Blog 
El Blog de Enrique Nieto
RSS - Blog de Enrique Nieto

El autor

Blog El Blog de Enrique Nieto - Enrique Nieto

Enrique Nieto


Archivo

  • 21
    Enero
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Apuntes del Natural: Su reino no es de este mundo

    Su reino no es de este mundo. El vicepresidente Juan Bernal se ha retirado de la cosa de la sucesión. La verdad es que no veía yo a este hombre luchando por conseguir ese puesto, llamando gente, reuniéndose con unos y con otros, recabando voluntades y metiéndose en cenáculos políticos. Que no, que no le pega.

     

    Frases hechas. Una mujer a una chica joven, en la calle: ‘Tú hazte de valer. Que no se crea ese tío que todo el monte es orégano, y que contigo es llegar y besar el santo’.

     

    El periodismo está vivo. Qué impactante el titular del jueves en la primera página de este periódico: ’19.400 hogares de la Región no tienen ningún ingreso’, y qué bien elegido el ejemplo para que todos nos demos cuenta de lo que eso significa: ‘son unas 60.000 personas; como si todos los que viven en Molina de Segura no tuvieran ningún ingreso’. Supongo que a ustedes les recorrió el mismo escalofrío por la espalda que a mí al leer esto.

     

    Cuestión de principios. Un grupo de hombres habla en la puerta de un banco. Están comentando los últimos casos de corrupción y algunos de los antiguos. Uno de ellos dice: ‘¿Vosotros os creéis que cuando salga el Muñoz, el de Marbella, o el Bárcenas de la cárcel no van a tener un montón de pasta escondida en algún sitio para vivir el resto de su vida como reyes?’ Otro añade: ‘Y esos son los que han cogido. ¿Cuántos habrá que estén por ahí con los millones enterrados debajo una losa esperando a que escampe para sacarlos?’ Y otro sugiere: ‘A veces me pregunto si no merece la pena pasar unos cuantos años en la cárcel para luego, cuando los suelten, poder hacer lo que te dé la gana forrado de dinero’. Un cuarto mira a este último muy serio y le espeta: ‘¿A ti, de pequeño, no te enseñaron tus padres que no se roba?’

     

    Adaptable. La semana que viene estoy en dos jurados, uno de escritura y otro de pintura. Esto de servir lo mismo para un roto que para un descosido, que decía mi madre, trae consigo estas cosas.

     

    Calentándose a fondo. Un hombre entra en un bar y dice: ‘Ponme un reparo, que estoy helao’’, y añade: ‘Y, cuando me lo beba, me vas a poner otro’.

     

    Merecido. Estuve en la Universidad de Murcia, en la ceremonia de investidura ‘Doctor Honoris Causa’ de Antonio López, el magnífico pintor. He seguido la obra de este artista desde hace muchos años, he visto muchas de sus exposiciones, entre ellas, una que se hizo en el museo de Albacete hace alrededor de cuarenta años y la última antológica en Madrid. Y si como pintor y escultor ha llegado a ser el número 1 en España, reconocido en todo el mundo, como persona sigue siendo el mismo hombre de Tomelloso, sencillo y cordial y buena persona. Un éxito de la UMU hacerlo Doctor. Al rector Cobacho se le veía muy contento y con razón.

     

    Lento. Hace años, hablaba de Antonio López con la directora de la galería Marlborough que llevaba su obra tanto en España como en el extranjero. Yo alababa su arte y ella me dijo: ‘Tienes razón, es muy bueno, pero es muy pesado pintando, Enrique. Se pasa años y años tocando y retocando los cuadros y los clientes esperando a que diga que está terminado. Podemos vender todo lo que haga, pero es que no acaba nada’. (Es verdad, lleva por lo menos siete años con el retrato de la familia real y está a medio hacer).

     

    Buscando estímulos. Una mujer joven a otra en una tienda de ropa, probándose una chaqueta delante de un espejo: ‘Me está un poco estrecha, pero me la voy a llevar. Así me obligo a perder los kilos que me sobran para poder ponérmela’.

     

    El tiempo. En la pescadería del mercado de Verónicas estoy comprando chanquete para hacer una tortilla (qué buena está). Se me acerca un joven y me dice que suele leer esto. ‘Soy Piñana, el músico’, se identifica: ‘Pues conocí a tu abuelo y a tu padre que tocaban la guitarra de maravilla’, le digo, y pienso para mí. ‘acho, tío, qué mayor soy: tengo delante a la tercera generación de una familia a la que en algún momento de mi vida he tratado’.

     

    Parece que es que no. Una mujer a otra en la calle, en voz alta: ¡Que no! ¡Que no me sale de la flor!

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook