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Enrique Nieto


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  • 03
    Enero
    2012

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    Apuntes del Natural: Felicitación

    Felicitación. Mi deseo para todos ustedes es que el 2012 nos traiga a alguien del mundo político, del económico, empresarial, etc., que encuentre algo positivo para nuestro futuro, y, si puede ser, para nuestro presente. Alguien que diga que hay una esperanza, un brote verde en este paisaje de desolación, una posibilidad de salir de esta situación que nos tiene acojonados.

    Calefacción asegurada. Un grupo de chicos y chicas jóvenes hablan en una plaza cerca de mí: ‘Mira, cenamos en las casas y nos tomamos las uvas. Enseguida, todo el mundo a la calle, a tomárnoslas por ahí’, dice uno. ‘Es mejor que nos reunamos antes donde sea y hagamos un buen botellón porque si empezamos con las copas en los bares nos sale la cosa por un pico’, dice otra. ‘Claro, tío, pillarte el punto a base de copas a cinco euros es una pasada de pasta’, añade un tercero. ‘Pero, con el frío que hace y las tías vestidas de nochevieja, nos vamos a helar vivos con el botellón’, argumenta el primero. ‘Ya nos calentaremos como podamos’ dice una echándole el brazo por encima de los hombros al chico que tiene a su lado y sonriendo maliciosamente.

    Cómo vivir. Veo en la tele una entrevista que le hace Iñaki Gabilondo al filósofo Emilio LLedó.  Es un hombre ya mayor, con una cabeza lúcida y profunda como pocas. A través de sus respuestas se llega a conclusión de que las claves del vivir son: ser bueno en el sentido profundo de la frase, una buena persona total; ser democrático, respetar a los demás y sus ideas, y vivir la vida activamente, mezclándose con los otros, y enriqueciéndose con lo que piensan y dicen, siempre dispuestos a hacer, a implicarse, a apreciar y a agradecer lo que se consigue de las personas y de las cosas.

    Fracaso. Veo Torrente 4 y no consigo reírme mucho.
     
    Complicado. ¿Cómo llevan ustedes lo  de las comilonas navideñas? Yo trato de defenderme como puedo, pero con éxito relativo; es decir, si como fuera y me paso, por la noche tomo un hervido y un poco de queso, o algo así. Si la cosa va de cena, al día siguiente, ensalada y un pescado a la plancha. Pero es muy difícil mantenerte en el mismo agujero del cinturón, muy difícil.

    Muy complicado. Estuve en Cartagena comiendo con mi familia. Tomamos caldero. Ayer comí en Águilas con unos amigos: cosas variadas y luego una maravillosa móllera de más de un kilo frita con harina. Ese pescado, recién sacado del mar en la costa de Águilas es algo exquisito. El miércoles cené en un restaurante de Murcia celebrando el cumpleaños de un amigo. O sea, que la cosa de la barriguilla está realmente grave.

    Mal concepto. Una mujer a otras tres en la calle: ‘Yo a mi cuñada es que no puedo verla, oye, pero es que la odio, aunque me dé vergüenza decirlo. Si yo os contara…’, y bajando la voz, añade: ‘Es muy hija de puta, mi cuñada’.

    Siento dolor. El jueves, veo en la portada de este periódico una foto de un niño disfrazado de obispo, y, no sé por qué, me da pena.

    Decepción. Parece ser que el Gobierno congela el salario mínimo. Fíjate tú, yo creía que lo que iban a hacer era congelar el salario máximo.
    Recuerdo. Un amigo me para por la calle y me dice con voz triste: ‘Nos hemos quedado sin Cesárea Évora’ – efectivamente, la cantante de los pies descalzos ha fallecido -. ‘Nos queda su maravillosa voz, sus discos y la impresión tremenda que nos hizo verla cantar aquí en Murcia en varias ocasiones’, le digo, y ambos hablamos de ella y resulta que ninguno de los dos ha buscado nunca la traducción de lo que decía en sus canciones. Nos bastaba con oírla, no queríamos saber lo que significaban aquellas palabras cantadas en una mezcla de portugués con lenguas de su país, Cabo Verde.

    Harto. Un joven padre me dice: ‘He llevado a mis hijos ya a tres películas de dibujos esta Navidad y estoy que no aguanto más películas de dibujos’.

    Buenos deseos. Un hombre entra en su bar habitual y dice a los que está en la barra: ‘feliz Navidad, feliz Año Nuevo y que éste nos siga poniendo chatos de vino de Bullas durante muchos años’.
     

     

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