier cantidad de dinero. Por cierto, ese día, el miércoles, la ciudad estaba llena de turistas de un crucero que había llegado al puerto. Terrazas, bares, tiendas de regalos atestadas de extranjeros, y cola para entrar al Teatro Romano. Es increíble la vida que le ha dado a mi ciudad el nuevo puerto.

    Observación. La persona que va conmigo me dice: ‘Oye, ¿te has dado cuenta de qué feos son todos estos turistas?’ La verdad, no lo había observado, pero me fijé, y, ciertamente, no eran los visitantes más bellos del mundo. Claro, que tampoco les ayudaba ir vestidos de turistas, con horribles camisetas y desgraciados pantalones cortos sobre sus cuerpos terriblemente castigados por el sobrepeso. Sería una casualidad, pero la observación era cierta.

    Sediento. Un turista a un camarero: ‘A beer’ (una cerveza), y señalando con las manos una distancia de medio metro de alto, añade: ‘the biggest one’ (la más grande).

    Vicioso. Juego una partida de dominó. La pierdo y tengo que pagar un euro del café de uno de mis contrincantes. Juego otra a las cartas, al chinchón, y pierdo 1.50 euros. Ser un ludópata me va a llevar a la ruina.

    Series. Estoy viendo la nueva temporada de Juego de Tronos. Me parece una serie impresionante. También veo ‘Breaking bad’ y ‘Shameless’, y me gustan. He llegado tarde al mundo de las series de televisión, porque sentía una especie de rechazo hacia ellas, a mí que me gusta tanto el cine, pero, al final he tenido que reconocer que, aunque todavía se hacen películas buenas, en las series están los mejores guionistas, los mejores directores y muchos buenos actores.

    Cuidando la salud. Un hombre al camarero, en un bar: ‘Ponme un carajillo. Con poco café, que me sube la tensión’. (Del coñac no dice nada)

    Indignación. Qué bochornoso espectáculo el juicio del juez Silva. Todo parecía ser lo contrario de lo que la justicia debería ser. Gritos, desorden, tribunales que te producen desconfianza, acusado del que no sabes qué pensar, testigo que ha estado en la cárcel, gente que ha sido robada, engañada, arruinada y que grita su desesperación. Qué vergüenza, coño.


     

     

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