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Enrique Nieto


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  • 14
    Marzo
    2014

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    Apuntes del Natural: Revisión periódica

    Revisión periódica. Un hombre mayor se encuentra con dos mujeres en la calle. Una de ellas le pregunta: ‘¿Dónde está Paco, que no va contigo esta mañana?’ ‘Ha ido al médico, a La Arrixaca. Hoy le toca reglaje de faros’, y se señala los ojos.

    Pleno. Este fin de semana tengo pleno familiar en mi casa. Eso quiere decir que un día comeremos veinte, otro cenaremos 12, cinco se quedarán a dormir, vendrán seis niños a pasar la tarde, se irán tres y vendrán otros cuatro a merendar, etc. etc. De entrada, hoy, (escribo esto los viernes) voy a hacer una ensalada de arroz y fritura de pescado. He comprado pescadillas, boquerones, salmonetes, calamares, chirrete. Y lenguados para los más pequeños. Es genial ver la casa llena de gente, aunque, ciertamente, hay que controlar varios campos de actuación. De todos modos, tenemos costumbre y todo el mundo ayuda. La familia es lo mejor.

    Crítica de cine. El otro día vi La gran familia española, la película de Sánchez Arévalo. Me gustó mucho.

    Acusación. El jueves, el presidente Valcárcel hizo unas declaraciones a nivel nacional en las que dijo que Bárcenas es un canalla, cuestión esta con la que bastantes españoles estamos de acuerdo. Al oírlo, recordé cuando detuvieron al tesorero y salió medio Partido Popular, con Rajoy al frente, diciendo que ese hombre era buenísimo y que ‘nunca se podría demostrar las acusaciones que se le imputaban’.

    Increíble. Por cierto, el tal Bárcenas se llevaba los millones a Suiza en billetes de banco, y hacía unas declaraciones a Hacienda en España con las que le devolvían dinero cada año. Además de ser un delincuente, es que hay que tener la cara como el cemento.

    Tema interesante. Una mujer joven va hablando por el móvil en la calle: ‘Oye, espera un momento. Acabo de mirar la carga de la batería y me queda un 4%. Si se corta, no te preocupes que, en cuanto llegue a mi casa, lo enchufo y te llamo para que me sigas contando. Es que me estás dejando flipá’. No me podía esperar eso de la Carmen. Desde luego, tía, qué hija de puta’.

     Remedios caseros. Un lector me envía una amable carta en la que cuenta viejas historias de su pueblo, en el valle de Ricote, por si me pueden servir para esta página. Dice que, cuando él era pequeño, si alguien tenía granos o carbuncos en la piel, se le aplicaba una rodaja de tomate que se ataba con un trapo, y, a la mañana siguiente, se quitaba y se lavaba la herida, Por lo visto, funcionaba limpiando el mal. Para el dolor de muelas – de esto me acuerdo yo también – se tomaba un buen trago de aguardiente que se mantenía en la boca todo el tiempo posible. Y luego se bebía, así que, además de dormir la muela podías acabar durmiéndote tú también.

    Nobleza. Qué partidazo el del Madrid contra el Schalke. Y qué aplauso le regaló todo el estadio al Madrid al acabar el partido. Los alemanes estuvieron todo el tiempo animando a su equipo, pero al final reconocieron que habían visto jugar a un partido excepcional, aunque perdieran 6 - 1.

    Por unos segundos. Voy a pagar una multa de aparcamiento de la que no tenía noticia, es decir, que no me habían dejado la papela en el parabrisas. Allí, en el cuartel de la Policía Local, me enseñan una foto que me hizo el coche ese que va por la ciudad haciendo esta labor. Reconozco el lugar y el momento. Fue un día que dejé el coche allí para comprar el periódico en mi kiosco habitual. Debí tardar unos veinte segundos. Un policía en persona no me hubiera sancionado por eso.

    Molesta. Unos niños juegan a la pelota en una calle peatonal, frente a mi estudio. Uno de ellos grita: ‘Para el balón, que viene una vieja’. La señora que efectivamente va a pasar por allí, oye lo que dicen, los mira y sonríe. ‘No soy tan vieja. Pero este no es sitio para jugar a la pelota, nenes’ dice, y cambiando la expresión, añade: ‘A ver si os vais a jugar a vuestra puñetera casa’.

     Deprisa, deprisa. Ya estamos en marzo. Cómo pasa el tiempo. Cuando era un jovenzuelo parecía que nunca iba a llegar una fecha: el cumpleaños, las vacaciones, la Navidad, el tiempo parecía discurrir muy despacio. Ahora que soy mayor, los días, las semanas y los meses parecen correr a toda velocidad. Yo trato de ralentizarlo, pero no puedo.
     

     

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